Amor romántico y violencia simbólica

Un matrimonio bien avenido

 

Ponencia de Miriam Herbón

5 de octubre de 2011, Mugarik Gabe

 

Amor romántico y violencia simbólica, un matrimonio bien avenido, es una ponencia que realicé hace un tiempo sobre el vínculo entre el amor romántico y la violencia simbólica y la relación natural que se da entre ellas, tal como funciona un matrimonio bien avenido.

 

Es una ponencia de 2011 pero que, lamentablemente, sigue siendo un tema de actualidad. De rigurosa actualidad diría, teniendo en cuenta los casos de violencia y control que se dan entre las personas, aún más jóvenes incluso, y el bombardeo incesante de los medios reforzando y normalizando los patrones de conducta y roles que de mujeres y hombres se espera que reproduzcanTambién se sigue representando el mismo concepto de lo que se considera “el amor”, excluyendo cualquier otra forma de manifestación amorosa, lo que supone una lucha constante por defender el derecho a ser como cada una y uno quiera y amar como cada una y uno quiera.

 

Así, seguiremos luchando para conseguir la diversidad y la pluralidad en libertad.

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Hola buenos días,

En primer lugar quiero explicitar mi agradecimiento a Mugarik por haberme sentado hoy en esta mesa a compartir algunas de mis preocupaciones en torno a la vivencia del amor romántico y la violencia simbólica.

Y por otro lado comunicaros que es mi primera intervención en un público de estas características, por lo cual si mis ideas se entre-cortan es fruto del respeto que me merece tener el micrófono apuntando a mi voz. Dicho esto voy a presentarme de una manera muy concreta para el tema que nos ocupa.

Me llamo Miriam Herbón, soy hija de una madre de una mujer que cree en el amor romántico y, como tal, lo vive y representa, hija también de un padre, un hombre que cree en el amor romántico y como tal lo vive y representa. Ambos dos están divorciados hace 5 años de manera que su amor romántico a todas luces no dio buenos frutos en su construcción durante 30 años.

Tengo 33 años y aun teniendo un marco de referencia teórico feminista de aproximadamente una década de duración, y aun dedicándome profesionalmente a la lucha contra la violencia hacia las mujeres… Reconozco, en mi plano de conciencia, a saber lo que no reconozco en otros planos…. que soy víctima, superviviente y objeto del amor románticoSoy presa de habérseme instalado un microchip que de vez en cuando traiciona mi voluntad racional, esa que está construida desde la teoría feminista.

Habiendo leído a Mariluz Esteban, que aquí tengo a mi lado, Marcela Lagarde, Gloria Steinem y tantas otras, y aun a pesar de compartir mi vida con infinidad de mujeres que todos los días me enseñan y muestran cómo empoderarme afectivamente, pero que a pesar de mi fortuna en recursos, una y otra vez me lleva a tener comportamientos y expectativas, anhelos y creencias en torno a lo que se entiende como amor romántico. Es difícil escapar de las garras de la vivencia de princesa de diadema floja como cita Rosetta Forner en su libro bien simpático La danza de amor de las hadas.

 

Con este tipo presentación lo que quiero evidenciar es que todas las personas que estamos sentadas en ésta sala, de una u otra manera, podrían hacer una presentación similar a la que yo acabo de hacer reconociendo como el amor romántico es uno de los miles apellidos que sellan nuestra historia de vida y nuestra identidad social, colectiva e individual.

Pero para eso estamos aquí reflexionando en espacios comprometidos en buscar soluciones para erradicar cualquier expresión de violencia contra las mujeres, para intentar que las generaciones futuras y la vivencia que nos queda de nuestra propia vida no siga teniendo como marco de referencia el amor entendido desde el paradigma del romanticismo.

La idea central de mi intervención es, espero poderla transmitir nítidamente, relacionar la interpretación del amor romántico en su sentido más pernicioso como puente hacia la vivencia de la violencia simbólica. Para ello, aunque estoy segura que en cada una de las personas que estamos aquí sentadas, opera una definición de amor romántico y violencia simbólica más o menos elaborada, quiero con la pretensión de que tengamos un marco de referencia común en estos 20 minutos que dura mi intervención, leeros una de las muchas definiciones que podríamos elegir como válidas para el análisis que nos ocupa. Ambas definiciones las he tomado de la Wikipedia.

Voy a comenzar con la de Amor Romántico:

Es uno de los modelos de amor que fundamenta el matrimonio monogámico y las relaciones de pareja estables de las culturas modernas, principalmente las occidentales. Las características más señaladas de este tipo de amor se confirman y difunden a través de relatos literarios, películas, canciones, ahora teleseries, reality show etc… Se trata de un tipo de afecto que, se presume, ha de ser para toda la vida (te querré siempre), exclusivo (no podré amar a nadie más que a ti), incondicional (te querré pase lo que pase) e implica un elevado grado de renuncia (te quiero más que a mi vida).

Pilar Sampedro caracteriza el amor romántico de la siguiente manera:

  • inicio súbito (amor a primera vista), flechazo
  • sacrificio por el otro, renuncia del proyecto individual
  • pruebas de amor, trampas de amor
  • fusión con el otro, perdida de la identidad individual
  • olvido de la propia vida, y del proyecto de vida, esto sería enfatizar el
  • proyecto en común dejando al margen los proyectos individuales
  • expectativas y creencias mágicas, el amor lo puede todo
  • encontrar un ser absolutamente complementario (la media naranja)
  • vivir en una simbiosis donde se necesita a la otra persona para respirar
  • moverse, formando un todo indisoluble

Qué miedo de definición diría yo, pero es así y muchas definiciones desde diversos campos de estudio (la antropología, la biología, la psicología, la filosofía, la literatura, la sociología) avalan esta misma definición. Así que quitando los mimos que nos aporta el amor romántico de vez en cuando deberíamos de tener alto grado de precaución ante este síndrome que va directamente ligado a otra epidemia que no es otra que la baja autoestima en las mujeres.

Vamos con la Violencia Simbólica, que tampoco tiene desperdicio su definición:

Es un concepto creado por el sociólogo francés Pierre Bourdieu en la década los 70 que se utiliza para describir las formas de violencia no ejercidas directamente mediante la fuerza física, sino a través de la imposición por parte de los sujetos dominantes a los sujetos dominados (diferencia en la manera de percibir a la persona dominada, como categoría sujeto) de una visión del mundo, (que ya veremos cómo es el paradigma o el sistema patriarcal) de roles sociales, arquetipos, de categorías cognitivas y de estructuras mentales que constituyen una violencia dulce, invisible, que viene ejercida con el consenso u/o consentimiento y el desconocimiento de quien la padece, y que esconde las relaciones de fuerza que están debajo de la relación en la que se configura.

La violencia simbólica puede ser mucho más letal de lo que en principio nos podemos imaginar. Las diversas formas de violencia simbólica tienen la dificultad de ser identificadas como violencia ya que no se notan, no se saben, no se presuponen. Así pueden mantenerse mucho más tiempo en acción sin ser descubiertas.

 

Bien, ¿cómo hilamos uno y otro concepto?, ¿cómo relacionamos las características del amor romántico con la invisibilidad de la violencia simbólica?, ¿Cuánto de marco de actuación representa para la violencia simbólica el mito del amor romántico?

Podríamos hablar de un matrimonio bien avenido entre ambos conceptos ya que ambos son medias naranjas que se complementan perfectamente, y ahora sí paso a explicar de qué manera Bourdieu, con esta definición de violencia simbólica, nos descubre cómo la vivencia naturalizada del amor romántico hace que naturalicemos también e interiorizamos las relaciones de poder, convirtiéndolas así en evidentes e incuestionables para las personas sometidas que a estas alturas ya sabemos a todas luces, somos las mujeres.

El amor romántico está socialmente construido y se ha valido históricamente de herramientas para seguir haciéndolo. Muta en sus formas, se moderniza y se adapta plásticamente a los logros de la lucha feminista ya que, aunque son muchos los avances logrados en la lucha por erradicar desigualdades en el plano de la afectividad, nos queda un gran trabajo por hacer, ya que la vivencia del amor desde el patriarcado es el corsé más opresor para el empoderamiento emocional de las mujeres. Nos determina los límites dentro de los cuales es posible percibir y pensar de una manera alternativa a la feminidad impuesta tradicionalmente.

El dominio masculino sobre las mujeres se ha legitimado mediante la naturalización de las diferencias convertidas en desigualdades entre géneros. La manera de consolidarse la violencia simbólica y la dominación masculina están estrechamente ligadas al papel que juegan los hombres en el amor romántico, sujetos de la relación de poder entre hombres y mujeres.

Bourdieu dice en su definición “violencia simbólica de la necesidad del habitus“, en el proceso a través del cual se desarrolla la reproducción cultural y la naturalización de determinados comportamientos y valores, y esto casa perfectamente en la manera en la que hemos naturalizado el papel de objetos y sujetos de amor romántico.

Dice también la definición de Bourdieu de Violencia Simbólica que las relaciones simbólicas repercuten en efectos directos sobre el cuerpo de los sujetos sociales y creo que es realmente evidente cómo la vivencia de la violencia, sea cual fuere la expresión de la misma, genera efectos directos y negativos en todos los casos hacia los cuerpos de las mujeres. Como advierte Bourdieu, la violencia simbólica no es menos importante, real y efectiva que una violencia activa ya que no se trata de una violencia “espiritual” sino que también posee efectos reales sobre la persona.

Así que para mí y para tantas personas, el amor romántico sirve de creencia marco para legitimar, naturalizar y perpetuar la violencia simbólica que sufren las mujeres por el mero de hecho de tener esta condición.

Tenemos que tener en cuenta que el amor romántico, al igual que el poder simbólico, sólo se ejerce con la colaboración (aprendida, ese micro chip) de quienes lo padecen porque contribuyen a establecerlo como tal. Foucault, decía que “no podemos hablar de relación de poder sin que exista una posibilidad de resistencia“. Resistencia pacífica en las mujeres, como indica toda la historia de vida del movimiento feminista.

Esto que voy a explicar a continuación es un poco duro hasta para mí desde mi rol mujer. ”La persona subordinada al poder no puede ser reducida a una total pasividad sino que tiene la opción de buscar otras formas de responder al poder tanto individuales como colectivas. Esto es empoderamiento colectivo e individual”. Es decir…

Las mujeres tenemos la opción de sublevarnos a la relación de poder que determina la vivencia del amor romántico abandonando el rol esencialista de principesca al que nos subordina el amor romántico.

Imagen: Amor y rechazo / Autora: Paula Bonet

 

Esto nos posibilita convertirnos en sujetas del cambio, construir nuevos modelos de amor, nuevas categorías y posibilidades de vínculos pero nos obliga a abandonar el mito del amor romántico, abandonar la idealización que nos lleva a crear falsas expectativas y que nos conduce irremisiblemente a la frustración y el fracaso afectivo, nos obliga a no postergar nuestros proyectos individuales y a abandonar la negación de nuestras capacidades y virtualidades como individuas.

Aunque originalmente el amor romántico habría supuesto un estímulo para la emancipación femenina, una manera de salir de las trampas de la autoridad paterna, ha terminado representando una maraña invencible de obligaciones y vínculos que nos dificultan finalizar la relación o aceptar el duelo que supone la ruptura, debido a presiones de la sociedad, de la familia o de nosotras misma.

Pero fundamentalmente obstaculizada por una de las características del amor romántico, que es la vivencia de la incondicionalidad del mismo. No podemos cuidarnos y querernos como sujetas si aceptamos como mandato del amor la incondicionalidad. No todo vale en el amor y debemos de poner límites condicionales a las formas en las que queremos ser amadas. Para ello tenemos que actuarnos en base a esas condiciones ya que es la vía para construir relaciones en equidad.

De forma que una de las maneras exitosa que podemos empezar a practicar para reducir las posibilidades de protagonizar violencias simbólicas es construir una feminidad lejana a los mandatos del amor romántico.

Tenemos la obligación de practicar un mejor amor, de hacerlo mejor que lo encontramos, tenemos la obligación de agradecer los logros heredados sobre el cuestionamiento del amor y crear nuevos amores lejanos a las relaciones de poder.

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A continuación os dejo unas cuantas citas de “Romeo y Julieta” de William Shakespeare, una de las obras clave en la representación del amor romántico y violencia simbólica, la cual refuerza los patrones de conducta esperados tanto en mujeres como agentes pasivos (bella y dulce doncella), como en hombres como agentes activos (caballero valiente y abnegado). En ella encontramos la representación directa entre amor y sufrimiento, dolor, angustia, odio, venganza, muerte… todo por amor a primera vista, por un amor platónico, por un amor imposible…

 

Amores así, que llevan al sufrimiento y a la muerte, mejor que no se repitan jamás. Por muy románticos que parezcan…

 

“Ojos, mirad por última vez. Brazos, dad vuestro último abrazo. Y labios, que sois puertas del aliento, sellad con un último beso.”

“El manto de la noche me esconderá de ellos, con tal de que me quieras que me encuentren aquí. Más vale que acabe mi vida por su odio, que prorrogar la muerte sin tener tu amor…”

“Mi único amor nació de mi único odio, pronto le veo y tarde lo conozco.”

“Enséñame a olvidarme de pensar.”

“La despedida es tan dulce pena que diré buenas noches hasta que amanezca.”

“¿Sabía yo lo qué es amor? Ojos jurad que no. Porque nunca había visto una belleza así.”

“No sé si mi mano podrá expresar lo que mi corazón siente.”

“Esos placeres violentos tienen un fin igualmente violento, y mueren en pleno triunfo, como el fuego y la pólvora, que al besarse, se consumen.”

“Los enamorados pueden andar sobre las telas de araña que se mecen en el tibio calor del verano, así de leve es la ilusión.”

“El amor corre al amor como el colegial huye del libro y como el que va a clase se aparta de él con cara triste.”

Fuente: Mundifrases.com

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