Ingredientes para gestionar el hambre emocional

30 Mar, 2019 | Artículos

Crear un vínculo sano con nuestro cuerpo y con la comida es posible. Como hemos adelantado en el artículo sobre el hambre, las personas tendemos a comer no sólamente por hambre física, sino también por hambre emocional. Para hablar de ésta última, aquí te compartiremos algunos ingredientes para gestionar el hambre emocional.

Pero para conseguirlo debemos ejercitar nuestra mente de manera que podamos elegir las opciones más adecuadas para nuestro bienestar físico, emocional y mental, lo que exige constancia y dedicación.

Supone también comprender la importancia del por qué comemos, lo que comemos, cómo y en qué momento lo hacemos. En resumen, llevar a cabo una alimentación consciente.

Ese vínculo sano con nuestra alimentación comienza por cambiar la idea de que comer es un sufrimiento, un pensamiento que acompaña a muchas personas que pasan angustia cuando tienen que comer, particularmente si tienen sobrepeso.

De la misma manera, debemos desechar la idea de que organizar y gestionar nuestros hábitos de comida para una alimentación consciente es una pérdida de tiempo.

Estos son comportamientos que están relacionados con el hambre emocional.

Tampoco podemos ignorar que la presión exterior, que intenta condicionar nuestros cuerpos y nuestra apariencia es más difícil de cambiar, que nuestras ideas.

Si asumimos la belleza como algo que surge desde nuestro interior, y que resulta de la suma de nuestras capacidades, nuestra vitalidad, nuestra personalidad y todo nuestro potencial, y no como un prototipo de belleza física derivado de la violencia simbólica, la percepción de nosotras mismas habrá cambiado y nuestra motivación, sin duda, será distinta.

Cuando el desequilibrio en nuestro peso corporal es un problema que afecta a nuestra autoestima, por tanto a nuestra salud, la decisión de controlarlo debe pasar por reconciliarnos con nosotras mismas, es decir, interiorizar en nuestro valor para retomar el deseo de estar mejor en todos los aspectos.

Es muy probable que si tenemos exceso de peso, se deba a que comemos sin hambre física, lo hacemos por ansiedad, estrés o depresión, por lo que debemos aprender a revisar nuestra conducta, para percibir a tiempo las señales que manifiesta nuestro organismo.

Cuando enmascaramos nuestras emociones

La neurociencia ha descubierto que los mismos centros de placer que se estimulan con algunas drogas, se estimulan también con la comida. El hambre emocional por tanto, nos hace recurrir a la comida para encubrir nuestras emociones, especialmente si eso que sentimos nos causa malestar, como la ansiedad, de manera que recurrimos a la comida como un mecanismo de defensa.

La psiconutricionista Elia Frías, confirma que las personas que acuden a su consulta, por trastornos alimenticios, lo hacen tras haber pasado por especialistas en nutrición, endocrinología, o después de probar una dieta, tras otra, sin éxito.

Satisfacer nuestra hambre nos produce casi siempre placer. Por lo tanto, el comer tiene un gran componente emocional. Es decir, comer por placer no puede ser algo perjudicial para nosotras. El problema no es la comida, sino nuestra actitud ante ella.

Sí lo es, cuando nuestro malestar emocional se superpone al hambre física e ignoramos las señales reales de hambre y saciedad. Si podemos identificar las causas del hambre, evitaremos sucumbir a la ingesta, a veces compulsiva, de comida para cubrir un vacío emocional.

¿Realmente siento hambre? ¿Estoy comiendo para evadirme o por otra razón? ¿Estoy disfrutando de mis comidas? ¿Me siento satisfecha después de comer o por el contrario me siento culpable?

Estas son algunas de las preguntas que pueden guiar nuestras reflexiones acerca de las causas que condicionan nuestro apetito o nuestras ganas de comer.

Talleres de Mindfulness

La práctica de la meditación es sencilla y accesible para cualquier persona, independientemente de su condición física y sin necesidad de creencias religiosas. Miriam Herbon imparte talleres de Mindfulness en Bilbao y consultas individuales así como en toda Euskadi en los que podrás aprender y/o practicar la meditación y mejorar con ello tu calidad de vida emocional.

 

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La meditación es el ingredientes que nos ayudará a indagar en nuestras respuestas, para aprender a sentirnos plenas y en calma, para gestionar nuestras emociones, en especial, para descubrir nuevas fuentes de placer, felicidad y relajación.

Como en cualquier cocina, no hay una receta para el platillo perfecto. Pero tomar en cuenta estos ingredientes para gestionar el hambre emocional aumentará, sin duda, nuestro bienestar.

Podemos sumar la creatividad, como un componente de todo lo que hemos comentado hasta ahora, como parte de los ingredientes para gestionar el hambre emocional

  • Para imaginar y visualizar comida saludable nos generará más ganas de comerla y disfrutarla.
  • Para visualizarnos a nosotras mismas consiguiendo nuestra meta, ya sea llevar a cabo una alimentación consciente o sentirnos cómodas con nuestro peso.
  • Para imaginar cómo podríamos sentirnos al conseguir nuestras metas, lo cual nos dará confianza en nosotras mismas, y no sólo eso, sino que fortalecerá nuestra autoestima.

Al gestionar nuestra hambre emocional, tendremos la capacidad de conectar con nuestras emociones del momento. Preguntarnos qué tipo de hambre estamos experimentando. Elegir los alimentos adecuados. Si nuestra hambre es física, comeremos lo necesario para sentirnos saciadas, y de manera nutritiva. Si nuestra hambre es emocional, nos preguntaremos además si hay otra cosa que podamos hacer para sentirnos mejor, que no sea comer, por ejemplo dar un paseo, hacer ejercicio, leer, escribir, hablar con alguien.

De nuevo, la reflexión en torno al comportamiento que determina nuestra forma de comer nos ayudará a desarrollar unos hábitos alimentarios más saludables, nos ayudará a

“Fomentar una relación más amorosa con la comida”

Si conseguimos diferenciar las motivaciones de nuestras ganas de comer, habremos dado un paso adelante para establecer un vínculo sano con la comida, y al mismo tiempo con nosotras mismas. El segundo paso será dejar de culparnos y juzgarnos, para comenzar a cuidarnos.

“La comida saludable tiene la virtud de nutrir nuestro cuerpo pero no lo puede hacer sin ti voluntad por amarte incondicionalmente”.

¿A quién se dirige el Taller de Alimentación Consciente en Bilbao?

  • Personas que quieren relacionarse sanamente con la comida
  • Personas que necesitan perder peso, pero no lo consiguen
  • Personas que comen por ansiedad y quieren cambiar sus hábitos alimenticios
  • Personas que sienten no tener control en su ingesta de alimentos
  • Cualquiera que desee mejorar su relación con la comida conectando con sus emociones y sus sensaciones corporales para contribuir a una vida más sana y en buen relación con ellos/ellas mismas

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