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Consejos para la mujer fuerte, Gioconda Belli

Consejos para la mujer fuerte, Gioconda Belli

Consejos para la mujer fuerte

Gioconda Belli

 

Si eres una mujer fuerte

protégete de las alimañas que querrán

almorzarte el corazón.

Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra.

Se visten como culpas, como oportunidades,

como precios que hay que pagar.

Te hurgan el alma;

meten el barreno de sus miradas o sus llantos,

hasta lo más profundo del magma de tu esencia

no para alumbrarse con tu fuego

sino para apagar la pasión

la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte

tienes que saber que el aire que te nutre

acarrea también parásitos, moscardones,

menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre

y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca

a negarte la palabra, a esconder quien eres,

lo que te obligue a ablandarte

y te prometa un reino terrestre a cambio

de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte

prepárate para la batalla:

aprende a estar sola

a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo,

a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta,

a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto.

Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo,

rodéalo de fosos profundos,

sin olvidar anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades

que quienes te rodeen y quieran, sepan lo que eres;

que te hagas un círculo de hogueras

y enciendas en el centro de tu habitación

una estufa siempre ardiente

donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte

protégete con historias y árboles,

con recetas antiguas de cantos y encantamientos.

Has de saber que eres un campo magnético

hacia el que viajarán aullando clavos herrumbrados

y el óxido mortal de todos los naufragios.

Ampara.

Pero ampárate primero.

Guarda las distancias.

Constrúyete. Cuídate.

Atesora tu poder.

Defiéndelo.

Hazlo por ti.

Te lo pido en nombre de todas nosotras.

 

Gioconda Belli

Gioconda Belli

Gioconda Belli, nacida en Managua (Nicaragua) en el año 1948, en su primer libro, “Sobre la grama” (1974), sorprendió con sus poemas eróticos, en los que el cuerpo y sus instintos se mueven con la misma libertad y leyes de la naturaleza. Esta línea poética no la abandonó, pero sus obras siguientes están teñidas por preocupaciones políticas y sociales, como “Línea de fuego”, Premio Casa de las Américas (1978), “Truenos y arco iris” y “De la costilla de Eva”, en la que muestra una clara conciencia de mujer y reflexión sobre la condición de las mujeres en la sociedad. Los mismos planteamientos se ven en sus novelas: “Amor insurrecto”, “La mujer habitada” y “Sofía de los presagios”. Coherencia y unidad caracterizan su expresión poética. Gioconda pertenece a la generación de poetas que crearon un nuevo estilo de expresión en Nicaragua, un estilo revolucionario de rompimiento con estructuras míticas y creación de otras, gestadas a través de su realidad social. Decidida a rescatar el lugar de la mujer, su obra plasma la incesante búsqueda de la identidad femenina y el encuentro con la conciencia social, a través de la actitud revolucionaria.

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Ecología desde el feminismo por un futuro mejor

Ecología desde el feminismo por un futuro mejor

La relación que la especie humana ha tenido con el planeta Tierra y la Naturaleza a lo largo de la historia deja bastante que desear si tenemos en cuenta que nos hemos dedicado a sacar de ella todo lo que necesitamos sin devolverle nada a cambio. Es más, somos la causa directa de su paulatina degradación con extinciones de especies animales y vegetales incluidas, y quizá, en un futuro no tan lejano, de la nuestra propia.

 

El cambio climático es más que evidente

Evidencia de que algo estamos haciendo mal en nuestra interacción con el planeta es que el año 2015 ha sido registrado como el año de temperaturas más elevadas a lo largo y ancho del planeta, y en 2017 seguimos batiendo las cifras. La temperatura media del planeta ha aumentado en un grado Celsius (1ºC) desde el siglo XIX debido al incremento de las emisiones de dióxido de carbono y otras emisiones generadas por la vida de la especie humana. La mayor parte de ese calentamiento global se ha producido en los últimos 35 años siendo los últimos 15 años, desde 2001, los más calientes. Este es un hecho.

El cambio climático es el reto de nuestra generación, y el trabajo vital de la NASA sobre este asunto tan importante afecta a todas las personas en la Tierra. El anuncio sobre las temperaturas en la historia registrada, no sólo pone de manifiesto cómo de crítico es el programa de NASA sobre la observación del planeta, sino que es un asunto clave que apunta hacia el hecho de que los que hacen las políticas deberían levantarse y tomar nota: ahora es el tiempo de actuar sobre el cambio climático”.

Charles Bolden, administrador de la NASA

Las consecuencias inmediatas de este cambio son más que evidentes en muchas de las manifestaciones meteorológicas y en la degradación de la vida natural y de los espacios y especies con las que cohabitamos.

Sin embargo, parece que queda aún un largo camino en la concienciación sobre aspectos como el consumo abusivo, las formas de producción contaminante, reguladas o no, los sistemas para deshacernos de nuestros propios deshechos, la escasez del agua potable… Un sinfín de problemas sobre los que tenemos que tomar conciencia y actuar a nivel personal y a nivel global para que realmente el planeta no siga este proceso destructivo.

Ecofeminismo y concienciación medioambiental

El ecofeminismo es una ideología que se está conociendo cada vez más y está calando como alternativa que contempla, además de los principios ecologistas, la perspectiva de género, incluyendo en su análisis la discriminación que sufrimos las mujeres en todo el planeta y las consecuencias que esto tiene en la naturaleza y en el medio ambiente.

“Las mujeres del movimiento verde trabajan junto con los hombres en cuestiones como la ecología y el desarme. Pero debemos también imponer el problema de la opresión de las mujeres por los hombres como asunto fundamental, pues nuestra experiencia nos dice que los hombres no toman la opresión de las mujeres tan en serio como otras causas. Hay una relación clara y profunda entre militarismo, degradación ambiental y sexismo. Cualquier compromiso con la justicia social y la no violencia que no señale las estructuras de dominación masculina sobre las mujeres será incompleto. Nosotras queremos trabajar con nuestros hermanos del movimiento verde, pero no queremos estar sometidas a ellos. Ellos deben demostrar su buena voluntad para abandonar sus privilegios de miembros de la casta masculina.”

Por un futuro alternativo” de Petra Kelly (1997), extracto del libro de Alicia Puleo “Ecofeminismo para otro mundo posible“ (2011)

La chispa inicial del ecofeminismo estalló en los 70, con la proliferación del movimiento antinuclear y el movimiento verde, en plena segunda ola del feminismo. Desde el ecofeminismo se comenzó a observar una conexión entre la explotación y degradación del medio ambiente y la subordinación y la opresión de las mujeres por el patriarcado.

Es gracias a las novelas utópicas de las feministas de los años setenta que vemos un nuevo mundo, donde las mujeres viven sin la opresión patriarcal ni capital. Estas escritoras construían un universo literario con un poder descentralizado, donde no existían las jerarquías ni los ejércitos.

La primera vez que nos encontramos con el término “ecofeminismo” es de la mano de Françoise d’Eaubonne. En 1974. D’Eaubonne planteaba la existencia de un matriarcado original, donde las mujeres y los hombres vivían ambos liberados que fue reemplazado por el patriarcado, cuando los hombres arrebataron a las mujeres cualquier tipo de poder sobre la fertilidad de sus propios cuerpos y la tierra. Esto tendría como consecuencia la situación medioambiental de urgencia en la que nos encontramos ahora y la mercantilización de las mujeres como objetos. El termino le sirvió para representar la necesidad de las mujeres de encabezar una revolución ecológica donde nuevas relaciones humano/naturaleza sean posibles al igual que la liberación de las mujeres.

El ecofeminismo se dio de la mano en sus comienzos con un feminismo que hablaba de la similitud “natural” entre mujeres y naturaleza y con el marxismo. Este mismo ha evolucionado en diferentes tendencias, aunque en todas encontramos ese interés inicial en cambiar las relaciones de las personas entre sí y con el medio ambiente. A partir de los años 80 se navega en la interseccionalidad entre el propio ecofeminismo y otros movimientos de lucha social brindándole especial interés a la raza, clase y al colonialismo.

Nos podemos encontrar con autoras como Vandana Shiva que denuncia la imposición occidental al resto del mundo en su famosa obra Sur, Staying Alive o a Carol Adams, que hace un símil entre la explotación animal y la explotación a la mujer en su libro La política sexual de la carne en los 90.

En España, hablando de ecofeminismo y su relación con otras causas como en este caso la raza, nos encontramos a Alicia H. Puleo, que habla de la necesidad de mirar más allá si queremos que la calidad de vida se extienda a toda la humanidad, revisándola, cambiándola y haciéndola sostenible.

“Si lo anterior se refiere a las necesidades futuras, hay otras razones actuales para que el feminismo se interese por la ecología. Si el feminismo quiere mantener su vocación internacionalista, deberá pensar también en términos ecologistas ya que las mujeres pobres del Tercer Mundo son las primeras víctimas de la destrucción del medio natural llevada a cabo para producir objetos suntuarios que se vendan en el Primer Mundo. El nivel de vida de los países ricos no es exportable a todo el mundo. Los recursos naturales son consumidos sin atender a la posibilidad o imposibilidad de su renovación. El expolio no tiene límites en aquellos países en los que la población carece de poder político y económico para hacer frente a la destrucción de su medio natural.”

“Artículo de la revista El Ecologista (número 31, verano del 2002)” de Alicia H. Puleo

Desarrollo sostenible a través de la Igualdad

El desarrollo sostenible es un “desarrollo que busca satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades” (ONU, Our Common Future, 1987, cap. 2).

El concepto abarca la satisfacción de las necesidades básicas de todos en su empeño por una vida mejor. Por tanto, la igualdad es un pre-requisito para el desarrollo sostenible. En tanto que la desigualdad de género es una de las principales formas de desigualdad, debemos enfocarnos en las dimensiones transversales del género y del desarrollo sostenible en la búsqueda de soluciones.

El principal vínculo puede ser establecido a partir de la observación de la asignación de recursos entre hombres y mujeres (UNECE, Empowering Women for Sustainable Development, Marzo 2011, p. 4). Esto incluye el pago de la brecha de género y la restricción en el acceso y la propiedad de las mujeres a la tierra y otros activos.

“Es deseable pensar que en un futuro no tan lejano podamos ver el planeta y toda la vida que él habita como algo que es parte de nuestra especie. Todos los animales y plantas que nos rodean, los mares y océanos, el aire que respiramos, es lo que somos porque sin ellas no somos nada.

En ese futuro no tan lejano donde seamos conscientes de la naturaleza y del respeto que le debemos.

En ese futuro en el que tratemos la vida y la naturaleza con todo el respeto y humildad posibles.

En ese futuro en que miremos atrás y veamos que hemos sido la generación que ha cambiado el mundo a mejor.

La respuesta depende de la evolución consciente de nuestra especie y esta respuesta podría salvar este hermoso planeta azul para las generaciones futuras”.

Leonardo DiCaprio, documental sobre el cambio climático “La última hora

Referencias:

ecologia-feminismo

Ecofeminismo y Feminismo Ecologísta

Las primeras conexiones entre el feminismo y la ecología que dieron origen al ecofeminismo se encuentran en las utopías literarias de las feministas de los años setenta.

En ellas se define una sociedad en la que las mujeres viven sin opresión, lo que implica la construcción de una sociedad ecológica, descentralizada, no jerárquica y no militarizada, con democracia interna y en la que prevalece el uso de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente, etc.

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¿Y si les dejamos vivir como personas con sus derechos?

¿Y si les dejamos vivir como personas con sus derechos?

¿Cuántas niñas y niños viven en situación de necesidad? ¿Cuántas niñas y niños son explotados sexualmente? ¿Cuántas niñas y niños son usados para realizar trabajos? ¿Cuántos niños y niñas sufren directamente la guerra como actores y receptores de dicha violencia? ¿Cuántas niñas y niños tienen su infancia robada? ¿Cuántas niñas y niños no pueden tener un desarrollo adecuado por incumplimiento de sus derechos? ¿Cuántas personas menores viven desprotegidas sin acceso a vivienda, alimento, sanidad, educación? ¿Cuántos son maltratados y/o viven malos tratos en sus casas?… ¿Y si les dejamos vivir como personas con sus derechos?

El sistema capitalista basado en las desigualdades y la explotación de los recursos sin tener en cuenta ni a las personas ni a la Tierra, junto con el sistema patriarcal que se sustenta en la más absoluta expresión de la violencia, forman el contexto actual causante de la vulneración de los derechos de las niñas y niños en todo el planeta.

Nuestra reivindicación por un mundo más justo y más amable es especialmente sensible y comprometida cuando hablamos de un colectivo tan vulnerable. No solo debemos luchar por las niñas y los niños por considerarlos como nuestro mejor recurso, nuestro futuro sustento como sociedad. Debemos luchar por ellos porque son personas de pleno derecho y merecen ser respetadas, protegidas, preguntadas y escuchadas.

Luchemos entonces para que todos y todas las niñas en el mundo puedan tener un desarrollo pleno, sano y feliz, y puedan vivir como las personas con derechos que son.

 

Los derechos de la Infancia

El 20 de noviembre es el día que las organizaciones mundiales más importantes señalan como el Día Internacional del Niño (y de la Niña). Se utiliza este día ya que coincide con el de la Convención de 1989 donde se recogieron todos los Derechos de la Infancia.

  • Derecho a la vida.
  • Derecho al juego.
  • Derecho a ofrecer sus opiniones.
  • Derecho a tener una familia.
  • Derecho a la salud.
  • Derecho a la protección contra el trabajo infantil.
  • Derecho a un nombre y una nacionalidad.
  • Derecho a la alimentación y la nutrición.
  • Derecho a vivir en armonía.
  • Derecho a la educación.

Aunque muchos países han reconocido y trabajan para la consecución de estos derechos no son una realidad en gran parte del mundo. Todavía existen lugares donde, por ejemplo, ser menor y además ser niña supone un riesgo de muerte. Lugares donde casi 66 millones de niños y niñas en edad escolar asisten a clase con hambre. O países donde las guerras de adultos generan miles de niños soldados y miles de niñas explotadas sexualmente.

Además, en el ámbito privado del hogar, existen violencias que están culturalmente naturalizadas, basadas en la relación de poder y propiedad de las personas adultas hacia las menores, donde los malos tratos y la sobre-exigencia son considerados como “educativos”.

Por no hablar de las niñas y niños que conviven diariamente con sus maltratadores, o viven los malos tratos hacia otras personas queridas, lo cual les va a dejar marcados de por vida. Sólo en España, por ejemplo, más de 200.000 menores (que se sepa ya que se estima que son 800.000) viven expuestos a la violencia de género… y sólo se da atención especializada a un 4%, según datos oficiales.

Vídeo: Niños y niñas víctimas de violencia de género, Fundación IReS, Save the Children, Ministerio de Igualdad.

Este día del niño y la niña, que trata de conmemorar los derechos de la infancia, se celebra en sinergia con el Día mundial para la Prevención del Abuso Infantil, que se celebra el 19 de noviembre.

Los abusos y la explotación a los niños, niñas y adolescentes son un problema alarmante que no distingue país, raza, cultura o condición social, por tal motivo se ha hecho cada vez más indispensable pronunciarse frente a este tema y tomar las medidas que sean necesarias a nivel familiar, local, nacional o internacional.”

aldeasinfantiles.org

Porque, mientras estas atrocidades sigan existiendo, y las personas adultas seamos los ejecutores o cómplices, no tendremos nada que celebrar un 19 ni 20 de noviembre y sí mucho por lo que luchar y reivindicar.

 

Conflictos armados: las niñas y los niños sus víctimas

En este momento, mientras escribo y lees estas palabras cientos, miles de niñas y niños están inmersos dentro de un conflicto armado. Las bombas que caen son los sonidos que recordarán de su infancia. La muerte, las armas y la violencia serán las herramientas con las que tendrán que construirse como personas adultas.

Los grupos armados se nutren de las niñas y niños para hacer la guerra, pues son fáciles y accesibles como las armas ligeras y porque en medio del caos no hay nadie que vele por su seguridad, nadie que luche por sus derechos. Son niñas y niños robados de sus familias que nunca más volverán a ser las mismas personas, una vez corrompidas por las mayores atrocidades.

Las instituciones miran para otro lado y las organizaciones no gubernamentales están tan desbordadas que son incapaces de hacer frente a todo este terror. Según los informes de Health and Human Rights, en conflictos armados, en la última década, ha aumentado el número de niños explotados como soldados y de niñas explotadas sexualmente.

El trauma físico y emocional con el que estas personas tendrán que enfrentarse a la vida es brutal. Necesitan de toda la ayuda que les podamos proporcionar, de toda la estabilidad y afecto que estamos moralmente obligados a ofrecer. 

Vídeo: ¡NO más niños soldado!, Amnistía Internacional

 

Las niñas son un colectivo doblemente vulnerable

Tristemente sabemos que dependiendo de dónde te toque nacer tendrás más o menos posibilidades de que tus derechos sean más o menos vulnerados. Puede que ni siquiera tengas tus derechos humanos reconocidos.

Es evidente, que la fuerza del patriarcado no sigue siendo la misma en todos los rincones del mundo, pero sigue siendo evidente que, cuando las niñas nacemos estamos ya expuestas a sufrir toda una serie de violencias sexistas ejecutadas por la sociedad patriarcal que nos toque vivir.

Por ejemplo, no es lo mismo nacer en Europa, donde te enfrentarás a unos altísimos índices de violencia simbólica, que nacer en India, donde a los 8 o 9 años te venderán para contraer un matrimonio forzado. Desde luego tampoco es igual que nacer en Malí, región en la que torturan de por vida a la niña con la mutilación genital femenina.

Hay incluso regiones del mundo donde los derechos de las niñas ni siquiera pueden aparecer ya que se da la terrible práctica del infanticidio femenino, es decir, exterminar sistemáticamente a las bebés por el rechazo al género femenino.

 

Da igual que nos centremos en las regiones más ricas o más pobres del mundo, en todas las sociedades del mundo existe un doble riesgo si eres menor y además eres mujer. Las niñas se enfrentan a problemas como la temprana sexualización de sus cuerpos, la cosificación, la mutilación, los abusos sexuales, pederastia, trata de personas…

Un estudio de Save the Children señala que el porcentaje de abuso sexual de niñas se sitúa entre el 78 y 89%. Otro estudio concluye que en todo el mundo una de cada cinco mujeres afirma haber sufrido abusos sexuales en su infancia, frente a uno de cada 10 hombres. Así, se puede decir que las víctimas de abuso sexual infantil son en su mayoría niñas.

 

Queda todo por hacer

Ojalá no fuese necesario seguir haciendo reivindicaciones, pero todavía hoy millones de niñas y niños son despojados de sus derechos más básicos. Nos gustaría hablar del 20 de noviembre como la conmemoración del día en que se cumplen todos los derechos de las niñas y los niños en el mundo, pero no es posible.

Y no será posible mientras la violencia de las personas adultas siga obviando y afectando al colectivo más vulnerable de nuestra sociedad. Las niñas y niños sufren todas las discriminaciones posibles y además no se les pregunta ni se les escucha.

Si los niños y las niñas son el futuro, deberíamos luchar por construirlo mejor para ellos y con ellos. Pero sobre todo, debemos luchar porque son personas desde el mismo momento en que nacen, y lo hacen con derechos como personas que son.

Afortunadamente, existen personas (casi siempre anónimas) que luchan cada día para que todas las niñas y los niños vivan en un lugar mejor. Nuestra conmemoración de este día es además por todas ellas. Gracias por seguir luchando.

 

Referencias:

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Uno de cada tres menores vive en el umbral de la pobreza

La situación de las y los menores en Europa y España, lejos de mejorar, parece empeorar año tras año. Casi uno de cada tres menores vive en el umbral de la pobreza. Muchas niñas y niños se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social, una cifra que aumenta cada año debido, principalmente, al poco impacto que las políticas estatales tienen en la reducción eficaz de la pobreza.

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Por todas las niñas que faltan en el mundo

Quizá nunca te hayas realizado esta pregunta: ¿cuántas niñas faltan en el mundo? Pero, si te paras a pensar en las niñas que faltan en el mundo averiguarás que son alrededor de 200 millones, aunque seguro que la realidad supera las cifras como siempre. En 2007, un informe de la ONU recogía que 80 millones habían “desaparecido” en China e India. Y una se pregunta, ¿Pero cómo puede ser esto? Pues porque han sido abortadas o asesinadas, se las hizo desaparecer. Aunque, hubo algunas que tuvieron “más suerte” y fueron abandonadas.

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No toda hembra es mujer

No toda hembra es mujer

No toda hembra es mujer es un artículo de María Jesús Izquierdo donde la autora habla sobre lo que es ser mujer, hembra o/y persona femenina.

En innumerables ocasiones se suele confundir el sexo y el género pensando que la desigualdad, la discriminación, subordinación y opresión que sufrimos las mujeres tuviera algo que ver con el hecho de haber nacido con un sexo denominado hembra, en vez de reconocer que sufrimos la opresión por la construcción social del género femenino.

En este brillante artículo, María Jesús Izquierdo, nos ayuda a no confundir los términos y pone luz explicando que mujeres y hombres deberíamos poder llegar hasta donde nuestras capacidades y aptitudes nos quieran llevar, sin ponerle limitaciones por el hecho de haber nacido en un cuerpo de hembra o de macho, sin caer en el binarismo.

Lo que determina nuestra subordinación son los estereotipos y roles asignados en base a un sistema de denominación machista y patriarcal.

 

“No toda hembra es mujer”

María Jesús Izquierdo

Profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona

Todas las personas tenemos claro que en el mundo hay varones y mujeres, y aplicamos estos términos del mismo modo. En consecuencia, no debería plantearse el menor problema al definir a la mujer. Lo curioso es que precisamente aquellas cosas más evidentes son las que se prestan a mayor confusión.

Cuando de cierta persona decimos que es una mujer, el acuerdo generalizado al aplicar este término se debe a que automáticamente realizamos una sustitución, llamando mujer a la hembra. Lo mismo ocurre cuando a los machos les denominamos varones. Por eso no nos equivocamos nunca o casi nunca. Nuestra especie es sexuada y pocos individuos tienen unos caracteres sexuales indiferenciados.

Si sólo fuéramos biología o si la biología actuara de forma determinista sobre nosotros, prefigurando nuestro comportamiento, el espacio social que ocupamos, la forma en que nos relacionamos con los demás, nuestras expectativas y deseos, podríamos afirmar que la definición de la mujer se agota en la biología, respondiendo que es la hembra de la especie humana.

La cuestión es que, paradójicamente, la biología actúa en el sentido contrario al que es dado afirmar. Por un determinismo biológico que nos hace fundamentalmente plásticos, el resultado final del proceso de modelación del individuo – que se realiza en sociedad – puede ser cualquiera. La hembra de la especie humana, debido a su tremenda plasticidad, puede acabar convirtiéndose incluso en ama de casa. No es la rigidez biológica la que determina que lo sea. Por el contrario, es la plasticidad la que permite, mediante la socialización y el control social, que acabe por adquirir los comportamientos, aspiraciones y actitudes propias del ama de casa.

Del mismo modo, un macho hiper desarrollará ciertas potencialidades y atrofiará otras debido a su plasticidad. El resultado es que, a pesar de estar dotado con las capacidades necesarias para actuar como una madre amantísima, no llegará a serlo. Por el contrario, se convertirá en un ejecutivo agresivo o en un obrero siderúrgico en paro.

La plasticidad de los humanos hace posible que el dimorfismo sexual sirva de base para construir sobre el mismo un dimorfismo cultural; sirva en definitiva para construir una identidad y un espacio social de género: masculino o femenino.

Para garantizar nuestra supervivencia como especie, hembras y machos hemos de reproducirnos biológicamente. Para garantizar nuestra supervivencia como cultura – por lo que se refiere al tema que nos ocupa – las hembras han de ser femeninas y los machos masculinos.

El papel de nuestro sexo se agota en la reproducción, el de nuestro género se extiende a lo largo de nuestras vidas, al ajustarnos voluntaria o coactivamente a los modelos sociales vigentes de la masculinidad y femineidad. Nuestro tributo a la cultura lo rendimos sometiéndonos a la dictadura del género.

Photo by Anita Peeples

Por dictadura de género entiendo la imposición de la atrofia o la hipertrofia a nuestras potencialidades humanas, de acuerdo con unos patrones sociales de lo masculino y lo femenino. Hay dos modos de vivir, uno para cada género, y cada uno de ellos está asociado a un sexo. Una mujer es un ser humano cuyo sexo es hembra y cuyo género es femenino. Un varón es un macho masculino. Pero careciendo de un vínculo determinista entre lo biológico y lo cultural, una hembra puede ser total o parcialmente masculina y un macho femenino, de donde no toda hembra es mujer ni todo macho varón.
No obstante, por las mismas razones que la biología no nos determina, tampoco nos determina la cultura. A fin de cuentas los humanos somos sujetos y objeto cultural a la vez. Somos objeto cuando nos amoldamos a las formas de vida y relación como lo hace el pie a un zapato. En cambio somos sujeto cuando construimos nuevas formas de vida y relajación, del mismo modo en que podemos hacer un zapato a nuestra medida. En el primer caso nuestro comportamiento es de sumisión a la dictadura del género, en el segundo adoptamos un comportamiento democrático.

En lo que se refiere al género, la actuación democrática consiste en desarrollar las propias potencialidades prescindiendo de que las mismas sean consideradas femeninas o masculinas. Sin embargo, no es ésta la tendencia que venimos observando en los países occidentales. Lo que se está produciendo es una progresiva masculinización de las hembras al incorporarse al mundo público – espacio masculino – sin transformarlo, adoptando los modelos de comportamiento y relación masculinos. Por el contrario, apenas se detecta un movimiento en sentido inverso por parte de los machos. Resulta de ello una progresiva desaparición de lo femenino y de los espacios sociales femeninos.

El mero cruce de un sexo con el género que socialmente no le corresponde no siempre constituye una amenaza contra la dictadura del género. Pues los géneros, además de imponerse sobre los individuos al dictado, dan lugar a una jerarquía, siendo lo masculino superior a lo femenino. Cuando una hembra hace suyos los modos de comportamiento masculinos, en lugar de cuestionar la dictadura de los géneros, los que realmente está haciendo es reforzar su jerarquía.

 

Conferencia:

Este vídeo muestra la Conferencia Magistral de la Dra. María Jesús Izquierdo “Meta análisis de la investigación de género. La necesidad de una crítica de segundo orden”, con su ponencia la Dra. Izquierdo nos invita a reflexionar sobre algunos conceptos que utilizamos de manera poco crítica, por ejemplo; doble jornada, doble presencia, violación, entre otros. Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM realizó su XXI Coloquio Anual de Estudios de Género (miércoles 5 de noviembre del 2014). 

Las mujeres son las personas más excluidas en el mundo

Las mujeres son las personas más excluidas en el mundo

La exclusión social en España es un fenómeno que afecta a miles de personas cada día. Las dramáticas tasas a las que nos enfrentamos desde hace años ponen de manifiesto la necesidad de unas medidas sociales efectivas para paliar esta situación que con la crisis sigue además empeorando.

Para las mujeres, no son sólo las desigualdades económicas las que provocan su situación o riesgo de exclusión social; son las desigualdades de género propias del sistema patriarcal las que causan ese grave riesgo de exclusión social y marginación.

En el Día Mundial contra la Exclusión Social queremos no solo denunciar las altísimas tasas de exclusión social en España y el continuo aumento de la pobreza. También queremos recordar que, detrás de cada cifra hay una persona que sufre día a día las desigualdades de una sociedad injusta, que además mira para otro lado cuando no le toca directamente.

 

¿Qué entendemos por exclusión social?

La palabra exclusión, tiene varios sinónimos, por citar algunas: marginar, apartar, destituir. Es decir, se denomina marginación o exclusión a una situación social de desventaja económica, profesional, política o de estatus social, producto de un sinnúmero de dificultades que una o grupo de personas tienen para su integración social.

La UNESCO define la exclusión social como “la no-participación activa ni pasiva en la sociedad, sin organización comunitaria y sin recibir servicios y bienes sociales”.

Según la metodología AROPE (del inglés, at risk of poverty or social exclusion), para calcular la tasa de exclusión social hay que tener en cuenta tres variables: la población en riesgo de pobreza (calculado con el método Eurostat, que mide la población que gana un 60% menos de la mediana), la situación laboral de los hogares, y los índices de carencia material severa.

En España, siguiendo esta definición, un 28,6% (datos INE 2016) de la población se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Esta cifra, algo menor que la del anterior informe, indica que casi 3 de cada 10 personas se encuentran en esta situación.

Es decir, 3 de 10 personas viven bloqueadas y limitadas para el acceso a la vivienda, trabajo, alimento, ropa… pero, sobre todo, viven sin poder desarrollarse y realizarse como personas de pleno derecho, sin poder satisfacer sus deseos o capacidades, sin poder verse representadas con las mismas oportunidades dentro del contexto social considerado normativo.

La exclusión social es un proceso acumulativo de factores negativos, con barreras y límites, que la dejan a la persona fuera de la participación de la vida social aceptada por la mayoría, afectando a sus relaciones físicas y emocionales.

 

El género como indicador de la exclusión social

En España, el 28,9% (datos INE 2014) de las mujeres cumplen alguna de las tres variables para encontrarse en riesgo de pobreza o exclusión social. No obstante, basándonos en los diferentes informes estudiados, podemos decir que la dimensión de género ha sido ignorada en los indicadores de las investigaciones sobre pobreza y exclusión social.

Más allá de la clásica diferenciación sexual hombre – mujer, apenas aparecen menciones relacionadas con el género como variable determinante para entender el fenómeno de la exclusión social en las mujeres.

Fue a finales del siglo XX cuando apareció por primera vez el término feminización de la pobreza. Se ha utilizado históricamente para referirse a fenómenos como:

  • la sobrerepresentación de las mujeres en la franja de pobreza
  • el aumento progresivo de la presencia de mujeres entre las personas pobres
  • el incremento de la pobreza en hogares encabezados por mujeres
  • el aumento de la visibilidad de la pobreza de las mujeres
  • el hecho de las mujeres se empobrecen por razones y procesos específicos y condicionados por el género

Hoy en día, los estudios más recientes descartan la utilización del término feminización de la pobreza por ser poco preciso siendo sustituido por análisis de género de la pobreza y la exclusión social.

Este abandono del término no supone que se preste una menor atención a las desigualdades provocadas por ser mujer. Se intenta prestar mayor atención, de una forma cuantificable, hasta qué punto ser hombre o mujer influye en el riesgo de vivir pobreza o exclusión social.

 

Ser mujer es un factor de riesgo

Algunos de los elementos más característicos que sustentan a la sociedad patriarcal provocan una mayor vulnerabilidad de las mujeres a encontrarse en riesgo de exclusión social.

De hecho, las mujeres son las más pobres y las más excluidas en cada sociedad del mundo.

El desigual acceso al mercado laboral, la gratuidad de los cuidados, el trabajo doméstico no remunerado, la necesidad de reducción de jornadas para compatibilizar con el cuidado familiar, la diferencia de salarios por razones de género, la dependencia económica marital, no percibir una jubilación propia… La violencia de género, la prostitución, la diversidad funcional… son barreras a las que las mujeres tenemos que hacer frente.

Por otro lado, las mujeres con hijas e hijos encargadas del sustento de la familia en solitario, son uno de los colectivos más afectados por la exclusión social. La necesidad de acceder al mercado laboral se ve recortada por el trabajo doméstico y el cuidado familiar en exclusiva. Puesto que éste no está retribuido, los ingresos de esta unidad familiar rara vez llegan a cubrir las necesidades más básicas.

Según datos extraídos del Informe sobre exclusión y desarrollo social en España-2014: una mirada de género a la exclusión social: un 39,2% (2013) de los hogares monomarentales, con una mujer como sustentadora única y principal, se encuentran en situación de exclusión social.

Además, estas enormes desigualdades sociales e injusticia social propia del sistema capitalista y patriarcal pone a los menores como víctimas directas de la pobreza y la exclusión social.

 

Igualdad de oportunidades para acabar con la exclusión social

El problema de la exclusión social está directamente relacionado con la desigualdad de oportunidades, ya que algunas personas están más expuestas a la exclusión por sus condiciones económicas y personales, y sufren de discriminación machista, racista, capacitista o por edad.

La participación y representación activa de las mujeres, y de los otros colectivos discriminados, en la sociedad, en la política, en la religión, y en cualquier esfera de decisión, está completamente limitada y bloqueada, siendo en algunos países del mundo completamente nula.

Si se asume que lo establecido como norma no es lo representativo de todas las personas que conformamos las diversas sociedades en el mundo, podremos avanzar pasos hacia la no discriminación y exclusión social.

Podremos aceptar, respetar, convivir y trabajar para contrarestar los mecanismos capitalistas-patriarcales que ponen a ciertas personas en posición de vulnerabilidad de sufrir la situación o riesgo de ser excluidas socialmente.

Éste gran problema es un problema de toda la sociedad, no sólo de las personas que lo sufren directamente.

 

Referencias:

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Uno de cada tres menores vive en el umbral de la pobreza

La situación de las y los menores en Europa y España, lejos de mejorar, parece empeorar año tras año. Casi uno de cada tres menores vive en el umbral de la pobreza. Muchas niñas y niños se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social, una cifra que aumenta cada año debido, principalmente, al poco impacto que las políticas estatales tienen en la reducción eficaz de la pobreza.

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Ingredientes para gestionar el hambre emocional

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Ingredientes para gestionar el hambre emocional

Crear un vínculo sano con nuestro cuerpo y con la comida es posible. Como hemos adelantado en el artículo sobre el hambre, las personas tendemos a comer no sólamente por hambre física, sino también por hambre emocional. Para hablar de ésta última, aquí te compartiremos algunos ingredientes para gestionar el hambre emocional. También vamos a explicar qué es el hambre emocional y cómo gestionarlo y quitarlo.

Pero para conseguirlo debemos ejercitar nuestra mente de manera que podamos elegir las opciones más adecuadas para nuestro bienestar físico, emocional y mental, lo que exige constancia y dedicación.

Supone también comprender la importancia del por qué comemoslo que comemos, cómo y en qué momento lo hacemos. En resumen, llevar a cabo una alimentación consciente con ingredientes para gestionar el hambre emocional.

Ese vínculo sano con nuestra alimentación comienza por cambiar la idea de que comer es un sufrimiento, un pensamiento que acompaña a muchas personas que pasan angustia cuando tienen que comer, particularmente si tienen sobrepeso.

De la misma manera, debemos desechar la idea de que organizar y gestionar nuestros hábitos de comida para una alimentación consciente es una pérdida de tiempo.

Estos son comportamientos que están relacionados con el hambre emocional.

 

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Las presiones sociales

Tampoco podemos ignorar que la presión exterior, que intenta condicionar nuestros cuerpos y nuestra apariencia es más difícil de cambiar, que nuestras ideas.

Si asumimos la belleza como algo que surge desde nuestro interior, y que resulta de la suma de nuestras capacidades, nuestra vitalidad, nuestra personalidad y todo nuestro potencial, y no como un prototipo de belleza física derivado de la violencia simbólicala percepción de nosotras mismas habrá cambiado y nuestra motivación, sin duda, será distinta.

Cuando el desequilibrio en nuestro peso corporal es un problema que afecta a nuestra autoestima, por tanto a nuestra salud, la decisión de controlarlo debe pasar por reconciliarnos con nosotras mismas, es decir, interiorizar en nuestro valor para retomar el deseo de estar mejor en todos los aspectos.

Es muy probable que si tenemos exceso de peso, se deba a que comemos sin hambre física, lo hacemos por ansiedadestrés o depresión, por lo que debemos aprender a revisar nuestra conducta, para percibir a tiempo las señales que manifiesta nuestro organismo.

Cuando enmascaramos nuestras emociones

La neurociencia ha descubierto que los mismos centros de placer que se estimulan con algunas drogas, se estimulan también con la comida. El hambre emocional por tanto, nos hace recurrir a la comida para encubrir nuestras emociones, especialmente si eso que sentimos nos causa malestar, como la ansiedad, de manera que recurrimos a la comida como un mecanismo de defensa.

La psiconutricionista Elia Frías, confirma que las personas que acuden a su consulta, por trastornos alimenticios, lo hacen tras haber pasado por especialistas en nutrición, endocrinología, o después de probar una dieta, tras otra, sin éxito.

Satisfacer nuestra hambre nos produce casi siempre placer. Por lo tanto, el comer tiene un gran componente emocional. Es decir, comer por placer no puede ser algo perjudicial para nosotras. El problema no es la comida, sino nuestra actitud ante ella.

Sí lo es, cuando nuestro malestar emocional se superpone al hambre física e ignoramos las señales reales de hambre y saciedad. Si podemos identificar las causas del hambre, evitaremos sucumbir a la ingesta, a veces compulsiva, de comida para cubrir un vacío emocional.

¿Realmente siento hambre? ¿Estoy comiendo para evadirme o por otra razón? ¿Estoy disfrutando de mis comidas? ¿Me siento satisfecha después de comer o por el contrario me siento culpable?

Estas son algunas de las preguntas que pueden guiar nuestras reflexiones acerca de las causas que condicionan nuestro apetito o nuestras ganas de comer.

 

Meditación y creatividad nuestras aliadas

La  meditación  es el ingredientes que nos ayudará a indagar en nuestras respuestas, para aprender a sentirnos plenas y en calma, para gestionar nuestras emociones, en especial, para descubrir nuevas fuentes de placer, felicidad y relajación.

Como en cualquier cocina, no hay una receta para el platillo perfecto. Pero tomar en cuenta estos ingredientes para gestionar el hambre emocional aumentará, sin duda, nuestro bienestar.

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Podemos sumar la creatividad, como un componente de todo lo que hemos comentado hasta ahora, como parte de los ingredientes para gestionar el hambre emocional:

  • Para imaginar y visualizar comida saludable nos generará más ganas de comerla y disfrutarla.
  • Para visualizarnos a nosotras mismas consiguiendo nuestra meta, ya sea llevar a cabo una alimentación consciente o sentirnos cómodas con nuestro peso.
  • Para imaginar cómo podríamos sentirnos al conseguir nuestras metas, lo cual nos dará confianza en nosotras mismas, y no sólo eso, sino que fortalecerá nuestra autoestima.
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Distinguir y gestionar el hambre emocional 

Al gestionar nuestra hambre emocional, tendremos la capacidad de conectar con nuestras emociones del momento.

Preguntarnos qué tipo de hambre estamos experimentando. Elegir los alimentos adecuados. Si nuestra hambre es física, comeremos lo necesario para sentirnos saciadas, y de manera nutritiva

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Si nuestra hambre es emocional, nos preguntaremos además si hay otra cosa que podamos hacer para sentirnos mejor, que no sea comer, por ejemplo dar un paseo, hacer ejercicio, leer, escribir, hablar con alguien.

De nuevo, la reflexión en torno al comportamiento que determina nuestra forma de comer nos ayudará a desarrollar unos hábitos alimentarios más saludables, nos ayudará a “Fomentar una relación más amorosa con la comida”

Si conseguimos diferenciar las motivaciones de nuestras ganas de comer, habremos dado un paso adelante para establecer un vínculo sano con la comida, y al mismo tiempo con nosotras mismas. El segundo paso será dejar de culparnos y juzgarnos, para comenzar a cuidarnos.

“La comida saludable tiene la virtud de nutrir nuestro cuerpo pero no lo puede hacer sin ti voluntad por amarte incondicionalmente”.

Nuestros recursos a tu disposición

En nuestra página web podrás encontrar además otros recursos importantes para poder conocer los beneficios que la alimentación consciente puede darte cuales:  

  • talleres y cursos en la sección calendario para participar de forma presencial.
  •  Cursos on line específicamente dedicados a la alimentación consciente, a la alimentación consciente y las defensas inmunológicas y a la gestión emocional que ayuda a no crear situaciones de estrés que nos debilitan.
  •  Nuestras APPS, en particular “”Alimentación Consciente: 10 pasos para alimentarte conscientemente, que podrás descargarte en tu móvil. 
  • Artículos específicos en nuestro blog .
  • Recomendación de bibliografía y videografía.
  • Primera consulta de Coaching en Alimentación.

Te animamos además a realizar nuestro TEST DE ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

 

Recursos para mejorar nuestra Salud e Inteligencia Emocional

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