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Ni contigo ni sin ti y el peso del Amor Romántico

Ni contigo ni sin ti y el peso del Amor Romántico

La indecisión crónica en el amor, como en cualquier otra cuestión, genera malestar, estrés, frustración en la persona que duda y en la pareja. Vivir la indecisión de la persona a la que amamos nos mantiene en un estado de desazón e inquietud, de alerta, que nos impide disfrutar de la relación, del amor, nos resta energía y motivación en todas las áreas de nuestra vida ya que significa estar sosteniendo una realidad que no deseamos y obstaculiza nuestro crecimiento en el resto de ámbitos de la vida.

“Un amor que se duda, que fluctúa día a día, no es buen amor”

El riesgo de no decidir

Es importante reflexionar y descubrir la razón por la cual se duda: ¿Tememos perder algo o a alguien?, ¿Es el miedo a no ganarlo todo?, ¿Temor al compromiso, a equivocarnos, a que haya alguien mejor, a no ser merecedores de un buen amor?

En general, cuando una duda persiste y no se toma una decisión, el problema se agranda y puede volverse cíclico y crónico. La persona que duda se ve inmersa en una contradicción, intenta aclararse, intenta salir y al mismo tiempo más atrapada en la situación se queda. Por su parte, la persona que intenta sobrellevar la incertidumbre tiende a indagar las causas, a razonar, incluso puede llegar a modificar sus comportamientos, su forma de ser, en su afán por ayudar a su pareja, por resolver la problemática, por su dificultad para ver la realidad que le acontece.

“La razón del fracaso es que las personas que sufren del “ni contigo, ni sin ti” se inmovilizan y quedan dando vueltas en el mismo círculo, a veces por años. En la cercanía, la baja tolerancia a la frustración o la exigencia irracional, les impiden estar bien con la persona que supuestamente aman, y en la lejanía, los ataques de nostalgia minimizan lo que antes les parecía insoportable y espantoso.”

Walter Riso, Doctor en psicología y especialista en Terapia Cognitiva

Basándonos en la obra de Walter Riso hemos extraído las cuatro causas más comunes, por las que según él podemos terminar en un amor ambiguo y contradictorio.

Apego Sexual

Si solo existe el apego sexual, si se confunde amor y sexo en la pareja, surge una dinámica de atracción-rechazo: “Cuando no estás conmigo, el deseo me impulsa a buscarte a cualquier costo, pero luego, una vez me sacio, quiero escapar de tu lado porque tu sola presencia me genera fastidio”.

El deseo sexual une fuertemente a las personas. Sin embargo, una vez satisfecho ese deseo, la persona que duda huye de todo aquello que implique compromiso, intimidad, pasión, comunicación  y un largo etc. en la relación.

La Intolerancia a la Soledad

Estar con alguien por no saber encontrarse con la soledad nada tiene que ver con el Buen Amor. Se crea la necesidad de estar con la otra persona, porque no se es capaz de estar con una/o misma/o, en contacto íntimo con nuestro propio ser. 

Si no aprendemos a gestionar la soledad y ver en ella una oportunidad de crecimiento y autoconocimiento, lo más probable es que entremos en un círculo perjudicial para nuestro funcionamiento emocional y relacional: cuando estemos en pareja, en un momento dado añoraremos nuestra independencia y nos distanciaremos, y después cuando retorne la losa que nos supone sentirnos solas/os, buscaremos de nuevo a nuestra pareja para rellenar ese vacío que no puede ser llenado con nada ajeno a nuestro yo.

“Cuando estoy sin ti, la desolación me agobia y te necesito, pero cuando ya estás en mi hábitat, comienzo a extrañar mi soledad”.

Miedo al Compromiso Afectivo

Las personas con miedo al compromiso no suelen expresarlo claramente a su pareja, mantienen una distancia emocional, ni se acercan ni se alejan del todo.

La relación parece ir bien hasta el momento en el que sienten más cercana a la otra persona o la otra persona demanda desarrollar el espacio al concepto Nosotros dentro de la relación, el momento en que la intimidad comienza a asomar y piensan que pueden llegar a enamorarse y perder su libertad se apartan y desaparecen.

El Sentimiento de Culpa

Hay personas que ya no quieren a su pareja pero la culpa les impide separarse, cuando se alejan sienten lástima, se compadecen ante las peticiones de otra oportunidad y vuelven a acercarse. Suelen enfadarse con la otra persona por no dejarles ir y también por estar donde no en el fondo no quieren estar.

“Es un error culpar a la otra persona por no dejarnos ir, cuando en realidad lo que nos hace permanecer es el propio “dolor de ver sufrir a la otra persona”. Estar con alguien para aminorar la culpa es un contrasentido que termina agudizando el sufrimiento de ambas personas. Es preferible que nos dejen honestamente a que estén por caridad y compasión.”

¿Debemos aceptar la duda de nuestra pareja, el rechazo?

No es sano dejar pasar los momentos en lo que nuestra pareja nos muestra rechazo a causa de su duda respecto a si nos ama o no, puesto que supone un daño y un desgaste emocional.

Es fundamental aprender a apartarse cuando esto ocurre, hacerle ver a la otra persona que no estamos dispuestas/os a continuar así, en un “amor vacío”. Al distanciarnos nos damos un espacio y un tiempo para analizar, pensar, sentir y a su vez enviamos el mensaje de que no admitimos esa vacilación permanente.

No es sencillo romper este tipo de relaciones porque al mismo tiempo que desgastan, también crean un enganche emocional, un apego del que cuesta desvincularse. Si somos capaces de apartarnos, iremos recuperando paulatinamente el control de nuestras emociones, asumiremos mayor responsabilidad propia, de modo que la duda de nuestra pareja nos afectará cada vez menos. Una vez que nos adueñemos de nuestras emociones, sentimientos, pensamientos… y recordemos que nos merecemos un buen amor y que si no se da no hay razón alguna para mantenernos inmóviles en relaciones estériles, las fluctuaciones de nuestra pareja dejarán de influirnos y podremos  tomar la decisión de finalizar el vínculo y liberarnos.

“La premisa que debes incorporar a tu mente y que luego operará como un factor de inmunidad, es la siguiente: te mereces un buen amor y es tu responsabilidad saber si estás o no en él”

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Fuente: ¡Cuánto te quiero! Xavier Guix

El peso del amor romántico

Este tipo de relaciones y su mantenimiento son consecuencia en gran medida del modelo de amor romántico en que hemos sido socializadas mujeres y hombres en base a roles y estereotipos de género.

Este modelo define cómo es el “amor ideal” y lo hace de modo diferente para mujeres y hombres, generando creencias, expectativas y normas de conducta irreales que se convierten en una condena para muchas personas.

Entre otras creencias, nos lleva a pensar que existe una persona única predestinada para cada persona, lo que supone que colocamos una exigencia exagerada y fantasiosa en la relación que lo más probable es que derive en frustración o exceso de tolerancia, creyendo que para que la relación funcione y podamos mantener a nuestra pareja ideal hemos de soportar y transigir.

Otra creencia es la de que el amor está por encima de todo, considerar que no existen circunstancias ni problemas tanto externos como internos que no pueda combatir y derrotar el amor. Asumir esto puede dificultar el cambio, la evolución, haciendo perdurar dinámicas negativas en la pareja, como por ejemplo aceptar que una persona es de un modo por dañino que sea para sí misma y su pareja, y que con amor “cambiará” o en caso de no hacerlo, será el amor quien sostenga la relación. Es cierto que el buen amor no está ausente de conflictos y dificultades, pero serán resueltos o no lo serán siempre respetando nuestra idea de buen trato hacia una o uno mismo y hacia el Nosotros que se construye en el vínculo amoroso.

buen amor fritz perls

A las mujeres nos han educado en base a esas enseñanzas, para sacrificarnos por las demás personas, por la pareja, la familia, el mandato de que debemos ser “buenas” por encima de todo y en todos los vínculos: parejas, madres, hijas, amigas, compañeras de trabajo…. Como consecuencia de esto hemos estado principalmente recluidas en el ámbito doméstico y de los cuidados no de una manera siempre elegida sino destinada, y además hemos aprendido a justificar, excusar y satisfacer a nuestra pareja, colocándonos casi siempre en segundo o tercer plano, minimizándonos, incluso intentado ser invisibles y no respetando lo que somos y queremos ser, acallando bajo la voz del otro nuestros deseos, ideas y creencias.

Nos sobrevuela y nos invade el temor al abandono, al fracaso en ese amor idealizado, la renuncia a la “idea de cuento” de que el amor es para siempre y salvador de toda circunstancia, este temor nos suele convertir en mujeres dependientes y sufrientes emocionalmente. En este punto es importante resaltar que el anclarse en este modelo de amor romántico conduce en numerosas ocasiones a ejercer violencia contra las mujeres, dificultando que podamos afrontar esas situaciones, conduciéndonos tantas veces a justificarlas y perdonarlas.

Amor Romántico: Experiencia de vínculo aprendida falsamente llamada amor – de mayor o menor intensidad de sufrimiento – basada principalmente en la creencia irreal, frustrante e idealizada para las mujeres de que existe una persona, que no eres tú, responsable de hacerte feliz. Este tipo de experiencia requiere de vivirse desde un rol de género desigual y subordinado a los hombres. Esta experiencia coloca a las mujeres en situaciones de riesgo de relaciones insanas o de maltrato.

Fuente: Miriam Herbón – Juntas y diversas: Compartiendo propuestas. Brujas y Diversas.

Es preciso un cambio en la socialización del amor, en la manera de entender el amor, ya que no solo ha de sentirse sino que hay que pensarlo en base a lo que creemos que es un “Buen amor”. Como dice Sergio Sinay: “Yo no quiero un gran amor, yo solo quiero un buen amor”.

El amor requiere un cambio que nos permita ser las mujeres y los hombres que queremos ser, amar sin condicionantes ni losas, sin mandatos y prohibiciones, amar a quién queramos y de la manera que decidamos, desde el respeto a nosotras/os mismas/os y a las demás personas, desde la confianza, el compromiso, la intimidad y la comunicación.

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Si no estás viviendo un buen amor, si tu sentimiento no es correspondido, empieza de nuevo amándote, porque seguramente llevas tiempo sin acordarte de que estás privando de afecto a la persona de quien más responsable eres, que eres tú misma/o.

Referencias:

  • Riso, Walter. Guía práctica para no sufrir de amor. Editorial Phronesis, 2013.
  • Guix, Xavier. ¡Cuánto te quiero! Santillana Ediciones Generales, S.L., 2011.
  • Brujas y Diversas. Juntas y diversas: Compartiendo propuestas. Producido por Mujeres del Mundo Babel, 2015.

La importancia de Decir No

Saber Decir No, aprender a hacerlo, resulta básico para todas las personas, para nuestro desarrollo personal sano y positivo. Pero cobra especial importancia para nosotras las mujeres, puesto que nuestros deseos, necesidades, sueños, motivaciones, expectativas vitales, etc., se han visto sometidos y silenciados a lo largo de la historia, debido al sistema sociocultural dominante.

En esta publicación os hablamos sobre la importancia de decir no y cómo podemos ponerla en práctica de forma asertiva.

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Diferencia entre enamoramiento y amar

El Arte de Amar“, por Erich Fromm, es un poema que nos relata la diferencia entre enamoramiento y amar.

“Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídas y dejamos caer frente a él o ella las barreras que nos separan de los demás […]”

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El hombre que me ame

Las reglas del juego de los hombres que quieren amar a las mujeres”, por Gioconda Belli, es un poema que nos relata el deseo de mantener unas relaciones sanas entre las personas, en este caso, entre hombres y mujeres.

“El hombre que me ame deberá saber descorrer las cortinas de la piel, encontrar la profundidad de mis ojos y conocer la que anida en mi, la golondrina transparente de la ternura […]”

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Defensa de la alegría

Defensa de la alegría”, por Mario Benedetti, es un poema que defiende nuestro derecho a sentir alegría y ser felices por encima de todas las cosas, pero siempre desde el respeto.

“Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio […]”

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¿Qué alimentos y situaciones afectan al sabor?

Alimentos para la felicidad “ Alimenta tu alegría”. miriam herbon dieta alimentación consciente

¿Qué alimentos y situaciones afectan al sabor?

Como ya hemos visto en el blog, la Alimentación Consciente aumenta el sabor de los alimentos ya que nos ayuda a concentrarnos más sobre lo que comemos, su textura, su olor.

Pero ¿Qué alimentos y situaciones afectan al sabor? ¿La edad afecta a nuestro sentido del gusto? en este artículo os explicaremos algunas curiosidades de nuestras papilas gustativas que responden a esas preguntas.

Cuando comemos, dos de nuestros sentidos trabajan juntos. En una Alimentación Consciente donde saboreamos los alimentos, nuestras papilas gustativas captan los sabores, incluyendo cuatro básicos: dulce, salado, agrio y amargo.

Al mismo tiempo, nuestro sentido del olfato nos permite disfrutar de los aromas de los alimentos. Cuando algo va mal con cualquiera de los dos, nuestro sentido del gusto puede cambiar y hacer que la comida nos sepa peor.

Razones por las que el sabor de las comidas disminuye

Edad

A medida que envejecemos, nos puede resultar más difícil notar los sabores debido también a cambios hormonales. Según un estudio, algunas mujeres pueden empezar a perder sus papilas gustativas a los 40 años. Para los hombres, el cambio puede ocurrir a los 50 años.

Una manera de evitar esto es tomar más Alimentos antioxidantes, antiinflamatorios que sean flavonoides como los arándanos, que retrasan el envejecimiento.

cómo la edad influye en los sabores
Además, la edad puede hacer que las papilas gustativas que aún tenemos puedan encogerse y volverse menos sensibles. Los sabores salados y dulces tienden a debilitarse primero y los sabores amargos o agrios casi desaparecen. Es por eso que es importante animarse a probar todo tipo de comidas en edad adulta ya que a mayor edad, menor sabor podremos disfrutar.

El sentido del olfato también puede disminuir con el envejecimiento. Este sentido es más fuerte cuando tenemos entre 30 y 60 años. Algunas personas mayores incluso pueden perder este sentido.

Desgraciadamente, no se puede revertir el declive relacionado con la edad en el sentido del gusto. Pero es importante no asumir que todo es culpa de la edad, siempre podemos ir al médico a revisar si se trata de envejecimiento o puede ser otra causa, como la ingesta de ciertos medicamentos.

Medicaciones

Los medicamentos recetados pueden afectar la forma en que las papilas gustativas adquieren los sabores y/o podrían poner diferentes químicos en nuestra saliva.

Los medicamentos afectan el sabor de los alimentos
Nuestro gusto y olfato pueden fallar si tomamos:

  • Inhibidores ACE. Estos y otros medicamentos para la presión arterial a veces nos hacen menos sensibles al gusto. También pueden dejar un sabor metálico, amargo o dulce en la boca.
  • Antidepresivos, antihistamínicos u otros medicamentos. Pueden hacer que tu boca se seque.Que evita que los sabores lleguen a nuestras papilas gustativas.
  • Beta-bloqueadores. Estos medicamentos para el corazón pueden interferir con nuestro sentido del gusto y el sentido del olfato.

Enfermedades

Nuestro gusto podría verse afectado si tenemos:

  • Una infección en la nariz o la garganta.
  • Un traumatismo craneal que podría afectar los nervios relacionados con el gusto y el olfato
  • Un pólipo o un tumor que bloquea el pasaje nasal
  • Un irritación en la boca u otros problemas dentales. Eso puede liberar secreciones de mal sabor en tu boca. Las dentaduras postizas también pueden causar problemas.

Alimentos y bebidas que cambian el sabor

¿Por qué la pasta de dientes le da al zumo de naranja un sabor raro? Es una de las muchas maneras sorprendentemente fáciles de engañar a las papilas gustativas y al cerebro para que experimenten sabores extraños.

El sentido del gusto no empieza de cero. Lo que acabamos de comer puede cambiar el sabor de lo que comemos a continuación, para bien o para mal. Todo esto se debe a que las papilas gustativas responden de forma diferente cuando el entorno que las rodea cambia.

El truco del alcachofa y el agua

Una práctica de Alimentación Consciente diferente puede ser comer una alcachofa. Tras comer una y beber un vaso de agua, notaremos que nuestra bebida tiene un sabor extrañamente dulce.

alcachofa, alimentos que afectan el sabor
La clave de este sabor es una sustancia en la alcachofa llamada cinarina, según Linda Bartoshuk, una científica del gusto que actualmente trabaja en la Universidad de Florida y que escribió un artículo científico sobre el fenómeno en 1972.

Cuando comemos una alcachofa, la cinarina se adhiere silenciosamente a nuestros receptores dulces sin realmente activarlos.

Cuando bebemos un vaso de agua, las moléculas de cinarina son lavadas, liberando los receptores. Es esta liberación repentina la que desencadena un mensaje al cerebro, generando la sensación de dulzura. Y aunque es sólo un sabor fantasma, es decir, no real, se siente tan real como una sensación de estimulación directa del receptor por una fruta dulce.

 

El truco del zumo de naranja y la pasta de dientes

Otro interesante experimento aunque no tan agradable es beber zumo de naranja tras cepillarse los dientes. La bebida normalmente dulce sabe asquerosa en su lugar.

El culpable es un detergente llamado lauril sulfato de sodio (SLS) que hace espuma cuando nos lavamos los dientes. El SLS tiene propiedades químicas que le permite abrirse paso en burbujas de moléculas de grasa y dispersarse.

Zumo de naranja, alimentos que afectan al sabor
El problema es que las membranas de nuestras células biológicas también están hechas de grasas.

El SLS de alguna manera altera las membranas de las células gustativas de nuestra lengua, reduciendo la capacidad de sabor dulce y añadiendo un sabor amargo al ácido.

 

El truco de la baya roja de África Occidental

Otro efecto menos conocido es usar una pequeña baya roja de África Occidental Synsepalum dulcificum, más conocida como la fruta milagrosa, que hace que cualquier alimento tenga un sabor dulce.

Esto se debe a que la baya activa los receptores dulces y en lugar de la acidez se saborea la dulzura.

La lengua todavía registra el sabor agrio de los alimentos incluso bajo la influencia de la fruta milagrosa, pero la señal es ahogada por la fuerza del sabor dulce.

 

¿Por qué pasa todo esto?

Para entender por qué estos alimentos cambian el sabor debemos entender que nuestra lengua está cubierta de pequeños grupos de células sensibles al gusto, y la membrana de cada célula está repleta de proteínas que funcionan más o menos como timbres.

Cuando algo -una molécula de la comida que hemos comido- les da en el punto justo, un mensaje se dispara desde la célula hasta el cerebro, causando una de las cinco sensaciones gustativas: dulzura, amargura, acidez, salinidad o umami.

Dicho de esa manera, suena relativamente simple, pero las investigaciones aún no han descubierto todos los detalles del sabor: dulce, amargo y umami tienen relaciones bastante claras con el gusto pero la forma exacta en que nuestras lenguas detectan la salinidad y la acidez es todavía un poco misteriosa.

Es por eso que os invitamos a experimentar junto con la Alimentación Consciente con los sabores en cada comida para explorar los alimentos como si fuera la primera vez recordando también como la textura influya en el gusto y la saciedad.

Cómo la textura influye en el sabor y la saciedad

Nuestros recursos a tu disposición

En nuestra página web podrás encontrar además otros recursos importantes para poder conocer los beneficios que la alimentación consciente puede darte cuales:

  • talleres y cursos en la sección calendario para participar de forma presencial.
  •  Cursos on line específicamente dedicados a la alimentación consciente, a la alimentación consciente y las defensas inmunológicas y a la gestión emocional que ayuda a no crear situaciones de estrés que nos debilitan.
  •  Nuestras APPS, en particular “”Alimentación Consciente: 10 pasos para alimentarte conscientemente, que podrás descargarte en tu móvil.
  • Artículos específicos en nuestro blog .
  • Recomendación de bibliografía y videografía.
  • Primera consulta de Coaching en Alimentación.

Te animamos además a realizar nuestro TEST DE ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

Talleres de Alimentación Consciente

A través de la atención y experimentación que practicaremos en los talleres de Alimentación Consciente aprenderás a tener una relación sana con la comida y a sentirte feliz en tu cuerpo.

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La esclavitud de las mujeres rurales

La esclavitud de las mujeres rurales

El patriarcado y el sistema capitalista que lo sustenta, se nutren del trabajo invisible de las mujeres rurales, a las cuales excluyen de la toma de decisiones, de la independencia económica (vital para el empoderamiento) y, en demasiadas ocasiones, de la retribución o gratificación por el trabajo realizado.

La invisibilización del trabajo de las mujeres rurales unida a la pobreza rural de los países empobrecidos, provoca enormes desigualdades entre mujeres y hombres.

Estas desigualdades se traducen en la discriminación de las mujeres para el acceso a la propiedad de la tierra y la toma de decisiones sobre la misma.

Y todo esto se convierte en una mayor vulnerabilidad de las mujeres rurales de sufrir violencia machista en toda su amplitud y variedad de formas.

 

Trabajo invisible: mujeres esclavas

Según el estudio Tierra para nosotras de Intermón Oxfam, solo el 1% de la tierra está en propiedad de mujeres. Y el 70% de las personas pobres en el mundo son mujeres.

Esta pobreza está directamente ligada a la desigualdad en el acceso a la propiedad, y al reconocimiento del trabajo. En muchas ocasiones el trabajo que las mujeres rurales hacen en la tierra se realiza en explotaciones familiares. Esto supone un doble trabajo y una fuerte discriminación de género.

Por un lado, porque las mujeres debemos realizar el trabajo agrícola igual que los hombres y además encargarnos en exclusividad del trabajo doméstico. Por otro lado, porque nos convertimos en trabajadoras familiares, no solo no disponemos de decisión sobre la tierra, sino que además  no percibimos retribución.

Si las mujeres agricultoras tuvieran un acceso igual que los hombres a los recursos se podría reducir el número de personas con hambre en el mundo en 150 millones.

Por ejemplo, en América Latina tan solo 17 millones, de los 58 millones, de mujeres rurales son reconocidas como parte de la fuerza de trabajo. Esto es que más del 70% de mujeres rurales no existen como población activa en ningún censo estatal. Es decir, no tienen derechos, son mujeres invisibles.

En los países empobrecidos, las mujeres rurales suponen el 43% de la mano de obra agrícola, aproximadamente, pero al no ser propietarias de las tierras no pueden decidir qué cultivar. Aun a pesar de ser las responsables de la seguridad alimentaria de sus hijas e hijos.

Las mujeres rurales de todo el mundo producen más del 80% de todos los alimentos pero sólo poseen el 1% de la riqueza mundial.

 

Algunas iniciativas para el empoderamiento de las mujeres rurales

Asia

En India un informe elaborado en 2012 por más de 370 expertos reveló que éste es el peor país del G20 para ser mujer. El sistema de castas, la pobreza y las enormes desigualdades de género y de clase, provocan una situación insostenible para todas las mujeres rurales. Gracias a la unión de un grupo de mujeres que apostaban por la independencia económica como único camino para dejar de sufrir la violencia machista, surgieron los Shangams.

Los Shangams son unos microcréditos que otorgan a las mujeres rurales un alto grado de autonomía, frente a la dependencia hacia los hombres, y refuerza el desarrollo de sus capacidades de organización y producción. El acceso a estos microcréditos permite que las mujeres accedan al mercado laboral y contribuyan económicamente al desarrollo económico del país.

Los shangams se han convertido en un símbolo de independencia de las mujeres frente a la dominación de los hombres, mejorando también su autonomía y su autoestima.

Unido a este proceso de empoderamiento económico también se encuentra el movimiento del sari rosa, Gulabi Gang, una asociación de mujeres que se unen para luchar de forma activa contra la violencia física y psicológica que el fuerte sistema patriarcal indio ejerce sobre las niñas y mujeres.

 

América Latina

En América Latina, de las 58 millones de mujeres que viven del campo tan solo un 30% de ellas poseen tierras agrícolas. Desde las asociaciones de mujeres rurales de América Latina y Centroamérica reclaman un reconocimiento de las mujeres rurales como colectivo estratégico en la producción y suministro de alimentos. Las mujeres rurales son las encargadas de la seguridad alimentaria de los países centroamericanos.

Es necesario que la sociedad y los diferentes estados empiecen a considerar a las mujeres rurales como agentes económicos generadores de riqueza y desarrollo en sus comunidades.

A pesar de que, muchos gobiernos han creado observatorios de la mujer y han establecido políticas públicas sociales para intentar acabar con el trabajo invisible de las mujeres rurales, todavía son muchas las que no tienen derechos económicos ni de propiedad de la tierra.

Video-documental Warmikuna Kallpachasca sobre la mejora de las condiciones de vida y fortalecimiento de capacidades de mujeres rurales en Latinoamérica

 

África

En el continente africano, por poner el ejemplo de Zimbabwe, en una de las regiones más empobrecidas, ONU mujeres ha ayudado a que mujeres irrumpan en el sector pesquero que siempre ha estado dominado por hombres.

Hasta ahora, las mujeres tenían que vender el pescado comprado a los hombres y gracias a esta iniciativa las mujeres rurales se han organizado en asociaciones y ampliado su participación laboral en ciudades más grandes. Incluyendo pequeñas iniciativas como microcréditos destinados al empoderamiento económico de todas las mujeres.

 

Porque ellas son igualmente importantes

En 2008, la ONU declaró por primera vez el 15 de octubre como el Día Internacional de las Mujeres Rurales, con el propósito de reconocer “la función y contribución decisivas de las mujeres rurales, incluidas las mujeres indígenas, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.

Las mujeres rurales merecen poder beneficiarse de los mismos derechos de los hombres no solo por acabar con la discriminación y dirigirnos hacia un horizonte de igualdad. También porque ellas la trabajan, viven de ella y porque es el medio con el que mantienen a sus hijos e hijas.

Poseer la tierra implica para muchas mujeres la autonomía personal y la autonomía económica.

“No es suficiente que las mujeres aparezcan en el título de propiedad sino que deben ejercer su derecho pleno a decidir sobre la tierra y su alimentación”.

Raquel Vázques

Líder indígena y coordinadora general de la Alianza de Mujeres Rurales de Guatemala

 

Fuentes:

Te puede interesar ver estas películas:

La fuente de las mujeres

 

la-fuente-de-las-mujeresLa fuente de las mujeres nos muestra la capacidad que tienen las mujeres empoderadas y con relaciones de sororidad para transformar la realidad que las rodea. Pero nos muestra también la otra cara, la autoridad de las tradiciones y del orden patriarcal que reprime y esclaviza a muchísimas mujeres.

 

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La vida que te espera

 

la_vida_que_te_espera-portadaEl duro, abrupto y solitario pero precioso paisaje de las montañas del Valle de Pas es el escenario rural de La vida que te espera, un drama familiar donde un padre viudo, convive con sus dos hijas, Val y Genia. Ellas son las protagonistas de la película consiguiendo unir dos mundos en transición, en un intento de escape hacia la libertad y la modernidad desde las tradiciones que son leyes.

 

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Flores de otro mundo

 

Flores_de_otro_mundo-portadaFlores de otro mundo, nos acerca a una España rural y anclada en el tiempo con progresos lentos para las urgencias de las mujeres. Cuando Internet no existía y para mantener relaciones amorosas simplemente se huía de la soledad montándose en un autobús, hacer la maleta y embarcarse en una aventura con esperanza y miedo a lo desconocido de un incierto futuro mejor.

 

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4 Creencias represivas que impiden nuestro autorrefuerzo

4 Creencias represivas que impiden nuestro autorrefuerzo

Autorreforzarse implica recompensarse, premiarse, satisfacerse… algo que puede parecer sencillo, pero que en general nos cuesta bastante por falta de hábito, ya que tendemos a fijarnos más en lo negativo, en lo malo que hacemos, es como si nos resultara más sencillo castigarnos que reforzarnos y premiar nuestro buen hacer o nuestras virtudes, destrezas, habilidades únicas e irrepetibles.

Minimizamos lo bueno que hacemos y agrandamos, incluso exageramos, lo que consideramos que hemos hecho mal. Y es que a menudo es confundido el autorrefuerzo con la vanidad y nada tiene que ver una palabra con la otra.

 

¿Qué implica autorreforzarse?

Mediante el autorrefuerzo nutrimos nuestra autoestima, lo que por otro lado es una responsabilidad de autocuidado propia. Del mismo modo que elogiamos o hacemos regalos a otras personas porque les apreciamos, queremos y sabemos que les va a alegrar y hacer sentir bien, es importante que nuestro diálogo interno sea positivo y constructivo, un dialogo con nuestra parte critica que contribuya a nuestra mejora y a potenciar la mejor versión de nosotras mismas. Es por ello que es importante que de forma cotidiana, y no puntual o excepcional, nos hagamos regalos emocionales y/o simbólicos que atiendan a nuestros deseos, sueños, necesidades, satisfacciones: libros, música, una escapada, un tiempo para meditar, un tiempo de no hacer nada, espacio para la risa, para acompañarse a una misma sin ningún propósito…

Cuando queremos a alguien, queremos lo mejor para esa persona, le dedicamos tiempo de calidad, le mostramos y demostramos interés, aprecio, cariño, respeto, reconocimiento… Querernos a nosotras/os mismas/os no difiere de esa manera de expresar el amor, de hecho, es la base para querer sanamente a las demás personas.

El no querernos conlleva la aparición de trastornos psicológicos como depresión, estrés, ansiedad, inseguridad, dificultad en las relaciones, alteraciones psicosomáticas, empobrecimiento del rendimiento, entre otros.

Hemos aprendido a sentir culpa, vergüenza por alabarnos o concedernos momentos. Por ejemplo, es posible que consideremos que malgastamos el tiempo si pasamos un rato simplemente relajadas/os, sin hacer nada más que estar, ser, sentir… “las obligaciones y los deberes” se alzan sobre el ocio, el disfrute, como si tuviésemos que estar todo el día ocupadas/os, en un estado productivo, como si eso fuese lo importante y exitoso.

¿Quién decide qué da sentido a nuestras vidas? ¿Somos felices corriendo de un lado para otro, ocupando de tareas nuestro tiempo? ¿Realmente somos seres perezosos y egoístas por detenernos y soñar, fantasear, recompensarnos? ¿Merece la pena retrasar nuestros deseos, sueños, ambiciones, proyectos personales? Rotundamente nunca hay mejor lugar para ser feliz que ahora mismo.

Creencias represivas que nos limitan

Walter Riso, Doctor en psicología y especialista en Terapia Cognitiva, en su “Guía práctica para mejorar la autoestima“, destaca cuatro creencias represivas que nos impiden autorreforzarnos. Creencias que nos convierten en las personas que desde nuestra infancia, nuestro contexto, nos dicen que debemos ser, y que nos conducen a infravalorarnos y subestimarnos, y nos alejan de una vida plena y feliz. Muchas veces nos convertimos en aquello que se espera que seamos, no en lo que queremos ser.

Todos éstos son aspectos que llevados al extremo se transforman en creencias represivas.

Habituación

La habituación hace referencia al proceso por el que ante un estímulo repetido la respuesta es cada vez menos intensa.

Habituarse es acostumbrarse, insensibilizarse, endurecerse. Habituarse impide innovar y descubrir otros mundos, entorpece y frena los cambios. Nos convierte y convierte nuestro mundo en previsibles.

La habituación es un aprendizaje que se torna perjudicial en el momento en que nos limita y dirige nuestros pasos, cuando nos distancia de lo nuevo y de nuestra capacidad de sorprendernos.

“¿Cómo podemos recompensarnos, si hemos perdido el don de la sensibilidad y del asombro?”

 

Racionalización

Racionalizar en exceso, destruye la espontaneidad y el impulso, hace que analicemos y evaluemos cada sentimiento para saber si es conveniente, adecuado o justificado. Puede ser útil para eludir las malas emociones, pero si se exagera, si se pretende mediante la razón entender todo, corremos el riesgo de distorsionar las emociones placenteras.

No es necesario saber el porqué de todo. Hay cosas y experiencias que son para disfrutar, gozar, rendirnos a las sensaciones… ¿Por qué nos gusta un tipo de música y no otro? ¿Por qué nos gusta más un sabor que otro?, etc. Ahondar en el origen de ciertas predilecciones puede transformar algo agradable en un enigma, cohibiendo su disfrute.

“¿Cómo recompensarnos, si todo debe pasar por la duda metódica y la falta de espontaneidad?”

 

Autocontrol

El autocontrol nos permite dominar nuestras emociones, pensamientos, conductas, etc., ayudándonos a hacer frente de forma positiva y saludable para nosotras/os a las diversas situaciones y circunstancias que nos encontraremos durante nuestra vida.

Sin embargo, el autocontrol extremado reprime nuestras emociones y sentimientos. Podemos llegar a dejar de sentir y de divertirnos por temor a extralimitarnos.  

“¿Nunca lloras? Entonces necesitas ayuda. ¿Cómo sabe tú pareja que la amas? ¿Lo infiere o se lo demuestras? La vida es una tensión interior entre los “quiero” y los “debo” y “no debo”, y la sabiduría está en mantener el equilibrio necesario para discernir cuándo aflojar el freno de emergencia y cuándo no, cuándo ceder y cuándo mantenerse firme ante los principios.”

 

Modestia

La modestia en las personas es positiva cuando valoramos de modo equilibrado nuestras capacidades, logros, características, etc. Nos aleja del protagonismo desmedido e implica el reconocimiento del valor de las demás personas.

Como en el resto de creencias llevadas al extremo, la modestia puede suponer un problema cuando nos hace desconfiar de nosotras/os mismas/os y nos imposibilita apreciar nuestros éxitos y esfuerzos. No es una cuestión de vanagloriarse o jactarse, sino de reconocer el potencial propio en su justa medida.

La modestia extrema obstaculiza el desarrollo de nuestras capacidades de forma positiva, generando incluso sentimientos de culpabilidad o incomodidad en algunas personas que destacan en determinadas actividades (la “falsa modestia” supone mentir sobre una/o misma/o).

“¿Cómo recompensarte si ocultas tus valores?”

Ganamos autoestima mediante el autorrefuerzo

Sería necesario saber hasta qué punto tenemos estás creencias arraigadas en nuestro interior, el modo en que nos condicionan, y aprender a autorreforzarnos mediante una comunicación positiva con nosotras/os mismas/os.

El autorrefuerzo contribuye a una autoestima positiva y a que nuestra vida sea gestionada desde nuestro poder interno.

Es por ello que invitamos a todas las personas a que trabajen de forma vital y urgente en descubrir: ¿quién es?, ¿qué quiere?, ¿a dónde se dirige su vida? y ¿con quién quiere caminar desde el presente hacia el futuro?

Lo que no podemos dejar de mencionar, porque  aporta un valor y un marco de realidad desde el que podemos trabajarnos más productivamente, es en el análisis de cómo estos condicionantes se manifiestan con mayor densidad en las mujeres ya que la autoestima en las mujeres, aún a pesar de venirse trabajando desde hace tiempo, se muestra en la actualidad como una experiencia débil donde la palabra autoreconocimiento es una conquista no ganada.

Saber qué pensamos de nosotras mismas, qué nos agrada, cuánta confianza nos tenemos, es determinante para poder dar paso a nuestro autorrefuerzo y recompensarnos por los esfuerzos y los logros.

Sin miedo a confundir la autoestima con el egocentrismo, es hora de darnos valor y ponernos en valor, ya que la adquisición de nuestro poder, no sobre nadie sino sobre nosotras mismas, es una tarea que pasa ineludiblemente por nosotras, aunque existan muchas resistencias externas a que nos demos un buen trato y una relación respetuosa a nosotras mismas.

 

Referencias:

  • Riso, Walter. Guía práctica para mejorar la autoestima. Editorial Phronesis, 2013.

Gestión del estrés en tiempos de crisis

Gestión del estrés en tiempos de crisis

Las crisis del coronavirus suponen un momento de deconstrucción y de volver a construir. Esto nos genera estrés, ya que nos supone salir de la zona de confort. Por eso queremos hablar de la gestión del estrés en tiempos de crisis.

 La incertidumbre ante lo nuevo nos estresa. Estas crisis pueden ser sanitarias, sociales o individuales.  Actualmente, la pandemia por el Covid-19 que estamos viviendo es descrita como crisis sanitaria, sin embargo, también experimentamos una crisis a nivel social, económica, familiar e individual. 

La crisis social se debe al aislamiento como medida preventiva. Este cambio, poco progresivo, ha supuesto que rompamos con nuestra rutina. Por un lado, está la rutina laboral, la cual hay personas que se resisten a soltar o no pueden permitirse soltar por su situación de vulnerabilidad  económica. 

Por otro lado, está el ocio y la vida social: Las personas menos caseras se han visto obligadas a modificar casi al completo su ocio, trasladándolo al hogar, las que frecuentemente salían con amistades y estaban físicamente con ellas están teniendo que encontrarse a través de herramientas on-line, las que solían hacer deporte en el gimnasio o en el exterior están teniendo que hacerlo dentro de sus casas reinventándose y, por último, las personas que nunca paraban, se han visto obligadas a frenar. Todo esto conlleva replantearnos nuestra vida tal y como la hemos conocido durante nuestros años de vida. Supone un choque cognitivo que tambalea nuestro sistema de creencias y nuestro hábitos. Modificarlas durante el choque es difícil pero tenemos que intentarlo.

Algunas de las creencias aprendidas pueden ser:

  • “Es necesario salir a la calle todos los días para estar bien”
  • “No puedo estar sin saber cuánto tiempo estaré en casa”
  • “Necesito ver presencialmente a mis amistades y/o familiares para sentir tranquilidad”
  • “Si ya no doy mi paseo/no corro en la calle/no salgo al bar/no voy al cine/no tengo mis momentos con mis amistades… va a ser horrible”

Estas creencias dentro de muchas otras,  dan pie a muchísimos pensamientos automáticos que nos repetimos a lo largo del día: “no puedo más, esto es horrible”, “me voy a morir de aburrimiento”, “mi ansiedad va a acabar conmigo”, “a este paso, me divorcio”, etc.

Estas creencias y pensamientos caen en la magnificación y sobregeneralización, los cuales son errores del pensamiento. La sobre generalización hace referencia a tomar como algo global una situación concreta. Por ejemplo, mi bienestar al completo depende de un hecho concreto, en este caso la prohibición de salir a la calle, o mi bienestar al completo depende de las noticias que vea hoy sobre el coronavirus. La magnificación se refiere a sobreestimar una situación. Por ejemplo, tomar la situación de no poder salir al bar o a hacer ejercicio físico como algo terrible e insoportable. 

La humanidad tiene la habilidad y la resistencia para adaptarse a numerosos cambios y adversidades. El límite sobre lo que podemos soportar y no soportar psicológicamente, en la mayoría de los casos, lo eligen nuestros pensamientos.  Por eso, es importante distinguir estos errores de pensamiento con el fin de cambiarlos y adaptarlos, tomando la agencia de nuestro bienestar.

                                        “Me voy a morir del aburrimiento”

 ¿Se puede morir de aburrimiento? 

“El aburrimiento es una emoción pasajera puedo buscar alguna idea sobre qué hacer. En un rato o mañana seguro que estoy mejor.”

“Mi ansiedad va a acabar conmigo”

¿Cuántas veces has sentido ansiedad y lo has superado? 

 “En X época también sentí ansiedad, no sabía cómo gestionar pero luego aprendí y lo logré.”  

Toda emoción es pasajera. Es posible que experimentemos varias emociones en este periodo como ansiedad, tristeza, miedo, estrés… Son emociones normales y útiles en todas las crisis y es necesario escucharlas y gestionarlas. Si son demasiado intensas o duraderas es cuando tenemos que filtrar nuestros pensamientos. No creamos que el estado emocional actual va a ser el que nos acompañe durante toda la crisis, ya que esto solo promueve  nuestro estrés y acentúa la emoción desagradable que estamos sintiendo.

“A este paso, me divorcio.”

¿Por qué hecho o hechos concretos te lo planteas? ¿Qué estás sintiendo ante este hecho?

“Siento enfado/tristeza/rabia… por… (hecho concreto)”

La convivencia en pareja, con familiares y otras personas con las que compartamos techo  puede ser difícil. Es probable que aumenten los roces y las tensiones y que caigamos en el razonamiento emotivo: razonar desde nuestra emoción pasajera. Tanto en esta crisis como en otras, es importante no generalizar un hecho ni extrapolar una emoción concreta a toda la relación. 

Muchas discusiones relacionales se pueden deber a la falta de espacio propio: estar en aislamiento en conjunto, no implica que tengamos que compartir cada hora del día. Ya sea con una pareja, familiares u otras personas, busca actividades de ocio y espacios propios. No tienen por qué ser físicos, así que no te preocupes por la falta de espacio. Puedes estar leyendo en la misma sala aislándote de los ruidos con los auriculares y escuchando música relajante, mientras la otra persona disfruta con un juego. 

Otra práctica para mejorar la convivencia es la gratitud. La gratitud se asocia con el bienestar psicológico y el bienestar social. Piensa en una o más acciones por las que darías las gracias a las personas de tu casa. Fomentar las emocionas agradables, mejora las relaciones. 

Eso nos lleva a la tercera recomendación: buscar ratos agradables con vuestras parejas, familiares y/o amistades con las que vivís. Divertiros. Con la familia igual podéis sacar un juego de vuestra infancia y echaros unas risas, recordando momentos agradables y reviviendolos. Si tenéis niños y niñas en casa, tal vez podáis aprovechar para rememorar juegos tradicionales o crear tradiciones nuevas

Con la pareja quizás podéis aprovechar para tener más ratos de acurrucaros en la cama, disfrutar de vuestra sexualidad, de caricias, de besos, de abrazos, cosquillas… y también jugar. Haced el tiempo vuestro. Sea el vínculo que sea, podéis aprovechar para dedicarles ese rato a amistades, familia y pareja que no le dedicáis habitualmente.

En caso de estar lejos de nuestras relaciones cercanas, aprovechemos la tecnología que tenemos en las manos. Hay personas que habitualmente ya viven lejos de sus familiares y amistades y aun así, comparten ratos tiernos a través de llamadas, videollamadas y mensajes de whatsapp. Tener una separación física no conlleva necesariamente una separación emocional. Reinventad vuestro ocio y vuestras conversaciones. Haced deporte a través de las cámaras o cread vuestro propio bar desde vuestra casa y tomaros esa cerveza o infusión durante la videollamada. ¿Por qué el aislamiento va a frenar nuestras relaciones?

Con las creencias sucede lo mismo. Las creencias aprendidas son solo leyes que aprendimos y generalizamos. Rompamos estas leyes. Creemos unas nuevas. No es fácil, pero tampoco es imposible. Si pensamos que nuestro ocio, relaciones y bienestar están en el exterior y acorde a esta creencia hemos podido disfrutar del exterior, ¿por qué no vamos a hacer de nuestras casas, nuestros hogares un templo del bienestar? Es verdad que esto es un lujo que nos podemos permitir las personas que tenemos vivienda y no es generalizable a todas las personas, ya que tenemos este privilegio, en vez de hundirnos en la queja, disfrutemos poder tener mil alternativas para distraernos y disfrutar: películas, libros, una manta para darnos calor, nuestro propio cuerpo…

Las crisis no son sólo destrucción, sino nos abren al cambio. Son la oportunidad para construir algo diferente. ¿Qué podemos construir en este tiempo? Desde esta reinterpretación, podemos reevaluar en positivo diferentes creencias. Por ejemplo, “no puedo estar sin saber cuánto tiempo estaré en casa”. Cuestionemos esta creencia. ¿Realmente no puedes vivir sin saberlo? ¿Cuál es el peor escenario posible? Podríamos contestar que lo peor sería estar así sesenta días en vez de treinta. Este temor nace de evaluar el estar en casa como algo negativo, pero ¿y si es una oportunidad para leer los libros que dejaste a medias? O más tiempo para terminar un proyecto, dedicarlo al juego que nunca puedes jugar, charlas tranquilamente con tu gente…  ¿Realmente en treinta días te da tiempo a hacer todo aquello que necesitas? 

Por último, la crisis individual puede ser consecuencia de la soledad forzada. Quizás vivas físicamente en soledad  o no tengas relación con quienes vives y te sientas en soledad. De nuevo, aprovecha las tecnologías. No estás en soledad si fuera tienes una comunidad, amistades o familiares que te apoyan y acompañan. Además, podrías aprovechar a plantearte por qué la soledad te revuelve. ¿Asocias la soledad a algo negativo? ¿Te vienen recuerdos del pasado? ¿Hay algún pensamiento que te preocupe? ¿No sabes cómo llenarte en soledad? 

Cada pregunta tiene un trabajo personal diferente. A modo general y si no te angustia mucho, puedes ir haciéndote estas preguntas e ir contestándolas o quizás formularte otras nuevas. No saber las respuestas no es malo: Forma parte del trabajo individual. Es una oportunidad para avanzar en él. 

Si te preocupa no saber qué hacer en soledad, puedes ir planteándote ocios alternativos: leer, ver una serie o película que te agrade, escribir, pintar… Te puede servir para conocerte mejor y conocer con qué actividad te sientes más a gusto. Quizás aún no lo sepas y puedes ir probando, sin prisas y escuchando tus tiempos y convirtiendo esta soledad forzada en un aprendizaje para elegir la soledad en otros momentos y disfrutarla.

Aparte de la soledad, el hecho de frenar puede que nos remueva porque tenemos la costumbre de hacer varias actividades para no oír lo que se mueve en nuestro interior. Las actividades de nuevo pueden ser una forma de evitar elegir la soledad y escucharnos. De nuevo, cuestionémonos, preguntémonos… ¿Qué es aquello que me asusta oír o vivenciar? ¿Me asusta vivirme, sentirme? No temas preguntarte. Forma parte del autocuidado. Seguramente te quede algo por trabajar como a las demás personas. Decide tú hasta dónde profundizar. Ser consciente de ello es el primer paso para acercarnos a nuestro bienestar.

Desde la reevaluación positiva, la soledad transformada en elegida y las diferentes alternativas de ocio (que se encuentran en las redes) nos pueden ayudar a fomentar la tranquilidad ante esta crisis. 

La tranquilidad, al contrario que el estrés, nos ayuda a mejorar nuestro sistema inmunológico. El estrés hiperactiva nuestro organismo para estar alerta ante el peligro: se libera mucho más cortisol, se tensan los músculos, el corazón late más rápido y la respiración también se acelera… 

Sin embargo, esto es útil cuando el peligro nos acecha y tenemos que actuar con rapidez. Del coronavirus no tenemos que escapar de manera veloz, no es una carrera y mantener este estado de alerta nos agota innecesariamente. La manera de combatir la amenaza real es percibir esta amenaza proporcional a la realidad, cumplir las medidas higiénicas y cuidarnos a nivel emocional al reformular nuestros pensamientos y rehacer nuestro ocio. De esa manera, saldremos con mayor fortaleza psicológica y fisiológica, siendo esta época otro obstáculo superado en nuestras vidas.

Asimismo, es recomendable mantener la actividad para mantener el bienestar psicológico. No quedarnos en pijama y vestirnos de calle, nos ayuda a activar cognitivamente para empezar el día y combinar la actividad física, la buena alimentación y la calidad y cantidad de sueño. También nos ayuda a fortalecer nuestro bienestar psicológico y, por ende, nuestro bienestar fisiológico, aumentando nuestras defensas.

Para ayudarte en este confinamiento en el post Autocuidado para la cuarentena del coronavirus te planteamos una lista de acciones que puedes decargar aquí en PDF que puedes llevar adelante como un reto a cumplir. Según sea tu estado elige tu lista y por supuesto son solo algunas ideas porque recuerda que eres un ser imaginativo y que son muchas las cosas que puedes hacer para mantenerte fuerte y optimista durante este periodo histórico sin precedentes en nuestras vidas.

 

El malestar en la desigualdad

El malestar en la desigualdad

El malestar en la desigualdad es el título del libro de María Jesús Izquierdo en la que se indaga en la idea de la desigualdad social de las mujeres en la sociedad patriarcal, tomándola como una desigualdad más y, al mismo tiempo, como la desigualdad primera pues supone una violación de los derechos humanos de las mujeres.

El malestar en la desigualdad

María Jesús Izquierdo

el malestar en la desigualdad

Editorial: CATEDRA

Lengua: CASTELLANO

ISBN: 9788437616582

 

El objetivo del libro de Maria Jesús Izquierdo es presentar la desigualdad social de las mujeres como una desigualdad más y, al mismo tiempo, como la primera. No propone como móvil la aspiración a crear un mundo más justo, más bello o más decente, sino a luchar contra el sufrimiento evitable, aquel que producimos en nuestras relaciones con las demás personas y que podríamos no ocasionar. No se trata de luchar contra la desigualdad porque sea “mala”, sino porque nos hace hostiles a la vida y amenaza con destruirnos a todas, en especial a las personas oprimidas, pero también a las personas opresoras.

La autora, a pesar de su formación socioeconómica, ha considerado que para abordar el tema de la desigualdad debía superar la parcelación disciplinaria, ya que las propuestas de especialización no pueden partir de disciplinas específicas, sino que tienen que presentar las distintas dimensiones de la vida humana.

Como bióloga, no propone una lectura de lo físico, de lo psíquico como psicóloga o de lo ético como filósofa, sino que defiende la idea de la lucha contra la especialización partiendo de las disciplinas con las que cada una se sienta más se familiarizada. Aspira, por tanto, a presentar cómo se modifica nuestra visión de la desigualdad social de las mujeres desde lo socioeconómico, cuando tenemos en cuenta la biología, el psicoanálisis, la historia y la ética.

Índice:

I. Prefacio. II. Agradecimientos. 1. Sexo, género e individuo. El sistema sexo/género como marco de análisis. 2. El cuerpo: semejanza, desigualdad y diversidad. 3. Ser, sentir y desear: identidad de género y orientación sexual. 4. La producción social de la existencia. 5. Ley del deseo, elección del deseo y deseo de ley. de nuestras vidas. III. Bibliografía

 

maría jesús izquierdo

María Jesús Izquierdo

María Jesús Izquierdo, es profesora de Teoría Sociológica de la Universitat Autónoma de Barcelona y doctora en economía. Ha creado el Grupo de Estudios Sentimientos Emociones y Sociedad (GESES), donde investiga “las bromas” como manifestación emocional de la vida social y las relaciones entre maltrato y cuidado en el ámbito familiar. Ha dirigido entre otros estudios: La interdependència de les activitats domèstiques i el treball remunerat. Estudi comparatiu dones/homes (Parlament de Catalunya, 1993) y El sexisme a la Universitat. Estudi comparatiu del personal assalariat de les universitats públiques catalanes (Universitat Autónoma de Barcelona, 1999). Entre sus obras más recientes se cuentan El malestar en la desigualdad (Cátedra, 1998) y Cuando los amores matan. Cambio y conflicto en las relaciones de género y de edad (Libertarias, 2000).

unsplash_charlieFosterNo toda Hembra es Mujer

No toda hembra es mujer es un artículo de María Jesús Izquierdo donde la autora habla sobre lo que es ser mujer, hembra y femenina. En innumerables ocasiones se suele confundir el sexo y el género pensando que la desigualdad, la discriminación, subordinación y opresión que sufrimos las mujeres tuviera algo que ver con el hecho de haber nacido con un sexo denominado hembra.

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Glosario Feminista

Selección de palabras, términos y conceptos para que hablemos con propiedad y podamos argumentar con conocimiento para cambiar el mundo.

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