Hola, estás en nuestro blog.

 

Aquí encontrarás nuestras últimas publicaciones agrupadas por categorías, si quieres informate más puedes hacer click en la categoría y ver todo lo relacionado a ella.

Blog de Alimentación consciente

¿Qué es la epigenética?

¿Qué es la epigenética?

Alimentarse de forma consciente y saludable no solo es muy importante para la salud de la madre y del bebé sino que la forma en que una mujer se alimenta puede modificar la expresión de los genes de su bebé ya desde el útero. Esto significa que antes de que nazca, la...

leer más
No solo el agua hidrata: alimentos que hidratan

No solo el agua hidrata: alimentos que hidratan

El agua es la opción más saludable para hidratarse ya que no tiene calorías pero otras bebidas también nos hidratan, incluyendo el té y el café que tienen sus propios beneficios. Aunque la cafeína tiene un leve efecto diurético, las investigaciones indican que el té y...

leer más
La comida y su relación con el castigo

La comida y su relación con el castigo

Nos gustaría reflexionar sobre la comida y su relación con el castigo. ¿Cuántos hogares obligan a sus criaturas a comer lo que dejaron en el plato? Seguro que has oído o en tu casa se ha practicado el horrible castigo de obligar a alguien a comer algo que ha dejado....

leer más

Blog de Meditación y atención plena

Blog de Educación emocional

Blog de Coaching

Blog de feminismos

Son personas no números: vidas refugiadas

Son personas no números: vidas refugiadas

La violencia de estos tiempos obliga a personas y familias enteras a renunciar a su vida cotidiana y a desprenderse de  los lugares donde han vivido siempre, a desplazarse para buscar protección y abandonar sus hogares. Cada año miles de personas huyen de las...

leer más

Entrada destacada

¿Donde está la tierra que pertenece a las mujeres?

¿Donde está la tierra que pertenece a las mujeres?

Nuestro empoderamiento como mujeres tiene uno de sus pilares en el acceso y control, reales y efectivos, a la propiedad de la tierra y los recursos. Pero actualmente, sólo un 20% de quienes poseen tierra en el mundo, son mujeres.

Las mujeres desempeñamos un papel primordial en el desarrollo de las comunidades rurales, a pesar de este acceso limitado y desigual a la propiedad de la tierra, porque el sistema patriarcal continúa violentando, no sólo nuestros cuerpos, sino también acapara nuestros territorios.

Una desigualdad que no sólo repercute en nosotras las mujeres, sino también en el rendimiento del propio sector agrícola, con importantes consecuencias sobre la soberanía alimentaria, el cambio climático y el bienestar social. Luchar por estos derechos se convierte en una tarea fundamental para erradicar esta otra forma de discriminación machista.

No está demás insistir, en que si las mujeres tuviésemos las mismas posibilidades de decisión, y el mismo acceso, no sólo a la tierra, sino a los recursos productivos, el desarrollo sostenible en el mundo sería más viable.

Las mujeres desempeñamos importantes funciones a lo largo de las cadenas de valor agroalimentarias, lo que optimiza la nutrición dentro de los hogares  a nivel comunitario, pero además, garantiza la gestión y cuidado de recursos naturales vitales como la tierra y el agua. En otras palabras, a través de la propiedad, uso y disfrute de la tierra, las mujeres sostenemos la vida.

Ventajas del acceso de las mujeres a la propiedad de la tierra y los recursos

La posesión de la tierra encierra otras relaciones de poder y dinero, desde la capacidad de decisión, pasando por la independencia y autosuficiencia económica, de manera que la tenencia y gestión de la tierra por nosotras las mujeres, se vincula también al fortalecimiento de otros derechos individuales, sociales y políticos.

Los derechos a la propiedad y las decisiones sobre terrenos de cultivo y explotaciones agrícolas y ganaderas de las mujeres no se ejercen porque éstos permanecen en gran medida, en manos de los hombres, pese a la existencia de marcos legales igualitarios en muchos países. Naciones Unidas incluye la eliminación de esta desigualdad global en la agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

Un primer paso es evidenciar y denunciar esta realidad, algo que se dificulta ante la escasez de información relacionada con la propiedad de la tierra en manos de las mujeres, pues son muchos los países que no cuentan con censos o que tienen registros limitados mientras que, en los informes y análisis existentes al respecto, hay muchas imprecisiones.

Brecha de género en la propiedad de la tierra

Lo cierto es que al analizar la propiedad de la tierra desglosada por género, los datos demuestran que la actividad agrícola sigue siendo una ocupación mayoritariamente masculina.

Además, nos encontramos con otra dificultad, pues no se cuenta con datos específicos sobre el tipo de producción que realizamos especialmente las mujeres o si hay alguna diferenciación con la que realizan los hombres, ni existe información oficial respecto a las maneras en que las mujeres acceden a la propiedad de la tierra (compra, alquiler, herencia, matrimonio, etc.).

Aún hoy, en decenas de países de Asia, Oriente Medio y África subsahariana, no existen los mismos derechos entre mujeres y hombres a la hora de poseer y heredar tierras. Frecuentemente, las mujeres son consideradas custodias, es decir, quienes deben resguardar las tierras para su descendencia. No es casual que en estos mismos países sean las mujeres vistas como inferiores por el sistema legal, de manera que no pueden firmar un contrato, abrir una cuenta bancaria o pedir un préstamo.

Pero en contraste, es un país africano, donde la titularidad de la tierra en manos de mujeres se muestra más equitativa. Se trata de Cabo Verde con 50.5%, según los datos más recientes que ofrece la FAO (Organización para la Agricultura y Alimentación). Entre los países europeos donde la propiedad de la tierra en manos de mujeres es mayor, se encuentra Lituania, Letonia y Estonia, con 47.7%, 46,8% y 35,8% respectivamente. En España, las mujeres poseen 23% de la tierra, un porcentaje por debajo de Portugal, Grecia, Rumanía, Hungría, Polonia o Italia, donde la cifra ronda el 30%.

La organización Landesa, orientada al fortalecimiento de los derechos a la tierra para las mujeres, ofrece datos respecto a las ventajas sociales que el acceso paritario a la propiedad de la tierra representaría.

El análisis realizado desde Landesa asegura las mujeres que poseen la propiedad de la tierra, tienen más prosperidad e independencia económica, pues ganan 3.8 veces más ingresos, que en otras actividades. Otra ventaja es que las familias donde las mujeres poseen la tierra, destinan más presupuesto en la educación de sus miembros. En lugares donde los derechos de propiedad y herencia para las mujeres son más fuertes, los ahorros se incrementan hasta un 35%. Las niñas y niños cuyas madres son propietarias de la tierra, tienen menos posibilidades de sufrir desnutrición y son mucho más sanos. Por último, el empoderamiento de las mujeres propietarias de tierra, se traduce en que son menos propensas a sufrir violencia contra las mujeres pues reduce las relaciones de subordinación hacia los hombres.   

Todas estas ventajas sociales, económicas e incluso políticas, no se reflejan en las estadísticas. En 2016 la FAO publicó su Programa para la Igualdad de Género en la Agricultura, del cual se desprende que en países como Estados Unidos, o los países escandinavos, la propiedad de la tierra en manos de mujeres no llega al 20%, lo que demuestra que un mayor nivel de desarrollo económico no es garantía de una mayor igualdad entre mujeres y hombres.  

Trabajo invisible y precariedad de las mujeres agrícolas en España

En España, la tierra útil, es decir, la tierra productiva o cultivable en manos de mujeres representa el 23%, de acuerdo con los datos derivados de la Encuesta de Población Activa de 2017. La misma encuesta informa que sólo un 2% de las mujeres ocupadas, trabaja en el sector agrícola. Lo que estos datos no revelan, es que muchas veces el trabajo que hacen las campesinas se realiza además en condiciones precarias, de explotación y acoso laboral.

La tierra que pertenece a las mujeres mujeres rurales

Basta remitirnos al caso más reciente ocurrido en Huelva, donde diez temporeras marroquíes, se atrevieron a denunciar los abusos sexuales sistemáticos por parte de sus empleadores, además de  la consecuente humillación y repudio ante su comunidad de origen, y la pérdida del trabajo que les permitía la supervivencia.

Desde que estalló la crisis, 33.600 mujeres han sido expulsadas del sector agrícola, como lo ha denunciado con motivo del Día de las Mujeres Rurales, el sindicato de Comisiones Obreras (CC.OO.) Muchas mujeres jornaleras son rechazadas y discriminadas por razón de género, lo que ocasiona que la temporalidad entre mujeres campesinas alcance al día de hoy un 67%.

El Informe sobre la Estructura de la Tierra en el Estado Español, publicado en 2017, también deja en evidencia la obscena masculinización del sector agrario. De un 25% de mujeres que trabaja en el sector, más de la mitad no cotiza por su trabajo, de manera que su valiosa aportación económica, queda invisibilizada.  

El mismo informe expone que una cuarta parte de las mujeres titulares de tierras, lo son de explotaciones agrícolas de menos de 2 hectáreas, mientras que un 60% poseen tierras que no superan las 5 hectáreas. El porcentaje evidentemente disminuye a medida que se incrementa la dimensión de las tierras agrícolas, pues los terrenos con más de 50 hectáreas sólo recaen en un 5% de las mujeres propietarias.

Por una agricultura feminista

El acceso adecuado y paritario a la tierra y al agua es esencial para la producción de alimentos y otros cultivos agrícolas. Sin embargo, como hemos observado, en todo el mundo las disparidades en la distribución, tenencia, gobernanza y gestión de esos recursos constituyen una de las principales limitaciones para lograr una producción sostenible y equitativa.

El informe de 2017 del Parlamento Europeo sobre la Concentración de Tierras Agrícolas en la Europa de los Veintisiete, advierte que el suelo es un recurso cada vez más escaso y pide a los Estados miembros que velen por la igualdad de género para adquirir y arrendar terrenos agrícolas, en beneficio del desarrollo sostenible.

Las tierras de uso agrícola, no sólo en Europa, sino a nivel global, permanecen amenazadas por partida doble: por un lado, por la pérdida de superficie agrícola debida a la urbanización, los cambios de uso y la forestación, y la desertificación como consecuencia del cambio climático; por otro, por la concentración de tierras en manos de grandes explotaciones agrícolas e inversiones ajenas a la agricultura.

El poder patriarcal y las injusticias continúan siendo una realidad cotidiana que vivimos las mujeres. La creciente concentración de tierras y recursos en manos de empresas privadas hace que la lucha de las mujeres rurales por conseguir el acceso a la tierra resulte aún más difícil. Cuantas más familias son desplazadas, menos seguridad tenemos las mujeres y más vulnerables somos a la violencia y a la explotación.

Propiedad de la tierra para el empoderamiento económico de las mujeres.

 

 

 

Ver esta publicación en Instagram

Aunque no sepamos muy bien hacia dónde vamos, es necesario saber de dónde venimos. “Por un feminismo de hermanas de tierra”🌾🐏👩🏽‍🌾 es el manifiesto que han escrito mi querida @mmercromina (cómo escribe esta mujer, joe 💜) y @luzieta_ de @mallatablog para el #8M y que además he tenido el gran honor de poder ilustrar con este cartel. Estoy que no me lo creo 😊 . . . 🌿 Podéis y debéis leer el manifiesto enterito aquí: https://bit.ly/2Tz43Hl 🌿 . . . ¡Nos vemos en las calles! ✊♀ . . . . . #illustration #ilustracion #poster #cartel #drawing #draw #mujerrural #mujeresrurales #womenpower #manifest #hermanasdetierra #design #graphicdesign #gigposter #womenpower #ruralpower #womenwhodraw #ruralwomen #fight #illustragram #picoftheday #artwork

Una publicación compartida de Cristina Jiménez (@pinhajimenez) el

Que las mujeres tengamos acceso a la propiedad y gestión de la tierra, es más que un beneficio económico para nosotras y nuestras familias. Representa el inicio de una revolución agrícola, que deberá ser feminista, o no será.

La pobreza: telaraña del sistema de la que es imposible escapar

La pobreza: telaraña del sistema de la que es imposible escapar

La pobreza, según la Organización mundial de la Salud (OMS) es la “enfermedad más mortal del planeta”. Ésta teje su particular telaraña de desigualdad sostenida por el sistema capitalista, el patriarcado y el etnocentrismo. Las víctimas más vulnerables, las que se encuentra en el centro de esta telaraña de opresiones, son las mujeres racializadas sin recursos.

 

Ser pobre en India

India es un claro ejemplo de las consecuencias de estas intersecciones, siendo el peor país del G-20 para nacer mujer y siendo el primero en la lista de países en el mundo con mayor proporción de personas en pobreza extrema según la ONU. A esta pobreza extrema pertenecen las personas que cuentan con menos de 1,25 dólares al día para subsistir.

10 paises con más personas pobres

Pero la pobreza va mucho más allá de la escasez de ingresos y recursos necesarios para garantizar una situación sostenible en nuestras vidas. Si seguimos hablando de la pobreza como una enfermedad, podríamos decir que los síntomas más reconocidos son la malnutrición o el hambre, la indigencia y el acceso limitado a servicios básicos como la educación, pero como todo lo que nos rodea, siempre posee de una dimensión más sutil e igual de real.

La pobreza  nos sitúa en desventaja frente a lo que (y quien) nos rodea, impidiéndonos desarrollarnos equitativamente, provocando desigualdad en todos los aspectos de nuestra vida. La pobreza es no tener acceso ni oportunidad de aprovechar todos esos derechos inherentes a ser personas humanas y que tanto necesitamos para desarrollarnos en equilibrio con lo que tenemos a  nuestro alrededor.

Si a esa pobreza, sumamos otros factores que nos dificultan el acceso a esas oportunidades que en teoría nos pertenecen a todas las personas, como es vivir en países donde el patriarcado ayudado por la tradición religiosa te arrebata tu derecho a ser persona, la cosa se complica aún más.

India es el país con mayor porcentaje de personas en pobreza extrema del mundo, pero esto no quiere decir que sea el país más pobre. De hecho, la economía india ha resistido bastante bien a la crisis mundial, acrecentando su PIB un 7,5% y disminuyendo su deuda pública. Aunque como era de esperar, esto no ha hecho que un cuarto de la población deje de vivir por debajo del umbral de la pobreza.

indicadores crecimiento India

Múltiples discriminaciones a las mujeres

Si ser mujer en India ya es una amenaza constante desde antes de nacer por la selección prenatal con el asesinato por dote y a lo largo de sus vidas con el asesinato por honra, los altísimos niveles de violencia sexual, los matrimonios concertados a los que son obligadas muchas niñas y mujeres, es casi inimaginable desde nuestra posición de privilegio hacernos una idea del nivel de violencia que sufren estas mujeres y más aún si son pobres.

Las mujeres indias que pertenecen a las clases sociales más bajas son sistemáticamente marginadas y más aún si pertenecen a la casta Dalit, la casta de los intocables. Ahí tenemos un ejemplo donde los ejes de identidad sobre los que se construyen las categorías políticas a las que pertenecemos son inseparables, dado que estas mujeres se exponen a tres opresiones diferentes: de casta, de clase, y de género.

La multi-dimensionalidad de su opresión las lleva a una situación en la que se les impide el acceso a la educación, lo que hace que menos del 10% estén alfabetizadas, también se les niega el derecho a tener bienes propios como vivienda o tierras y el acceso a la sanidad.

Así, poco a poco, desventaja a desventaja, prohibición a prohibición, se va tejiendo esa telaraña de la desigualdad de la que hablábamos al principio, donde muchas mujeres se quedan atrapadas, sin poder defenderse, entre los hilos de un sistema que las ignora y criminaliza.

Los datos de la ONU respaldan la anteriormente dicho. Tan solo el 65.46% de las mujeres están alfabetizadas mientras que el porcentaje en los hombres llega al 80%. El 77.3% de las niñas que empiezan la educación primaria no llegan a la educación secundaria y a pesar de que el 48.5% de la población son mujeres, sólo llegan al 25.51% de la fuerza de trabajo del país. El número de mujeres en el parlamento se queda en el 12%, lo cual constata que de nuevo las mujeres no accedemos a  legislar aunque esta realidad es común a otros países llamados desarrollados.

Empoderamiento como vía para la emancipación

El empoderamiento económico de las mujeres es el camino para mejorar la vida de muchas de ellas y a la vez el de empujar el crecimiento económico global. Según Oxfam es necesario dirigir medidas que solucionen las causas de la desigualdad económica extrema para que los beneficios del poder de trabajo de estas mujeres no se vean en manos de los que ya se sitúan en la cima del poder económico. La misma fuerza que nos conduce a esta desigualdad económica (el fundamentalismo del libre mercado) también empeora la desigualdad de género.

Las personas más ricas del mundo son hombres, mientras las mujeres tenemos siempre más posibilidades de ser  más pobres que ellos, esta desigualdad no se le ha pasado por alto al FMI, que ha demostrado que los países con mayor desigualdad económica son también, los países con mayor desigualdad de género.

Por tanto, la concentración de la riqueza en un segmento muy pequeño de la población y el fundamentalismo del libre mercado están frenando el empoderamiento de las mujeres y condenándolas a la pobreza. Hay que tomar acciones concretas para crecer inclusivamente y que la redistribución de los bienes sea equitativa para nosotras las mujeres, sobre todo en los países donde ser pobre es cuestión de vida o muerte.  

Por todo esto, es importante que pensemos en todos esos hilos que dificultan a las mujeres pobres y racializadas escapar de la telaraña.

 

Una telaraña construida con la fuerza del patriarcado, el capitalismo y el etnocentrismo de la que es muy difícil escapar , de la cual no somos culpables directamente, pero que seguro algo podemos hacer para no contribuir a que se acrecenté o permanecer inmóviles a que se perpetúe.

deepamehta

Cuatro películas de Deepa Mehta que no te puedes perder

La directora indo-canadiense, Deepa Mehta, ha sido capaz de convertir en arte, de hacer cine sobre la sociedad patriarcal india, de la más pura belleza y crueldad. Te queremos presentar las cuatro películas de Deepa Mehta que no te puedes perder.

Ya que, Deepa Mehta ha contado, a través de su cámara, diferentes aspectos de la sociedad patriarcal india, en especial, sobre la violencia intrínseca contra las mujeres. Además, trata temas de gran importancia que van desde la pobreza de sus castas más bajas hasta la emancipación de Gran Bretaña o los durísimos enfrentamientos religiosos.

Seguir leyendo >

Me gritaron negra, de Victoria Santa Cruz

Me gritaron negra, de Victoria Santa Cruz

Me gritaron negra

Victoria Santa Cruz

Tenía siete años apenas,

apenas siete años,

¡Que siete años!

¡No llegaba a cinco siquiera!

De pronto unas voces en la calle,

me gritaron ¡Negra!

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

“¿Soy acaso negra?”- me dije

¡SI!

“¿Qué cosa es ser negra?”

¡Negra!

Y yo no sabía la triste verdad que aquello escondía.

¡Negra!

Y me sentí negra.

¡Negra!

Como ellos decían.

¡Negra!

Y retrocedí.

¡Negra!

Como ellos querían.

¡Negra!

Y odie mis cabellos y mis labios gruesos

y mire apenada mi carne tostada.

Y retrocedí.

¡Negra!

Y retrocedí…

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

Y pasaba el tiempo,

y siempre amargada.

Seguía llevando a mi espalda,

mi pesada carga.

¡Y como pesaba!…

Me alacie el cabello,

me polve la cara,

y entre mis entrañas siempre resonaba la misma palabra.

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!

Hasta que un día que retrocedía, retrocedía y que iba a caer.

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

¿Y qué?

¿Y qué?

¡Negra!

¡Sí!

¡Negra!

¡Soy!

¡Negra!

¡Negra!

¡Negra!

¡Negra soy!

¡Negra!

¡Sí!

¡Negra!

¡Soy!

¡Negra!

¡Negra!

¡Negra!

¡Negra soy!

De hoy en adelante no quiero

laciar mi cabello.

¡No quiero!

Y voy a reírme de aquellos,

que por evitar -según ellos-

que por evitarnos algún sinsabor,

llaman a los negros gente de color.

¡Y de que color!

NEGRO

¡Y que lindo suena!

NEGRO

¡Y que ritmo tiene!

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO

Al fin…

Al fin comprendí.

AL FIN

Ya no retrocedo.

AL FIN

Y avanzo segura.

AL FIN

Avanzo y espero.

AL FIN

Y bendigo al cielo porque quiso Dios

que negro azabache fuese mi color.

Y ya comprendí.

AL FIN

¡Ya tengo la llave!

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO

NEGRO NEGRO

¡Negra soy!

Victoria Eugenia Santa Cruz

Victoria Santa Cruz

Victoria Santa Cruz Gamarra (La Victoria, Provincia de Lima, 27 de octubre de 1922 – Lima, 30 de agosto de 2014) fue una compositora, coreógrafa y diseñadora, exponente del arte afroperuano. Se inició en el mundo de las tablas con el grupo de danza y teatro Cumanana (1958), junto a su hermano menor Nicomedes Santa Cruz Gamarra, famoso decimista y poeta. Becada por el gobierno francés, viajó a París para estudiar en la Universidad del Teatro de las Naciones (1961) y en la Escuela Superior de Estudios Coreográficos. De vuelta en su país, fundó en el año 1968 la compañía Teatro y Danzas Negras del Perú, con la que realizó presentaciones en los mejores teatros nacionales, así como en la televisión.

Saber más >

Cómo lograr una relación sana con la comida

alimentacion-consciente_MiriamHerbon

Cómo lograr una relación sana con la comida

Hola a todas las personas que han llegado a nuestra web interesadas en saber cómo podemos lograr una relación sana con la comida que sea también amable y placentera.  

Primero de todo, quiero hacer mención y subrayar la suerte que tenemos por estar en este momento reflexionando sobre la comida, en cómo comemos o para qué comemos, ya que sería muy injusto abordar este tema sin reparar en que muchísimas personas en este mundo no sólo no pueden reflexionar qué quieren comer sino que, sencillamente, no tienen que comer.

Honrar la comida cada vez que comemos  significa tener en cuenta que es un bien escaso y que todas las personas tenemos el derecho no solo a comer sino a comer bien de una manera sana y nutritiva de forma que nos permita funcionar en la vida.   Dicho esto tan importante antes de hablar de alimentación consciente, vamos a ver cuál es la situación actual en la que nos encontramos en países donde tenemos el privilegio de “pensar la comida”.    

Hasta la fecha nunca antes tantas personas nos hemos interesado por cuidarnos a través de los alimentos que ingerimos y, por eso, cada vez somos más las personas que dedicamos tiempo en seleccionar qué comemos y si es saludable o no para nuestro organismo. Formas nuevas de alimentación toman presencia significativa y, hoy en día, son muchas las personas que practicamos otras formas de alimentación: vegetarianismo, veganismo, macrobiótica, paleolítica….  

Vivimos en sociedades donde nos rodean situaciones de estrés, ansiedad, angustia… que condicionan nuestros hábitos alimenticios y los alimentos que ingerimos por la rapidez e inmediatez con la que los adquirimos. Comemos mientras trabajamos, vemos la TV o estamos pendientes de nuestro teléfono.  

 

Comemos de pie o con malas posturas en el sillón o sofá. Comemos sin saber por qué comemos o comemos, simplemente, porque ha llegado la hora de comer sin hambre.  

No tenemos un conocimiento real de cuál es nuestro apetito o el nivel del mismo y de cómo nos sientan los alimentos en nuestros concretos cuerpos individuales. Comemos con prisa moderada o alta, a veces no comemos, solo engullimos alimentos sin prestar atención a qué estamos comiendo y si nos apetece o no.

 Hasta que nuestro cuerpo no  reacciona a esa escasa atención que le dedicamos a la comida, no reparamos en darnos cuenta que la comida es un elemento más de relación que hemos de cuidar como el resto de vínculos en nuestra vida.  

Por otro lado, y sin que ello signifique menos causa a las razones por las que castigamos nuestro cuerpo a través de la comida, existe una presión social constante contra nuestros cuerpos basada en las exigencias que nos marcan los cánones de belleza bien definidos para hombres y mujeres, y bien diferentes en sus niveles de obligatoriedad, lo cual nos coloca en un estado de inconformismo y maltrato (violencia dulce) con nuestro físico intentando ser otras personas que no somos y llegando a sufrir de trastorno alimenticios graves como la anorexia o la bulimia.  

Si algo está claro pero no lo vemos es que no podemos ser otra persona que la que somos por mucho que nos empeñemos en modificar y adornar su expresión externa. Esta presión milenaria fruto de una idea patriarcal de los cuerpos es la razón originaria por la que insistimos en regímenes de adelgazamiento, dietas y tratamientos estéticos y cirugías para entrar en un molde predefinido y homogéneo según cada sociedad para conseguir la aceptación y el reconocimiento social o dicho de otro modo para no ser rechazados y rechazadas por no entrar en una talla.

“Quiero adelgazar pero no puedo” o “quiero subir de peso pero no puedo” es una frase que a menudo muchas personas pronuncian ante las dificultades para moldear su cuerpo en base a esa exigencia de cuerpos 10.  

Estas dos explicaciones anteriormente citadas, la poca atención a una relación diaria con la comida y la presión estética por un cuerpo canon de belleza, se han  convertido en pesadillas diarias y nocturnas en las mentes de muchas personas que entablan una lucha incesante con la báscula.  

Convencida de que no podemos abordar la obsesión por la talla exclusivamente con cambios conductuales es por lo que me interesé por el estudio de la alimentación consciente y poder sumarla a la reflexión sobre la consciencia de la presión que se ejerce sobre los cuerpos por que sean perfectos.   Mientras no seamos conscientes de cómo comemos pero también de por qué dejamos de comer no empezará una relación coherente y sana con cada alimento.    

alimentación consciente

 

El Mindful Eating o Alimentación Consciente es una técnica basada en el Mindfulness o Conciencia Plena, que tiene su origen en la meditación budista. Y que consiste en prestar atención a nuestros pensamientos y emociones, a las sensaciones de nuestro cuerpo y al ambiente que nos rodea.  

La aplicación del método de Alimentación Consciente nos permite, precisamente, ser conscientes de qué comemos y por qué. En vez de diferenciar alimentos buenos de malos, se trata de aprender a comer reconociendo las señales de apetito que nos da nuestro cuerpo respecto de las señales emocionales que nos impulsan a comer, por ejemplo, para aliviar una situación estresante o tapar una emoción con la que no nos llevamos demasiado bien.

A través de la Alimentación Consciente o Mindful Eating pretendemos: 

  • Prestar atención a nuestras sensaciones mientras comes. 
  • Conectar con nuestras emociones para romper con los automatismos que nos llevan a comer sin pensar o a dejar de comer.
  • Bajar de peso y /o mantener el logro gracias a los cambios en tus hábitos de alimentación.

Pero sumado a esta práctica de atención plena en la comida no podemos olvidarnos de que hemos de trabajar sobre la reflexión de cuál es la valoración que le damos a nuestro cuerpo y nuestro peso. Sobre si perseguimos un cuerpo ideal o aceptamos y queremos el que tenemos sabiendo que somos mucho más que un cuerpo y que nuestro reconocimiento y respeto no lo marca la talla de la época.  

Una mujer que tenga la talla 44 no está de moda en la sociedad en la que vivimos actualmente pero si cambiamos de época o incluso si cambiamos de país de origen será aceptada y reconocida mucho más que si viste una talla 34.    

No podemos condicionar nuestra talla a la época o país en el que nacemos así como no podemos condicionar el respeto hacia nuestro cuerpo porque no lo obtengamos masivamente por la sociedad en la que nos ha tocado nacer o vivir.

Tanto en las formaciones sobre alimentación consciente como en las sesiones individuales mi intención es que las personas aprendamos a relacionarnos con la comida saludablemente y sin presiones por una talla o un peso. El objetivo central del trabajo que perseguimos con esta herramienta es contribuir a la autoestima y autocuidado de las personas reforzando la idea de genuinidad en quienes somos y abandonar cánones y estereotipos que nos enferman y nos sacan de lo que realmente es importante.

Comer para vivir sana y serenamente es mi objetivo con la alimentación consciente y quiero que también sea el vuestro.

Nuestros recursos a tu disposición

En nuestra página web podrás encontrar además otros recursos importantes para poder conocer los beneficios que la alimentación consciente puede darte cuales:

  • talleres y cursos en la sección calendario para participar de forma presencial.
  •  Cursos on line específicamente dedicados a la alimentación consciente, a la alimentación consciente y las defensas inmunológicas y a la gestión emocional que ayuda a no crear situaciones de estrés que nos debilitan.
  •  Nuestras APPS, en particular “”Alimentación Consciente: 10 pasos para alimentarte conscientemente, que podrás descargarte en tu móvil.
  • Artículos específicos en nuestro blog .
  • Recomendación de bibliografía y videografía.
  • Primera consulta de Coaching en Alimentación.

Te animamos además a realizar nuestro TEST DE ALIMENTACIÓN CONSCIENTE      

Mindful Eating: saborea la vida

mindful eating

Mindful Eating: saborea la vida

Mindful eating: saborea la vida

Mª Pilar Casanova Burgués

 

Porque hay otras maneras de distraerse, porque sentirse libre es mucho más, porque sentirse de verdad acompañado es otra cosa, porque es una solución trampa…

Son sólo motivos para dejar el hábito de comer sin tener hambre. Eso que todos, unos más que otros, hemos hecho alguna vez por detonantes externos, (porque “toca”, porque pasa una croqueta por delante, porque hay que dejar el plato limpio por los niños de África, hoy sería Sira, por no ofender a mamá…) o internos (porque estamos aburridos, nerviosos, tristes, nos sentimos solos, nos queremos premiar por un día duro o simplemente por celebración o placer).

Porque la vida no espera.

Ese fue el que yo escogí. Ese fue el que en mi caso hizo que me diera cuenta de que no podía seguir enredada en el lío de la comida. Mi primer pensamiento de la mañana, qué había cenado la noche anterior para ver cómo lo compensaba; cada lunes noche o martes, la decepción de no poder mantener la dieta que había empezado el lunes; cuando se acercaba el verano, las prisas por quitarme ese fardo que llevaba alrededor de mi cuerpo.

Y todo ello sazonado con sentimientos de impotencia, frustración, y sobretodo culpabilidad. Mucha culpabilidad por no saber hacer algo que a otros les parecía fácil y que yo, por más que lo intentara, por más fuerza de voluntad que le pusiera, no lo conseguía de manera definitiva. Cuanta energía malgastada.

Cada vez que utilizamos la comida como distracción, ansiolítico,  o comodín en realidad la estamos usando, o bien como droga para no sentir o bien para sentir algo diferente a lo que hay en ese momento. Y tal y como yo lo veo, eso es decirle no a la vida.

Si no estoy presente para vivir lo que me sucede de verdad, ¿cómo voy a saber qué me sienta bien y que no? ¿qué dirección debo tomar? ¿cuál es mi proyecto vital?.

Como les dije este fin de semana pasado a mis alumnos, no hemos venido a este mundo a estar aparcados en la comodidad de la gasolinera. Sentemos al miedo de copiloto, y salgamos a la carretera con toda nuestra energía.

Uno de ellos, médico, contestó: “La dieta ha muerto. Larga vida a la alimentación consciente”.

 

Mª Pilar Casanova Burgués
Formadora en Mindful Eating

C/Pau Claris, 149, 3º2ª
08009 Barcelona

+34 619 718 416

Fuente: http://alimentacion-consciente.com/2016/03/13/mindful-eating-saborea-la-vida/

María Pilar Casanova

María Pilar Casanova

María Pilar Casanova es experta en Mindful Eating, formadora en Mindfulness y coach coactiva certificada (CTI, California). Creadora junto con Enrique Escauriaza del Método Atrévete a Comer (MB-MAC), primer método en España que aplica el Mindfulness a la alimentación. También es formadora del programa MB-EAT (Mindfulness-Based Eating Awareness Training) de la Dra. Jean Kristeller.

Instructora del programa MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction) del Dr. Jon Kabat-Zinn (Center of Mindfulness, Massachussetts Medical School), ha cursado también el programa “SIY” (Search Inside Yourself”, Google). Formada en meditación Vipassana (Vipassana International Academy), es Coach Wingwave, Practitioner en PNL y PDD en Liderazgo y Desarrollo de personas (Otto Walter).

Saber más >

¿Es mío mi dinero?

¿Es mío mi dinero?

Este es un artículo continuación a nuestra anterior publicación en relación al empoderamiento económico, “Mi dinero, tu dinero, nuestro dinero”, en el cual nos aproximábamos a los factores socioculturales que explican la dependencia económica que vivimos y sentimos la mayoría de las mujeres en todos los ámbitos de nuestra vida, y sobre cómo esta dependencia influye y condiciona nuestras vidas, cómo nos maniata y obstaculiza nuestro desarrollo personal y colectivo.

En esta ocasión queremos ahondar más en lo relativo a nuestra vivencia en la relación dinero y pareja, que como ya expusimos es un reflejo más de la ideología patriarcal que históricamente asignó el ámbito público y la responsabilidad del trabajo productivo (remunerado) a los hombres, y a las mujeres el ámbito privado/doméstico y de reproducción. Aunque es cierto que ha habido cambios y que las mujeres, en muchos lugares, contamos cada vez con más presencia en el ámbito público y, aunque minoritariamente, en puestos de poder, aún no nos sentimos del todo con derecho, con poder, con la suficiente autonomía para decidir en base a nuestros intereses propios y para modificar el sistema impuesto.

Dinero y Pareja. Un Reflejo de las Desigualdades de Género

Las desigualdades que las asignaciones de esta ideología han generado y mantiene se reproducen en las relaciones de pareja.

En general, la dependencia económica de las mujeres sigue prevaleciendo y se concibe como algo normal, algo que tiene que ser porque siempre ha sido así… Si no nos cuestionamos los porqués y el origen de las creencias y comportamientos; si no atendemos a sus consecuencias en la vida, salud física y psíquica de las personas; si no comprendemos que otros modos de vivir y sentir son posibles e incluso más sanos en todos los aspectos… es imposible que evolucionemos, que provoquemos cambios duraderos…que algo siempre haya sido de un modo no significa que sea bueno ni lo mejor, no debería convertirlo en norma, en algo inamovible.

“Me declaro en contra de todo poder cimentado en prejuicios aunque sean antiguos.”

Mary Wollstonecraft

Es por eso que luchamos y nos movilizamos tantas mujeres, porque hemos comprendido que este sistema patriarcal nos somete, no solo a nosotras, sino a toda persona que difiera de lo considerado normal, toda persona que no sea como se ha establecido que se tiene que ser.

 

¿Qué supone la dependencia económica en las mujeres?

Ser dependiente en cualquier ámbito de nuestra vida comporta un freno a nuestro desarrollo personal y a nuestra libertad. La dependencia nos confina, dirige nuestros pensamientos limitando nuestra capacidad de decidir y de actuar, desembocando en malestares diversos tanto físicos como psicológicos, que pueden manifestarse en forma de dolores, enfermedades, ansiedad, depresión, frustración, falta de ganas para la vida, etc.

A las mujeres nos han dicho y nos dicen que esta dependencia económica en la pareja nos favorece, argumentando por ejemplo que nos libramos de la presión y el esfuerzo que implica tener que ganar dinero para mantener a la familia, para mantenernos a nosotras, que debemos estar agradecidas, calladas y no quejosas como si la queja fuera un capricho y no una necesidad real de manifestar nuestro malestar por no poder ser sujetas de nuestras propias vidas.

Hacer que nos sintamos agradecidas por ese esfuerzo para mantenernos, después de habernos impedido el acceso al trabajo remunerado a lo largo de la historia y de seguir condicionadas en ese acceso; hacernos sentir que debemos estar calladas, perpetúa nuestra subordinación, nos coloca en una posición en la que creemos necesitar la presencia y protección de otro que nos salve, que asuma esas responsabilidades que nos han sido negadas y que al mismo tiempo nos echan en cara no sobrellevar.

No podemos sentirnos culpables por no hacer lo que nos han impedido hacer, no podemos sentirnos culpables porque ahora nos cueste desaprender, reconstruir y asumir dichas responsabilidades.

Es importante tomar conciencia, sobre todo cuando utilizan en nuestra contra argumentos como que no aportamos dinero o lo hacemos en menor cantidad para el sustento familiar, o cuando insinúan que las mujeres en general tenemos carreras profesionales menos exitosas que los hombres, que el que ellos hayan podido desarrollar sus carreras y dispongan de un salario mayor se debe principalmente a que han dedicado su tiempo y espacio de manera casi exclusiva a su desarrollo profesional, porque se han desligado de la responsabilidad que representa hacerse cargo del ámbito doméstico y los cuidados sin olvidar que las oportunidades para la prospección profesional en general son mayores para ellos.

En este punto, habría que reflexionar también lo que esto supone para muchos hombres, cuyas ambiciones, deseos, etc., también se ven condicionados por el sistema establecido. Tanto mujeres como hombres hemos de tomar conciencia de qué es lo que hemos interiorizado y naturalizado como propio. Ser conscientes de los costos personales que esta distribución de roles conlleva, es el primer paso para cuestionarlos, poder rectificarlos y salir de situaciones de peligro generadas por decisiones tomadas en relación a nuestra propia economía.

En cuanto a los costos personales, muchas mujeres solemos restarles importancia e incluso negarlos, decimos que “no es para tanto”, “no me cuesta tanto hacerlo”, etc. De este modo, seguimos viviendo por y para otras personas, y estamos desvalorizando nuestro tiempo y nuestro espacio, estamos postergando nuestras propias necesidades, sueños y deseos.

Disponer de tiempo y espacio tanto físico como mental resulta fundamental para todas las personas, no podemos ser autónomamente si no nos dedicamos un tiempo propio, si no tenemos un espacio personal para dedicárnoslo, si nuestro espacio mental casi siempre está habitado por otros y otras. Necesitamos tiempo y espacio propios para encontrarnos y conocernos, para no quedarnos atrapadas en tareas y responsabilidades que impidan nuestro desarrollo y en ello, también estamos preservando nuestra economía propia ya que tiempo y dinero van ligados aunque pocas veces reparemos en ello. Si ponemos un adecuado precio interno  a nuestro trabajo lo podremos convertir en sueños o en otro Tiempo para el descanso o el auto-descubrimiento.

 

El Amor Romántico y el Dinero en la Pareja

La idea predominante de amor existente es otra construcción sociocultural, que tradicionalmente nos ha situado a las mujeres en un segundo plano, erigiendo a los hombres en nuestro centro y pivotando alrededor de ellos.

La consecución de este amor preestablecido es una de las principales aspiraciones que nos han inculcado a las mujeres. Aspiramos a ser amadas y amar de un modo que muchas veces nos lleva a anularnos, a servir al otro para mantenerlo a nuestro lado, amamos condicionadas por el temor al abandono, creyendo que si satisfacemos en todo a la otra persona nos aseguraremos su amor. De este modo, sepultamos lo propio bajo lo ajeno, nos diluimos en el otro.

Estas creencias en torno al amor influyen en nuestra posición de acatamiento y de dependencia económica, porque sustentan la idea de que el hombre es la parte activa y la mujer la pasiva y cuidadora. Nos llevan, por ejemplo, a sentirnos culpables al ganar o generar dinero o al ganar más que nuestra pareja.

Además, estas creencias dificultan que nos sintamos capaces de emplear el dinero en nosotras mismas sin permiso o sin consultarlo antes. Las ideas en relación al amor y al dinero en la pareja se retro-alimentan y esconden una misma ideología, una idea machista de organización del dinero tuyo, del otro y de la pareja.

 

Las Negociaciones en la Pareja

Tradicionalmente en las parejas, las familias, las mujeres nos hemos encargado de la gestión del dinero destinado a cubrir necesidades (alimentos, ropa, hogar, educación…), es una gestión básica para el bienestar de la familia, pero que supone escasa autonomía y no suele ser reconocido. Por otra parte, a los hombres les ha correspondido, en su mayoría,  la responsabilidad de ganar el dinero para la familia y gestionar el resto de gastos (inversiones, ocio, posesiones importantes…), que suponen mayor autonomía y reconocimiento. Este concepto se conoce como gana pan y supone una gran presión en la vivencia como hombre ya que cuando no pueden sostener a la familia su utilidad y sentido se ve mermada hasta resentirse.

A las mujeres muchas veces nos cuesta considerar el dinero como propio y, por lo tanto, destinarlo a necesidades y/o intereses propios. Esto sucede tanto en mujeres con total dependencia económica respecto a sus parejas como en mujeres con ingresos propios, puesto que acarreamos la creencia de que hemos de destinarlo a la familia y la culpa de emplearlo en nosotras.

Para poder enfrentarnos a estas dinámicas y ser capaces de negociar en la pareja, en la gestión del dinero es fundamental que las mujeres sepamos cuáles son nuestros deseos e intereses personales y los protejamos y prioricemos. Es importante también que poseamos recursos propios, que nos marquemos objetivos y los persigamos. Y, como en toda negociación, resulta básico ser capaz tanto de decir no como de manejar apropiadamente recibirlo.

Recordemos siempre que los intereses propios son tan legítimos como los ajenos, y que en la negociación se buscan acuerdos y el beneficio mutuo desde la igualdad.

Para defender nuestros derechos e intereses las mujeres hemos de desterrar prejuicios e ideas estereotipadas como que esa defensa nos convierte en personas egoístas o que en nuestro caso es “bueno” y solidario anteponer el desarrollo del otro y olvidar el propio.

Caminar hacia el empoderamiento individual y colectivo, no sólo en lo relativo al dinero sino en cada ámbito, desde la sororidad, es lo que nos convertirá en sujetas autónomas, es lo que posibilitará el cambio de cada mujer y de todas las mujeres juntas, contribuyendo a su vez a un cambio social, partiendo desde lo más íntimo de cada una y proyectándonos hacia un mundo más libre para todas y todos. 

 

Referencias:

Te puede interesar:

Mi dinero, tu dinero, nuestro dinero

¿Cómo nos sentimos las mujeres respecto al dinero, al uso del mismo, al poder? ¿Nos sentimos autónomas en su uso? ¿Cuánto vale nuestro tiempo? ¿Tiene alguna relación el dinero con el tiempo? ¿Qué precio ponemos a nuestro trabajo y conocimiento? ¿Nos sentimos en condición de igualdad con nuestra pareja para el empleo del dinero? ¿Usamos los dineros grandes o los dineros pequeños?

En esta publicación os hablamos sobre el dinero en la pareja y sobre cómo conseguir la independencia y autonomía necesarias para el empoderamiento económico.

Seguir leyendo

Recursos para mejorar nuestra Salud e Inteligencia Emocional

Glosario Feminista

Selección de palabras, términos y conceptos para que hablemos con propiedad y podamos argumentar con conocimiento para cambiar el mundo.

[Español y Euskera]

Ver contenido