Desigualdades sociales en la Alimentación

3 Jun, 2019Artículos

Hay que decirlo claro. Desafortunadamente, las desigualdades sociales en la Alimentación también afectan en la calidad de vida, y muestra de ello es que existen una serie de determinantes sociales para una alimentación sana, incluida el género.

Vivimos en una sociedad homogénea, pero además altamente estratificada, donde el riesgo alimentario (acceso a la alimentación saludable) afecta de manera distinta a los diferentes grupos sociales, de manera que, mientras llueve sobre mojado en algunas capas sociales, las más favorecidas parecen impermeables.

El informe Dame Veneno, de la Asociación Justicia Alimentaria, documenta que las enfermedades asociadas a una mala alimentación, han tenido un claro componente de clase social, a lo largo de la historia.

El sesgo de género también está presente en las condiciones en que las personas nos alimentamos. La denominada feminización de la pobreza influye notablemente en la alimentación, pues en manos de nosotras las mujeres circulan menos recursos para poder llevar a cabo una alimentación de calidad.

Los datos del informe indican que España es el país de la UE donde de forma más rápida han crecido los hogares en que las mujeres sostienen la economía familiar, dato que, lejos de reflejar un escenario de avances en la igualdad entre hombres y mujeres, lo que hace es mostrar una fotografía de la feminización de la pobreza, según afirma el estudio.

Es decir, hay discriminación alimentaria de arriba abajo, por las desigualdades económicas, pero también discriminación de lado a lado, por la inequidad entre géneros.

La realidad es que ambas desigualdades se cruzan generando auténticos abismos de desigualdad en salud alimentaria. Las zonas críticas de la alimentación insana, como refiere el citado informe, corresponden a las mujeres que viven una situación de precariedad o aquellas familias sustentadas principalmente por mujeres en situación de pobreza.

En el Estado español, los datos indican que las personas con niveles socioeconómicos más altos tienden no solo a tener más esperanza de vida, sino también a tener menos enfermedades crónicas y más años vividos libres de diversidad funcional.

No todas las personas comemos igual de sano y ese consumo está determinado por nuestro nivel de ingresos, de la misma manera que este factor condiciona los problemas de salud ocasionados por esa dieta.

De acuerdo a este informe, se asocia fuertemente el nivel de estudios o la ocupación laboral con la prevalencia de obesidad en las mujeres. En el Estado español varios estudios han mostrado la asociación inversa entre nivel de estudios y prevalencia de obesidad en distintas poblaciones.

Resulta muy significativo que las brechas entre las clases sociales hayan aumentado y lo han hecho más en las mujeres. Como dato, las mujeres en empleos más precarios son un 8% más obesas que el 2,5% de los hombres. Aunque la obesidad entre mujeres de jerarquía laboral superior se ha mantenido más o menos constante, las mujeres situadas en el nivel laboral más inferior se ha incrementado considerablemente.

Existe el concepto de transición nutricional, que hace alusión a los cambios en la composición de la dieta que suele ocurrir cuando se incrementan los ingresos de una población, de manera que se altera la dieta habitual por una dieta más opulenta de alto contenido calórico.

En una primera etapa de esta transición, se suele pasar de una situación de carestía de alimentos o de deficiencias nutricionales a una alimentación más completa y variada, lo que repercute de manera favorable en el nivel de salud, y podría contribuir a la disminución de la morbilidad y mortalidad por enfermedades infecciosas en esa población.

Sin embargo, estos ajustes alimentarios benefician en mayor medida a los hombres que a las mujeres.

En cuanto al nivel de estudios como criterio de desigualdad en la Alimentación o alimentaria, el citado estudio documenta cómo el nivel de estudios de la madre era el indicador más correlacionado con la dieta de los niños.

En los hogares sustentados principalmente por mujeres se invierte más en alimentación, sin embargo, este gasto total resulta un 33% menor que en el caso de los hogares sustentados principalmente por hombres. Aún teniendo menos ingresos en promedio, las mujeres dedican mayor presupuesto a la alimentación, pues la perciben como más importante.

La brecha de género en el mercado laboral y de las prestaciones como las pensiones o el desempleo, impactan de manera negativa en muchos de los hogares en los que nosotras las mujeres ejercemos mayoritariamente la función de proveedoras, para obtener una dieta saludable.

El género y las clases sociales son otros determinantes sociales del sobrepeso y la obesidad en el Estado español, como demuestra que las mujeres de clases sociales más bajas tengan un riesgo significativamente mayor de padecer ambos trastornos, en comparación con aquellas de clases sociales más altas.

Mientras que la prevalencia de sobrepeso y obesidad entre las mujeres profesionales y empresarias es del 25%, en las clases obreras se duplica. Las mujeres con menos estudios tienen prevalencia de 72,3% de sobrepeso y obesidad frente al 67,5% en los varones.

La incidencia de la obesidad en mujeres con estudios primarios es cuatro veces superior a la de aquellas con estudios universitarios. Y si en las mujeres el nivel de estudios determina hasta cuatro veces más incidencia. Los datos tomados de la  Encuesta Nacional de Salud de España 2017 hacen más clara esas diferencias.

De aquí se puede deducir cómo las prácticas alimentarias menos saludables son más intensas entre las personas con menos ventajas sociales. Por ejemplo en lo relacionado al consumo diario de embutidos, de dulces o de refrescos azucarados, la ingesta es más habitual entre miembros de las clases bajas debido a que son más calóricos y por supuesto, más asequibles para sus menores rentas.

En el caso de las bebidas azucaradas menos del 4% de la población con mayores ingresos las consume a diario, mientras que entre las personas con menos ingresos el porcentaje asciende hasta cerca del 14%. Más del triple.

Muchos de los alimentos considerados más saludables no pueden ser consumidos a diario por las personas con rentas más bajas debido a su elevado precio o su bajo aporte calórico. Por ejemplo, casi un 73% de la población con mayores rentas consume fruta fresca a diario, mientras que en la población con menos recursos económicos, el porcentaje es del 59%.
 desigualdad alimentación El género y los trastornos alimenticios dietas bilbao miriam

El género y los trastornos alimenticios

Es importante reflejar hasta qué punto el género es un determinante social que afecta a toda la alimentación insana, de manera relevante en enfermedades como la anorexia, la bulimia o sus formas mixtas.

Los estudios más recientes alertan del aumento de casos de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) especialmente en los y las adolescentes y mujeres jóvenes. La prevalencia es hasta 20 veces mayor en mujeres que en hombres. Así que el género y los trastornos alimenticios están relacionados.

Pocas patologías tienen de manera más evidente la marca de la violencia simbólica relacionada con el ideal de las mujeres. La visibilización es un paso, pero hay que actuar de manera que podamos actuar como gestoras en el cambio de nuestra propia realidad.

El sesgo de género también influye en que la anorexia y la bulimia, por ejemplo, sean consideradas problemas mentales, mientras la obesidad, en cambio, es clasificada como una enfermedad de tipo metabólico. Sin embargo, como hemos señalado en este artículo, la obesidad también está condicionada por el entorno sociocultural, económico y de género.

Esto nos muestra cómo la alimentación no es un hecho puramente fisiológico, sino sobre todo social, y los nutrientes no se digieren exclusivamente mediante procesos fisiológicos, sino también a través del entorno sociocultural.

A lo largo de este artículo hemos mostrado de qué forma las ideas sobre las prácticas alimentarias y el cuerpo también reflejan las relaciones de poder entre mujeres y hombres.

“Los alimentos no solo se componen de nutrientes, sino también están cargados de significado”.

Talleres de Alimentación Consciente

A través de la atención y experimentación que practicaremos en los talleres de Alimentación Consciente aprenderás a tener una relación sana con la comida y a sentirte feliz en tu cuerpo.

Más información >

¿Qué es la epigenética?

Alimentarse de forma consciente y saludable no solo es muy importante para la salud de la madre y del bebé sino que la forma en que una mujer se alimenta puede modificar la expresión de los genes de su bebé ya desde el útero. Esto significa que antes de que nazca, la...

No solo el agua hidrata: alimentos que hidratan

El agua es la opción más saludable para hidratarse ya que no tiene calorías pero otras bebidas también nos hidratan, incluyendo el té y el café que tienen sus propios beneficios. Aunque la cafeína tiene un leve efecto diurético, las investigaciones indican que el té y...

La comida y su relación con el castigo

Nos gustaría reflexionar sobre la comida y su relación con el castigo. ¿Cuántos hogares obligan a sus criaturas a comer lo que dejaron en el plato? Seguro que has oído o en tu casa se ha practicado el horrible castigo de obligar a alguien a comer algo que ha dejado....

Sentir la saciedad es clave en la Alimentación Consciente

La saciedad es el proceso que hace que nuestro organismo dé la orden de frenar la ingesta de alimento, es decir, nos permite diferenciar en qué momento debemos parar de comer. Favorecer la saciedad nos permite espaciar el tiempo de los alimentos y organizar nuestros...

Dietarquía: la tiranía de las dietas

Comer se ha vuelto una decisión aparentemente ajena a tu voluntad, si tu conducta alimenticia no surge de la autoescucha y el autocuidado, si te sometes a dietas rigurosas todo el tiempo debido a la obsesión por comer sano y estar delgada,  es posible que la...

Comer Light es comer aspartamo

La necesidad de tener una imagen asociada al yo ideal de la estética patriarcal provoca muchos trastornos de la imagen, y en los hábitos de alimentación. El deseo de la figura ideal según los patrones de belleza de la estética patriarcal es lo que provoca que muchas...

¿Cuántas frutas y verduras hay que comer?

En este blog de Alimentación Consciente ya hemos hablado de la importancia y los beneficios de comer verdura pero ¿Cuántas verduras hay que comer al día? y ¿Cuántas piezas de frutas hay que comer en un día? La recomendación de frutas y verduras que hay que comer...

El trastorno alimenticio durante el embarazo se llama pregorexia

La cosificación de los cuerpos de las mujeres y la imposición de la estética patriarcal con su visión androcéntrica, sigue siendo el principal motivo para que mujeres y niñas en todo “el mundo desarrollado” padezcan de trastornos alimenticios como  anorexia, bulimia,...

Anorexia consecuencia de la cultura de la delgadez

Vivimos en una sociedad donde la cultura de la delgadez se ha convertido en sinónimo de éxito, de belleza, de juventud y de deseo. A través de los medios de masas y de la publicidad el patriarcado ha creado unos cánones de belleza irreales que provocan que mujeres,...

Bulimia o comer para vomitar

 La bulimia, como otros trastornos de la alimentación, está directamente relacionada con la construcción social de la estética patriarcal. La imposición de unos cánones de belleza inalcanzables y la frustración por no conseguir los cuerpos idealizados que marcan los...