¿Existen alternativas económicas? Sí, la Economía Solidaria y Feminista es una de ellas.

Hace unos años encontré un flyer que anunciaba una charla sobre economías alternativas. Mi reacción fue la que suelen tener muchas personas ante la aparente contradicción del término. Ahora puedo responder cuando me preguntan ¿existen alternativas económicas?. Sí, la Economía Solidaria y Feminista es una de ellas.  

Desde la Economía Solidaria y Feminista se persigue otra manera de producir, de consumir, de intercambiar, de cuidar, de relacionarse, en definitiva de Ser. Aunque imaginar otra manera de hacer las cosas, para muchas personas es inconcebible, la Economía Solidaria y Feminista, plantea otros horizontes, a través de valores como la solidaridad, la cooperación, la redistribución, la sostenibilidad, la equidad y la justicia.

La Economía Solidaria y Feminista engloba aquellas alternativas económicas que comprometen el funcionamiento del capitalismo, un sistema que como sabemos opera en base a la explotación desmedida de los recursos naturales y “utiliza” a las personas como medio para conseguir su fin, que no es otro que la acumulación de riquezas. Por si fuera poco, el capitalismo alimenta las desigualdades sociales legitimadas por una lógica patriarcal, racista y clasista como fundamento.

La Economía Solidaria y Feminista pone la vida en el centro.

Existen diversidad de enfoques y maneras de nombrar a las alternativas económicas, sin embargo, para entender esta lógica, debemos considerar que la economía, para que sea solidaria, tiene que ser feminista. Esto implica el convencimiento de que una alternativa, como lo es la economía solidaria con un enfoque feminista, lo es porque considera a las personas como un fin, no como un medio, y fundamentalmente porque apela a la premisa feminista que pone la vida en el centro.

Esta idea nos sugiere varias interrogantes: ¿qué entendemos por vida digna de ser vivida, o de ser sostenida? ¿cómo se gestiona el sostenimiento de esta vida? ¿cuáles son las estructuras socioeconómicas que nos facilitarán conseguirlo?

En primer lugar, la Economía Solidaria y Feminista funciona en base a una dinámica que reconoce la prioridad del trabajo reproductivo para el sostenimiento de la vida, por lo tanto, aboga por eliminar la división sexual del trabajo heredada por el capitalismo, según la cual existen trabajos supuestamente destinados a las mujeres y labores específicas para los hombres, infravalorando las primeras y otorgando relevancia económica a las segundas.

Un entorno como la Economía Solidaria y Feminista recupera también los aportes del ecofeminismo, pues no sólo reconoce la huella ecológica del capitalismo, sino que apuesta por el cuidado del medio ambiente, sin lo cual,  las condiciones para la vida y para la reproducción humana serían inviables.

Otra de las particularidades que definen a la Economía Solidaria y Feminista, es que considera el mercado como espacio de intercambio basado en relaciones justas y humanas, apela a la redistribución equitativa de la riqueza, y sólo puede ser gestionada de manera participativa y responsable.

La Economía Solidaria y Feminista propicia el empoderamiento de las mujeres.

Toda iniciativa que favorece el desarrollo de las capacidades de las mujeres, conlleva un proceso de empoderamiento. La Economía Solidaria y Feminista se configura como un ecosistema propicio capaz de impulsar empoderamiento de las mujeres, mediante la creación de alianzas sóricas.

Entendemos una alianza sórica o una cadena sórica, como la manera en que se suman los esfuerzos y las energías de las mujeres cuando perseguimos en colectivo, un fin común.  

Para desarrollar la identidad colectiva de las mujeres son necesarios espacios sociales alternativos como la Economía Solidaria y Feminista, donde las mujeres podamos tejer redes de solidaridad, sentirnos seguras, mejorar la autoestima y potenciar el desarrollo de las propias capacidades, de manera que puedan revertirse las condiciones dominantes establecidas por el patriarcado.

Qué hay más allá de las ideas

Antes de hacer referencia a las experiencias existentes de Economía Solidaria y Feminista, es importante destacar, que para que estas alternativas de satisfacción de necesidades sean transformadoras, es indispensable la previa reflexión y el consecuente cambio de mentalidad en lo individual y en lo colectivo y en relación con la VIDA en Mayúsculas.

Sin estos elementos, podríamos caer en el error de identificar experiencias económicas convencionales, edulcoradas con algún elemento social, aunque no representen una alternativa real para la transformación del sistema.

Las experiencias de Economía Solidaria y Feminista existen y son diversas: desde aquellas reconocidas en la ley de Economía Social, como las asociaciones, las cooperativas, las empresas de inserción, los centros especiales de empleo, hasta espacios de intercambio o trueque, bancos de tiempo, monedas sociales, huertos urbanos colectivos, grupos de consumo responsable, comercio justo, finanzas éticas, y cooperativas que cubren distintas necesidades básicas: energía, salud, educación, vivienda, cuidados.

Los espacios de intercambio en la Economía Solidaria y Feminista

La Economía Solidaria y Feminista es una práctica desde la que se organizan de forma distinta los trabajos y los procesos de satisfacción de necesidades con criterios feministas, más allá de los mercados, como se conciben desde el capitalismo.

Estas redes de producción, distribución y consumo, se basan en la inter cooperación, de manera que las personas pueden ejercer una opción de consumo comprometido y que sume esfuerzos de productoras y consumidoras para multiplicar su potencial transformador.  

Si las mujeres nos movemos, la Economía Solidaria y Feminista se mueve

Por último, lanzamos una invitación para implicarnos en la construcción de un ecosistema basado en la Economía Solidaria y Feminista, lo cual sólo es posible con la participación activa de nosotras las mujeres y el aporte de todas nuestras capacidades, sin perder de vista los valores que caracterizan este tipo de economía, en constante transformación y mejora.

La Economía Solidaria y Feminista es un terreno privilegiado para que ejercitemos nuevas prácticas y proporcionemos vivencias de autonomía para nosotras las mujeres en cualquier ámbito de la vida, siempre bajo el principio de la igualdad de oportunidades para todas las personas.

Buscamos un entorno donde todas y todos podamos participar y vivir dignamente, para que podamos decir en algún momento, que el deterioro medioambiental, la explotación laboral, las desigualdades sociales y la pobreza, son historia. Donde la VIDA con mayúsculas, sea lo único importante.

¿Os atrevéis a transformar el mundo con nosotras?

Si os interesa saber más sobre Economía Solidaria y Feminista os invitamos a echar un vistazo a la siguiente infografía:

economía solidaria y feminista

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