Vigorexia la adicción al ejercicio

1 Sep, 2016 | Alimentación Consciente, Artículos, Educación Emocional, Salud

La presión social que se ejerce sobre el cuerpo de las mujeres, principalmente, también tiene efectos nocivos sobre la población masculina. La violencia simbólica que se ejerce a través de la moda y del culto al cuerpo, aunque en menor medida, también se ejerce sobre los hombres inculcando unos roles de género que, en ocasiones, los hombres no pueden o no quieren cumplir. 

El canon de belleza patriarcal también supone para el hombre una comparación entre su yo ideal y su yo real. Esa exigencia de cuerpo perfecto se traduce en los hombres en la llamada vigorexia, trastorno que se centra en la musculación excesiva del cuerpo.

La vigorexia es fruto de un constructo social de la estética patriarcal que, aunque afecta mayormente a hombres, también se dan algunos casos entre las mujeres.

 

¿Qué es la vigorexia?

La vigorexia es un trastorno mental por el que la persona se obsesiona por su estado físico hasta niveles patológicos. Al tener una visión distorsionada de ellas mismas, se ven como personas débiles y enclenques. Por esto su trastorno incide directamente sobre su conducta alimentaria y sus hábitos de vida.

La vigorexia se caracteriza por realizar una actividad física extrema, abandonando muchas de sus relaciones sociales. La adicción al ejercicio se acompaña de una ingesta exagerada de proteínas y carbohidratos, y el consumo excesivo de sustancias anabolizantes o esteroides.

  • Obsesión enfermiza por ganar masa muscular
  • Tener imagen distorsionada del propio cuerpo
  • Ingesta exagerada de productos como anabolizantes o esteroides

A pesar de ser un trastorno no reconocido por la Comunidad Médica Internacional, es un problema que afecta mayoritariamente a hombres jóvenes, con edades comprendidas entre los 18 y los 35 años.

No existen estadísticas oficiales, pero las personas profesionales expertas en la materia creen que entre 20.000 y 50.000 personas en toda España padecen vigorexia.

 

Principales síntomas de la vigorexia

La familia tiene un papel importantísimo en la prevención de este trastorno, cuando se observan los primeros síntomas es necesario que se pida ayuda especializada. Algunos de los siguientes síntomas pueden ayudarnos a prevenir, reconocer o diagnosticar la vigorexia:

  • Obsesión con el culto al cuerpo: se puede considerar que la preocupación por el cuerpo es excesiva cuando la persona se dedica a pensar en ello más de una hora diaria, mide constantemente el grosor de sus músculos, se compara con otras personas en el gimnasio, etc.
  • Mostrar una imagen corporal distorsionada y nunca verse lo suficientemente en forma.
  • Tener dependencia del ejercicio físico: sentir necesidad de hacer deporte durante al menos tres horas diarias y en caso de no poder hacerlo sufrir síndrome de abstinencia.
  • Mostrar una excesiva atención a la dieta incluyendo cantidad de carbohidratos y proteínas ligado a un consumo de sustancias como anabolizantes o esteroides.

Fuente imagen: Unsplash freestock.org

  • Aceptar el sufrimiento y el daño físico como un camino necesario para conseguir el desarrollo muscular y continuar el entrenamiento a pesar de las contraindicaciones médicas.
  • Mostrar una desproporción con respecto a la talla propia.
  • Actividad física extrema: una persona con vigorexia entrena según lo que cree conveniente sin hacer caso a las recomendaciones del entrenador o entrenadora
  • Suele tener una baja autoestima y la obsesión por el músculo deriva en un cuadro obsesivo compulsivo. Se imponen llegar a unos patrones de belleza inalcanzables por lo irreal de las metas que se han marcado.

 

Factores de riesgo para padecer vigorexia

En este caso el género es también uno de los principales factores socioculturales de riesgo para padecer vigorexia. La fortaleza, la musculatura, el tamaño grande son los patrones de género que el patriarcado ha establecido como los ideales para los hombres. Por eso, los hombres que no llegan a alcanzar ese tipo ideal propuesto por la estética patriarcal dominante se sienten frustrados e intentan por medio de deporte excesivo (adicción al ejercicio) conseguir ese cuerpo ideal.

Otro de los factores socioculturales que afectan a los trastornos de la alimentación como la vigorexia es el excesivo culto al cuerpo, asociado al éxito en las relaciones personales y laborales. Ya que es así como nos lo hacen ver constantemente desde la publicidad y los medios de comunicación.

Por otra parte, existe una razón fisiológica para sufrir vigorexia: la adicción a la serotonina que se segrega al hacer deporte, también hace que estas personas sean dependientes de esta sensación.

 

Fuentes:

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