Consecuencias de la violencia simbólica en nuestros cuerpos

23 Sep, 2016 | Alimentación Consciente, Artículos, Educación Emocional, Salud, Violencia contra las mujeres

Desgraciadamente, todos los días, tenemos que leer noticias que nos muestran las múltiples expresiones de violencias contra las mujeres que sufrimos sólo por ser mujeres en un mundo que nos sigue colocando en segundo lugar.

Es normal que pongamos toda nuestra atención y nuestro dolor en los asesinatos de mujeres y que estemos literalmente desesperadas por no obviar esta masacre contra nuestras vidas pues, es innegable, que nos están matando, poco a poco, y sin cesar.

Pero, a parte de esta intolerable manera de hacernos desaparecer, existen otro tipo de violencias que no podemos dejar de atender, porque no es un cuerpo de hombre el que nos mata en este caso, sino que es un tipo de violencia fruto de una estructura machista y exigente hasta límites insospechados.

Las consecuencias de la violencia simbólica en nuestros cuerpos son muchas y se traducen en depresiones, problemas de autoestima, ansiedad, trastornos alimenticios, dervirtualización estética del cuerpo a través de cirugías… 

 

Las otras violencias que no se ven

La violencia simbólica se traduce en mensajes que nos dictan cómo han de ser nuestros cuerpos con gran precisión desde los pies a la cabeza. Siempre cuerpos 10. Y esta presión nos anula hasta tal punto que hace que seamos nosotras mismas las que nos autolesionemos con malos hábitos, llegando incluso hasta ocasionarnos la muerte. Todo ello por perseguir el canon de belleza consensuado por la sociedad y en contra de nuestra salud física y emocional.

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Fuente: Amnistía Internacional

Es por todo esto que, hemos querido escribir este artículo para hablar de la violencia simbólica que sufren nuestros cuerpos y explicar con ello, las diferentes expresiones de enfermedad que pueden tomar nuestras vidas si no renunciamos a la imposible idea de que pudiéramos ser un cuerpo IDEAL.

Para entender el efecto que la violencia patriarcal provoca sobre nuestros cuerpos es necesario hacer una breve reflexión sobre la violencia simbólica: ¿Cuáles son las consecuencias de la violencia simbólica en nuestros cuerpos? ¿Cómo podemos combatir las consecuencias de la violencia simbólica en nuestros cuerpos? ¿Cuáles son los síntomas de los trastornos de alimentación derivados de esta violencia sutil pero constante?

 

¿Violencia simbólica? ¿A qué se refiere?

Existen diversas definiciones sobre la violencia simbólica, ya en los años setenta, el sociólogo francés Pierre Bourdieu escribió una acertadísima definición de la violencia simbólica que todavía hoy utilizamos para referirnos a ese tipo de violencia que no se ve, que no podemos tocar pero sí sentir y sufrir en nuestros cuerpos y mentes.

“La violencia simbólica es una violencia amortiguada, insensible e invisible para su propias víctimas, que se ejerce esencialmente a través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación y del conocimiento o, más exactamente, del desconocimiento, del reconocimiento o, en último término, del sentimiento.”

(Bordieu, 1999)

 

¿Por qué aceptamos esta violencia? ¿Cómo podemos rebelarnos contra ella?

Porque nos encontramos ante una violencia sutil e invisible que nos pasa por debajo de la puerta y se queda con nosotras naturalizándose.

La violencia simbólica que sufren nuestros cuerpos tiene consecuencias directas sobre la salud de todas las mujeres, producto de un constructo social que nos lleva a luchar entre el yo real y el yo ideal que proyectamos a través de toda la imaginería aprendida.

La exigencia de la estética patriarcal está, no sólo normalizada, sino íntimamente ligada a los trastornos de la alimentación que sufren muchas mujeres después de tiempo obsesionadas y sometidas a la idea de cumplir con un canon de belleza.

La violencia simbólica es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose en unas expectativas colectivas, en unas creencias socialmente inculcadas.

(Bordieu, 1999)

Lo que no podemos olvidar nunca es que la violencia simbólica no se da en las personas siempre y cuando no se tome partido de ella como sujeto sumiso, perpetuando así sus mecánicas de control.

Por lo tanto, hay que ser consciente de cómo esa violencia simbólica incide en las personas, tratando de convertirnos en meros objetos, para poder así evitar ejercerla en contra de una misma, de uno mismo y sobre las demás personas.

 

Trastornos de alimentación. ¿Cuáles son?

Trastornos tales como, anorexia, bulimia, vigorexia, pregorexia, lightorexia, ortorexia son desarrollados en la mayoría de los casos por obsesiones propias, resultado de la insistencia de esos mensajes que nos envían con el único propósito de gustar y lograr ser socialmente aceptadas y aceptados.

Los trastorno alimenticios están directamente relacionados con la violencia simbólica pero, debido a su invisibilización en la sociedad, existe un grave problema a la hora de diagnosticar estas enfermedades, las cuales no tienen un componente genético, como se ha llegado a decir en ocasiones, sino que son fruto del constructo social que nos exige hasta matarnos.

Las comparativas con otros cuerpos ideales y ficticios, y el autoanálisis enfocado en la consecución del éxito a través del cuerpo ideal, son algunos de los motivos de estos trastornos asociados a la imagen y que tienen como consecuencia unos desórdenes en los hábitos de alimentación de nosotras, las mujeres, principalmente. 

Anorexia consecuencia de la cultura de la delgadez

Vivimos en una sociedad donde la cultura de la delgadez se ha convertido en sinónimo de éxito, de belleza, de juventud y de deseo. A través de los medios de masas y de la publicidad el patriarcado ha creado unos cánones de belleza irreales que provocan que mujeres, adolescentes y niñas no podamos amar nuestros propios cuerpos ni a nosotras mismas.

Fruto de un constructo social de la imagen por parte de la sociedad patriarcal nos sentimos, en muchas ocasiones, impulsadas a maltratar nuestro cuerpo con dietas, privación de ciertos alimentos o un ejercicio físico muy intenso y descontrolado.

La anorexia es el trastorno de la alimentación más extendido entre las mujeres jóvenes que intentan alcanzar un cuerpo ideal creado por la estética patriarcal.

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Bulimia o comer para vomitar

La bulimia hace entrar a las personas que la padecen en un círculo vicioso. Generalmente cuando la dieta fracasa y se ayudan del vómito para perder peso. Pero estos vómitos crean ganas de comer y el sentimiento de frustración por comer suele acabar de nuevo en vómito.

Además se suele optar por comer los alimentos que se entiende como prohibidos (generalmente grasas o azúcares) aumentando el sentimiento de culpabilidad y optando por el vómito para deshacerse de ellos.

La bulimia nerviosa afecta a entre el 0,4% y el 3% de la población joven española, especialmente a las chicas. La violencia simbólica a la que nos enfrentamos las mujeres en nuestra sociedad patriarcal provoca que la tasa de incidencia de los trastornos de la alimentación sea mucho mayor en todas nosotras, las mujeres.

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El trastorno durante el embarazo se llama pregorexia

La cosificación de los cuerpos de las mujeres y la imposición de la estética patriarcal con su visión androcéntrica, sigue siendo el principal motivo para que mujeres y niñas en todo “el mundo desarrollado” padezcan de trastornos alimenticios, en muchos casos gravísimos y mortales, y no puedan llevar vidas equilibradas amándose a sí mismas y a sus propios cuerpos.

Y es que la cosa ya no puede ser más grave cuando ahora también las mujeres embarazadas se sienten sometidas a esa presión y sacrifican su salud y la de la vida que llevan dentro. Sufren de Pregorexia.

Se trata de otro efecto terrible más, consecuencia de la violencia simbólica que se ejerce sobre las mujeres.

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Ortorexia, la obsesión por comer sano

La sociedad del consumo está creando en las últimas décadas muchas enfermedades, trastornos o patologías que no existían o no existen en otro tipo de sociedades. El capitalismo exacerbado, el canon de belleza patriarcal en occidente, el bombardeo desde los medios de comunicación sobre la cultura de la delgadez y cuerpos 10, etc., provocan una obsesión por la alimentación muy preocupante por llegar a ser incluso mortal.

Para tener un cuerpo saludable, estar en equilibrio con nosotras y nosotros mismos y amar nuestros cuerpos, es necesario practicar una dieta saludable.

Pero cuando la persona se obsesiona con lo que considera una alimentación saludable podemos decir que sufre un trastorno del tipo trastorno emocional llamado ortorexia.

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Comer light es comer aspartamo

La necesidad de tener una imagen asociada al yo ideal de la estética patriarcal provoca muchos trastornos de la imagen, y en los hábitos de alimentación.

El deseo de la figura ideal según los patrones de belleza de la estética patriarcal es lo que provoca que muchas personas consuman elevadas cantidades de productos light. Esta obsesión con los productos light es lo que se conoce como lightorexia.

El continuo bombardeo al que estamos expuestas desde los medios de comunicación provoca que el culto al cuerpo se haya convertido en una obsesión. Más aún si somos mujeres pues, además, sufrimos la presión de la estética patriarcal que entiende la delgadez como sinónimo de belleza, éxito o deseo.

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Vigorexia la adicción al ejercicio

La presión social que se ejerce sobre el cuerpo de las mujeres, principalmente, también tiene efectos nocivos sobre la población masculina. La violencia simbólica que se ejerce a través de la moda y del culto al cuerpo, aunque en menor medida, también se ejerce sobre los hombres inculcando unos roles de género que, en ocasiones, los hombres no pueden o no quieren cumplir. 

El canon de belleza patriarcal también supone para el hombre una comparación entre su yo ideal y su yo real. Esa exigencia de cuerpo perfecto se traduce en los hombres en la llamada vigorexia, trastorno que se centra en la musculación excesiva del cuerpo.

La vigorexia es fruto de un constructo social de la estética patriarcal que, aunque afecta mayormente a hombres, también se dan algunos casos entre las mujeres.

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Te animo, porque es posible, a que te acerques a unos hábitos saludables desde la alimentación consciente y con todo ello mejorar tu relación con tu cuerpo y tu vida emocional.

Pero, sobre todo, no dejes de aceptarte tal y como eres abandonando la ilusoria idea de ser otra persona, otro cuerpo.

No perdamos la esperanza, ya que poco a poco conseguiremos vencer esta violencia sutil y querernos como somos: “perfectamente imperfectas”.

Talleres de Alimentación Consciente

A través de la atención y experimentación que practicaremos en los talleres de Alimentación Consciente aprenderás a tener una relación sana con la comida y a sentirte feliz en tu cuerpo.

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El maltrato sutil

Arte y sensibilidad para cambiar el cristal con el que miras tu vida.

No olvides nunca que la verdadera belleza es una actitud, y que eres increíblemente preciosa cuando eres auténtica.”

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Miss Escaparate

missescaparate-violencia-simbolicaMiss Escaparate es un documental de RTVE sobre la violencia simbólica que se ejerce contra las mujeres desde todos los ámbitos sociales y desde medios de comunicación.

El bombardeo incesante de imágenes de “mujeres perfectas” desde la publicidad y los medios de comunicación se ha convertido en una nueva y mutada fuerza de represión contra las mujeres. Pues este sistema nos indica cuáles son los ideales estéticos alcanzables para todas las mujeres, sin dejar lugar a la pluralidad de cuerpos existentes en el mundo. Además añade patrones de conducta esperados de todas nosotras adecuados a estos tiempos modernos. Es decir, perpetúa los roles de género.

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