El Virus del Papiloma Humano (VPH): historias reales, causas, síntomas, transmisión, diagnóstico,  tratamientos, vacunas, prevención y enfermedades relacionadas. Todo lo que debemos saber para hacer frente a este silencioso intruso.

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son infecciones que se transmiten a través del contacto sexual. Estas enfermedades pueden ser producidas por hongos, virus, bacterias y parásitos. Entre las más comunes, tenemos: El herpes genital, el virus del papiloma humano, la gonorrea, la clamidia, VIH/SIDA, sífilis y tricomoniasis.

Existen más de 20 tipos de ETS que afectan tanto a los hombres como a las mujeres, aunque normalmente somos nosotras las que solemos salir más perjudicadas, puesto que los problemas de salud que traen consigo este tipo de enfermedades suelen ser más graves en nuestros organismos.

A través de este artículo vamos a presentaros el Virus del papiloma humano, un intruso que afecta a un gran número de la población femenina provocando en muchas ocasiones sentimientos de culpa o vergüenza, ya que aunque cada vez existan más campañas de concienciación y de prevención, sigue siendo una enfermedad de transmisión sexual bastante desconocida y que pocas veces se naturaliza.

Hablaremos sobre sus causas, sus síntomas y formas de transmisión, sobre el diagnóstico, diversos tratamientos, vacunas, prevención y en definitiva, sobre todo lo que debemos saber para hacerle frente a nivel emocional y de salud y qué mejor manera de conocer más el VPH que hacerlo a través de testimonios y vivencias de diferentes mujeres que están diagnosticadas.

Relato 1 sobre el Virus del Papiloma Humano: Ana y Floren

“Hasta el momento, nunca había tenido pareja estable pero sí he tenido varias parejas sexuales, unas cuantas. En la actualidad, llevo 7 meses con Floren, mi pareja que también ha tenido varias parejas sexuales antes de estar conmigo. Y bueno… como no encontrábamos explicación a lo que nos había pasado, el desconocimiento de esta enfermedad casi nos lleva a la ruptura. El caso es que a Floren le salió un pequeño bultito en el pene, como una especie de granito. No le dimos mayor importancia puesto que creímos que podría ser algún vello incrustado. Semanas después, a mí me salieron dos verrugas en la vulva así que nos alarmamos y fuimos a consulta. Y efectivamente, nos diagnosticaron el virus del papiloma humano, con los tipos 6 y 11, los menos graves pero sí alarmantes. A Floren no le molestaba ni dolía pero yo sentía unos picores y ardores horribles. En mi caso, utilizaron crioterapia para eliminar los condilomas (me congelaron las verrugas y desaparecieron al de poco), pero a mi pareja le desapareció tras un tratamiento con una crema llamada Aldara. En cuestiones de salud ya estábamos más tranquis, lo que nos rondaba por la cabeza y creaba tensión en la pareja era saber quién había contagiado a quién, es decir, quién había sido infiel. Esto nos trajo varias discusiones y un distanciamiento, hasta que decidimos acercarnos al centro de planificación familiar en busca de información sobre el virus, ya que en la consulta habitual a la que vamos a penas nos informaron. Allí nos explicaron muy amablemente (entre otras muchas cosas de interés) que el contagio no tiene porqué ser momentáneo, es decir, que el virus puede estar meses o incluso años incubando en nuestro cuerpo hasta que aparecen los primeros síntomas.  Nos quedamos mucho mejor, ahora nos queda ser constantes con las revisiones y vigilar que no vuelvan a aparecer las lesiones”.

Relato 2 sobre el Virus del Papiloma Humano: Mara

“Hace tres semanas me hice una revisión ginecológica rutinaria. Hoy he ido a por los resultados de la citología y la ginecóloga me ha dicho que tengo el Virus del Papiloma Humano, que es una enfermedad de transmisión sexual y que tengo unos genotipos que suponen un alto riesgo de sufrir cáncer de útero. Me han citado para hacerme otra prueba, una colposcopia. Me ha explicado el procedimiento muy por encima pero al haber escuchado la palabra CÁNCER he sido incapaz de atender a nada más. Estoy asustada, no tengo del todo claro qué es lo que tengo, ¡yo no he notado nada! Y ¿quién me ha contagiado?, ¿ha sido o no mi pareja actual?, ¿podría haberlo evitado?.

También me ha hablado de unas vacunas, pero, ¿tiene cura? Y si ya estoy contagiada, ¿me hará algo la vacuna?, ¿es gratuita?, ¿tendrá efectos secundarios?.

La ginecóloga me ha hablado de revisiones que pueden ser trimestrales, semestrales o anuales, de altas y de bajas médicas, de pruebas y de contagios… no me he enterado de nada y eso me genera muchísima inseguridad. ¿Contagiaré a mis futuras parejas sexuales?.

También ha dicho algo sobre crioterapia cervical…  Me estoy planteando pedir una segunda opinión en una clínica privada porque me he asustado y mucho, pero económicamente no estamos para echar cohetes y mi ginecóloga ha comentado algo sobre el alto coste de las pruebas que me tienen que hacer… pero ¡¿QUÉ ES LO QUE TENGO?!”

 Los testimonios que os acabamos de presentar son dos casos reales de dos mujeres diferentes en las cuales se ha manifestado el VPH de diferente forma. Esto mismo nos podría llegar a pasar (nos ha pasado o nos está pasando) a cualquiera de nosotras, ya que en España aproximadamente dos millones de mujeres están infectadas por este virus, es decir, hablamos del 14% de la población femenina española, según el primer estudio epidemiológico realizado a gran escala por el Instituto Catalán de Oncología.  Ahora bien…

¿Qué va pasar ahora que sé que tengo el Virus del Papiloma Humano?

Lo primero: que no cunda el pánico. En la red tenemos un sinfín de información al respecto, muchas veces llegaremos a leer datos alarmantes pero no podemos caer en la aprensión y mucho menos colmarnos de culpa y/o de vergüenza. Calma ante todo, ya que como hemos comentado con anterioridad, es un virus que afecta a un gran porcentaje de la población  y sus síntomas y signos se pueden paliar e incluso frenar y en ningún caso tenemos culpa de haberlo adquirido. Pero vayamos por partes. Para poder afrontar y enfrentar este virus primero tenemos que conocerlo, explorar sus causas, sus síntomas y en definitiva mantenernos informadas.

¿Qué es el VPH: Virus del Papiloma Humano?

El Virus del Papiloma Humano es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) que afecta a una parte considerable de la población, cuyos síntomas (excluyendo  los externos y cutáneos) son prácticamente invisibles y que según el tipo de VPH que padezcamos, puede derivar en un cáncer del cuello del útero o provocarnos lesiones graves y molestas.

En las regiones menos desarrolladas uno de los tipos de cáncer más común es el cáncer cervicouterino. En el año 2012 se dieron 445.000 casos nuevos de VPH y 270.000 mujeres murieron por cáncer cervicouterino. Estos fallecimientos sucedieron en aquellos países con ingresos pequeños o medianos.

Este silencioso intruso conocido como el Virus del Papiloma Humano se presenta a través de diversos tipos o genotipos y  la mayor parte de ellos no causan ningún síntoma o bien se manifiestan a través de verrugas genitales (condilomas); digamos que estos tipos de VPH son los menos graves, frente a aquellos genotipos de alto riesgo que pueden derivar en un cáncer de útero, de vulva, cervical o de vagina en mujeres y de ano y pene en hombres si no son detectados y tratados a tiempo. Estos últimos, también conocidos como oncogénicos (VPH-AR) son trece: los genotipos 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59 y 68.

¿Cómo se contrae el Virus del papiloma humano?

El VPH es una enfermedad de transmisión sexual, por lo tanto, se contrae a través del contacto sexual que incluye relaciones orales, anales y vaginales. Cabe destacar que el uso del preservativo no nos garantiza una protección total puesto que este virus puede infectar la zona que no esté directamente cubierta. Además, muchas personas son portadoras sin saberlo y sin presentar síntomas, por lo tanto, es difícil protegerse de algo invisible.

Síntomas, tratamiento y diagnóstico del VPH

Como hemos visto en el caso de Ana y Floren, la pareja tuvo síntomas cutáneos visibles: verrugas genitales o condilomas. El tratamiento fue más o menos sencillo, pero tenemos que tener en cuenta que hasta el momento se desconoce una cura total para el VPH pertenezca al genotipo que pertenezca,  por lo que tenemos que andar con cautela por si las lesiones vuelven a aparecer ya que podríamos contagiar a futuras parejas sexuales. Aunque recientemente, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) afirman que el “90% de las infecciones de VPH las elimina el cuerpo en un periodo de dos años, aún así, se desconoce si el cuerpo acaba completamente con ellas o si el virus queda “escondido” a bajos niveles en células”, de tal forma que ya no existiría un riesgo de contagio, pero se cree que el virus se puede reactivar dependiendo de nuestro sistema inmunológico. Toda esta información nos la irán proporcionando en nuestro centro de salud según vayan haciéndonos el seguimiento del virus y hasta que nos den el alta médica.

Como hemos comentado con anterioridad, es importante y primordial dejar de lado la culpa o la vergüenza y ser capaces de hablar abiertamente con nuestra pareja sexual o parejas sexuales sobre ello, poniendo en su conocimiento la situación y dándole así libertad de decisión. Imaginad por un momento que la persona que nos contagia a nosotras conoce que tiene este virus en estado latente y nos lo oculta… No queremos para los/as demás lo que no deseamos para nosotros/as mismos/as, ¿verdad?.

Si nos fijamos en el segundo relato, veremos que Mara no presentó ningún síntoma visible. En una prueba rutinaria llamada Papanicolau y comúnmente conocida como citología vaginal se detectaron unas células “anormales” en el cuello del útero. Y es que los genotipos de alto riesgo oncológico no presentan síntomas hasta que la infección haya causado problemas graves de salud. He aquí la importancia de hacerse revisiones, cosa que no excluye que el virus se esté incubando y vaya a aparecer en cualquier momento, pero queremos hacer hincapié en la importancia de la prevención. Más adelante hablaremos de las diversas vacunas contra el VPH.

Pero centrándonos en este caso, vemos cómo Mara salió de la consulta muy asustada y con infinidad de preguntas. Esto es algo muy común hoy en día, cuando muchas veces pasamos de ser personas a ser un número de paciente al que atender lo más rápido posible debido en gran medida, a la saturación de pacientes y a los recortes en personal. Trabajamos a contra-reloj y muchas veces se nos olvida que la persona que está al otro lado de la mesa está asustada, que no acude a consulta por gusto si no por necesidad, que debemos poner a su disposición toda la información relevante evitando tecnicismos y  haciéndole entender de forma sencilla qué es lo que le pasa.

Cuando nos ocurra algo similar, no debemos olvidar que tenemos a nuestra disposición un servicio gratuito en el Centro de Planificación Familiar que nos corresponda por distrito, barrio o ciudad, donde nos informarán sobre nuestra problemática y sobre aquellos recursos a los que podemos acceder de forma gratuita.

Cuando como a Mara nos diagnostican un VPH con genotipos de alto riesgo, normalmente se nos realizará una colposcopia, que es un procedimiento que le ayuda al médico o médica a observar más de cerca el cuello uterino para ver si hay células precancerosas. Consiste en una exploración visual del conducto vaginal y del cuello del útero mediante un aparato óptico que amplifica las imágenes. No es un proceso nada agradable, pero dura pocos minutos. Cuanto más relajadas estemos, mejor.

Como en una exploración rutinaria o un examen pélvico, nos tumbaremos en una camilla y el/la ginecólogo/a nos introducirá un espéculo para separar las paredes vaginales y así poder contemplar mejor el cuello uterino. Posteriormente, limpiará el cuello del útero con una solución (similar al vinagre) que le permitirá ver mejor si existen lesiones o células anormales a través de un colposcopio (el aparato óptico que no entra en contacto con la vagina). Si el/la ginecólogo/a lo considera necesario, tomará una pequeña muestra de tejido (sentiremos una pequeña punzada, algo molesta pero indolora) que se enviará a analizar al laboratorio.

Una vez tengamos los resultados, sabremos la gravedad de nuestras lesiones, si es que las hubiera. En el caso de que las lesiones sean mínimas, muchos/as doctores/as recomiendan suministrar las dos dosis de la vacuna del VPH pues (aunque se suministran como medida preventiva) se cree que también ayuda a frenar el virus. Posteriormente deberemos acudir a revisiones trimestrales, semestrales o anuales, según nos indique nuestro/a ginecólogo/a, hasta que las lesiones vayan desapareciendo y llegue el día en el que nos den el alta médica.

Sin embargo, si se encuentran lesiones más graves o células anormales, lo más probable es que nos realicen un tratamiento utilizado para prevenir el cáncer cervical llamado crioterapia, que consiste en congelar las células anormales para eliminarlas del cuello del útero y así dejar espacio para el crecimiento de células sanas.

Es un procedimiento indoloro que no lleva mucho tiempo, pero el contraste de frío-calor resulta poco agradable. Tras este proceso, seguiremos en observación y seguimiento médico hasta que nos den el alta.

Cómo prevenir el Virus del Papiloma Humano

Existen ciertas vacunas para prevenir el Virus del Papiloma humano. En actualidad se comercializan las vacunas Gardasil, Gardasil 9 y Cervarix que nos previenen de aquellos genotipos de VPH causantes del 70% de los cánceres de cuello uterino  y también nos ayudan con la prevención de las verrugas genitales.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el grupo objetivo primario en la mayoría de los países que recomiendan la vacunación contra el VPH está formado por niñas adolescentes de 9 a 14 años de edad. Para las dos vacunas contra el VPH, el calendario de vacunación depende de la edad del destinatario de la vacuna:

En mujeres menores de 15 años de edad en el momento de la administración de la primera dosis: se recomienda un calendario de 2 dosis (0, 6 meses). Y en mujeres mayores de 15 años de edad en el momento de la administración de la primera dosis se recomienda un calendario de 3 dosis (0, 1-2, 6 meses).

Hoy en día diversas comunidades autónomas españolas como por ejemplo Cataluña, País Vasco, Extremadura o Murcia, ponen a nuestra disposición la posibilidad de vacunar contra el VPH en los mismos centros escolares. Esto permite que la campaña de prevención vaya fortaleciéndose y que aquellos padres y aquellas madres que desconozcan de la existencia de este virus tengan información sobre el mismo y puedan optar a la vacunación de sus hijas.

Conclusión: Calma, paciencia, pero sobre todo fuera culpas o vergüenza

Ahora que conocemos un poquito mejor el VPH y que hemos visto que diagnosticándolo y tratándolo a tiempo no corremos mayor peligro, vamos a centrarnos en afrontar a nivel emocional que supone para nosotras esta enfermedad.

Lo primero y como hemos repetido en varias ocasiones a lo largo de este post, debemos dejar la culpa y la vergüenza de lado ya que el habernos contagiado no tiene nada que ver con el número de parejas sexuales que hayamos tenido a lo largo de nuestra vida. Olvidemos la palabra “promiscuidad”, que ya ni está de moda. El contagio puede suceder teniendo tanto una como diez parejas sexuales diferentes, habiendo usado preservativo o no habiéndolo usado.

Somos seres sexuales y como tales, estamos creados y creadas de tal forma que somos capaces de disfrutar del sexo en sus múltiples variantes. No podemos permitir que el miedo o la inseguridad nos aleje del maravilloso mundo del placer.

Con precaución, mimo, cuidado y libres de culpa y vergüenza:

¡SIGAMOS LIBERANDO ENDORFINAS!

Recursos útiles sobre sexología:

 

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