¿Somos unas cerdas por no depilarnos?

6 Feb, 2019Artículos

A raíz de la reciente entrega de los Premios Goya donde la cantante de Operación Triunfo, Amaia Romero, se presentó, como suele hacerlo, con las axilas sin depilar, un hábito que le ha valido insultos en las redes sociales como “marrana” o “asquerosa”, en este post me pregunto y os pregunto si en verdad ¿somos unas guarras, cerdas o marranas por no depilarnos?

La respuesta es obvia y contundente, y me sale del alma, de la cabeza y del corazón: NO. El aspecto que queremos dar a nuestro cuerpo es una elección individual, incluso en lo relacionado con la depilación. Para normalizar esta idea, primero es importante visibilizar, cómo lo hace Amaia Romero y muchas otras mujeres que no tenemos aversión a nuestro cuerpo.

El vello, es bello ¿lo dudas todavía?

Razones sin razón para la depilación

Los mitos sociales que vinculan la estética corporal y la ausencia de vello en las mujeres, son una tendencia que viene impuesta desde hace poco tiempo, por razones -supuestamente- estéticas, de autoimagen, eróticas e incluso higiénicas, mediante argumentos que relacionan la persistencia del vello en diversas partes del cuerpo femenino, con la mala higiene, aún cuando estas razones sean del todo absurdas y sin fundamento, pues nos convierten en objetos estéticos antes que en sujetas y es obvio que una persona puede ser muy limpia con o sin vello.

La “consigna social” dicta que las mujeres debemos depilarnos pues “nos hace más femeninas”, mientras que los hombres pueden hacerlo o no, según les apetezca, pues existe la idea de que el vello refuerza su masculinidad, lo cual evidencia, además de una tremenda ignorancia, cómo persisten diversas formas de sexismo fuertemente arraigadas, que aún pasan desapercibidas.

Sin embargo, esta presión social enseña, desde muy corta edad, a las niñas  y adolescentes que los cambios que ocurren en la pubertad, como el aumento de vello en ciertas zonas, es algo de lo que debemos avergonzarnos o que deberíamos evitar.

 

 
 
 
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¿Cuándo se nos ha impuesto a las mujeres la depilación como norma social?

Por referencias históricas se sabe que desde el antiguo Egipto existía la práctica de la depilación con distintas técnicas, algo que hacían indistintamente tanto mujeres como hombres. Lo mismo ocurría en la Antigua Grecia, pues el enaltecimiento del cuerpo fue un aspecto esencial en el desarrollo de dicha civilización.

Pero la moderna tendencia de las mujeres a depilarse vino acompañada de cambios en el vestido, pues fueron apareciendo modelos de ropa que dejaban ver partes del cuerpo que habían permanecido cubiertas, como las piernas, los brazos o las axilas. Por supuesto, la publicidad y las estrategias de marketing de productos para tal fin, comenzando por cuchillas, cremas y ceras para el depilado “perfecto”, no se hicieron esperar.

A finales del siglo XVIII en Europa y a principios del siglo XIX en Estados Unidos, comenzaron a comercializarse las cremas depilatorias dirigidas al público femenino para remover el vello facial.

Podríamos afirmar, que el boom de esta moda que nos impone la eliminación del vello como norma se definió a principios del siglo XX, a raíz de la iniciativa de un empresario hombre, quien empezó a comercializar polvos para la depilación femenina, tras la publicación de un anuncio aparecido en la revista Harper’s Bazaar con la siguiente leyenda: “la moda para el verano y el baile moderno se combinan para hacer necesaria la eliminación del molesto vello”.

Esta práctica ya normalizada en la actualidad, llegó acompañada de frases publicitarias tan misóginas como estas: “la mujer de moda dice que las axilas deben ser tan suaves como la cara”; “la higiene y belleza modernas exigen crema depilatoria”; “no dejes que nadie piense que tus piernas pueden ser las de un hombre. ¡Poda tu feminidad!”.

Actualmente existen técnicas que incluso impiden la renovación del vello de manera natural, como lo es la depilación láser. Estas técnicas son especialmente utilizadas para eliminar el vello púbico y el pelo de las piernas.

Por no hablar del hecho de que en los anuncios las modelos que salen depilándose ni siquiera tienen pelos que depilar. Es tanto el asco que tiene el patriarcado al vello que ni lo emite en televisión.

Funciones importantes del pelo o vello

Estudios recientes realizados por FECOL de Ginecología y Obstetricia han demostrado que la eliminación del pelo púbico hace más propensas a las mujeres a contraer enfermedades de transmisión sexual, ya que la función principal del vello es proteger y evitar la entrada de gérmenes y bacterias a la vagina, en el caso de nosotras las mujeres.

Más allá de los nocivos efectos para nuestra salud, como han aseverado algunas investigaciones, la opción de depilarnos o no, es simplemente una defensa de la libertad que tenemos de decidir sobre nuestros cuerpos, sobre nuestra estética, ante los prejuicios, estereotipos y ante normas sociales impuestas.

Hay muchas culturas donde el vello es valorado

En 2015, las mujeres chinas fueron noticia a nivel mundial, después de un concurso lanzado a través de la red social Weibo, la red equivalente al twitter en este país, realizada por la activista Xiao Meili, donde convocaba a las mujeres a “lucir sus axilas peludas”.

 

La consigna de la activista Xiao Meili es que las mujeres debemos decidir si nos gusta lo que crece en nuestros cuerpos de manera natural pues como afirmaba el sabio Confusio, “nuestros cuerpos, piel y pelo son un regalo de nuestra madre y no deberíamos dañarlo”.

Otras culturas como la japonesa, la armenia o la persa, dan un valor muy importante al vello facial, pues lo consideran un signo de feminidad y belleza.

Movimiento “sobaquember”

Artistas tan respetadas y admiradas como la pintora mexicana Frida Kahlo, un ícono que ha trascendido fronteras, pues se representaba fiel a sí misma en sus obras con su “mostacho” y su “uniceja” sin tapujos, son consideradas un referente de belleza.

 
 
 
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«Autorretrato con vestido rojo y dorado». (1941) #FridaKahlo #Artist #Painter #Legend #Mexico #Instagram #Sunday #Painting

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Mujeres del medio del espectáculo, como la siempre controvertida Madonna, -pionera en aparecer sin depilar-, la actriz Julia Roberts o la española Penélope Cruz, entre muchas otras, se han valido de su estatus de famosas para reivindicar nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y desafiar la norma.

También desde las redes sociales como Twitter o Instagram, otras mujeres han iniciado movilizaciones, atrayendo a cientos de seguidoras que apoyan sin juicios, ni prejuicios, el que decidamos depilarnos o no, levantando -todo hay que decirlo- olas de comentarios machistas, misóginos, e incluso amenazas.

Esta forma de lucir públicamente y sin tabús el vello femenino se ha denominado como movimiento “sobaquember”.

Artistas como la ilustradora sevillana Rocío Salazar defiende en su obra ¿Y si no me depilo más? las ventajas de no depilarse, con frases cargadas de humor, como: “la mujer como una osa, mientras más pelo, más hermosa” o “lo mejor del vello negro es que combina con todo”.

Entonces, ¿es o no un problema el vello?

“Nosotras decidimos sobre nuestros cuerpos y lo que hay en ellos”. Esta es la única certeza que debemos considerar cuando elegimos seguir una moda, alterar alguna parte de nuestra fisonomía, cuando decidimos cómo vestirnos o cómo nos comportamos, o como transformarnos.

Decidir depilarnos o no como un desafío a los cánones de belleza es una decisión de nosotras las mujeres. Y somos nosotras las primeras que deberíamos respetar esa decisión en las demás. Si alguna vez respondemos a un estereotipo de belleza para sentirnos aceptadas o para no ser rechazadas, reflexionemos si esto es lo que nos atraerá bienestar o aumentará nuestra autoestima con criterios de belleza tan subjetivos. La belleza de cada persona es algo íntimo e incuestionable.

“No permitas que te cuestionen a través de tu pelo porque sencillamente tu no eres un vello eres un ser bello”.  

El mito de la belleza

El culto a la feminidad, la belleza como trampa seductora, la opresión de los patrones estéticos, son un tema fundamental del feminismo que ya abordaron las pioneras como Mary Wollstonecraft. 

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