Bulimia o comer para vomitar

29 Ago, 2016 | Alimentación Consciente, Artículos, Educación Emocional, Salud

La bulimia, como otros trastornos de la alimentación, está directamente relacionada con la construcción social de la estética patriarcal.

La imposición de unos cánones de belleza inalcanzables y la frustración por no conseguir los cuerpos idealizados que marcan los patrones de belleza patriarcales nos provocan problemas emocionales.

Todas las mujeres debemos sentirnos orgullosas de nuestros cuerpos porque son bellos y entender que el equilibrio perfecto no es aquel que nos marca una talla (x), sino el que adquirimos a través de unos buenos hábitos de alimentación. Nuestro peso ideal no lo establece la moda sino nuestro propio cuerpo atendiendo sus necesidades y con buenos hábitos de alimentación.

 

¿Qué es la bulimia?

La bulimia nerviosa se engloba dentro de los trastornos de la conducta alimentaria, es un problema grave y potencialmente mortal.

La Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia de Euskadi (ACABE) define la bulimia nerviosa como un trastorno caracterizado por la presencia de una pérdida deliberada de peso, inducida y mantenida por el mismo enfermo o enferma. Se caracteriza por episodios de atracones, generalmente secretos, en los que se ingiere una gran cantidad de alimento en poco tiempo. Los y las bulímicas intentan compensar la sobreingesta mediante vómitos provocados, otras maniobras de purga o aumento excesivo de la actividad física.

Existen dos tipos específicos de bulimia: la purgativa y la no purgativa.

  • Episodios recurrentes de atracones.
  • Vómitos autoinducidos, uso de laxantes y diuréticos, ayuno o ejercicio físico excesivo (comportamientos compensatorios).
  • Ambos puntos deben darse al menos 2 veces por semana durante 3 meses.
  • La autoevaluación está indebidamente influenciada por la figura corporal y el peso.

 

Según el personal profesional de la salud y la psicología la bulimia es un trastorno difícil de diagnosticar porque no se producen alteraciones de peso necesariamente. Se puede presentar un peso normal, bajo peso o sobrepeso. Además la bulimia suele ser un trastorno oculto ya que está muy ligada a los sentimientos de culpa y vergüenza.

La bulimia hace entrar a las personas que la padecen en un círculo vicioso. Generalmente cuando la dieta fracasa y se ayudan del vómito para perder peso. Pero estos vómitos crean ganas de comer y el sentimiento de frustración por comer suele acabar de nuevo en vómito. Además se suele optar por comer los alimentos que se entiende como prohibidos (generalmente grasas o azúcares) aumentando el sentimiento de culpabilidad y optando por el vómito para deshacerse de ellos.

La bulimia nerviosa afecta a entre el 0,4% y el 3% de la población joven española, especialmente a las chicas. La violencia simbólica a la que nos enfrentamos las mujeres en nuestra sociedad patriarcal provoca que la tasa de incidencia de los trastornos de la alimentación sea mucho mayor en todas nosotras, las mujeres.

 

Principales síntomas de la bulimia nerviosa

Un estudio elaborado por Cruz Roja señala los principales síntomas a tener en cuenta en el diagnóstico o reconocimiento de la bulimia.

Síntomas comportamentales:

 

  • Vómitos autoprovocados.
  • Almacenamiento de comida.
  • Evitación de comidas sociales.
  • Disminución del rendimiento escolar y laboral.
  • Inasistencia a clase o al trabajo.
  • Salidas frecuentes de casa. Evitar la familia.
  • Mentiras innecesarias.
  • Robos.
  • Consumo de alcohol y a veces de drogas.
  • Promiscuidad sexual.
  • Disminución horas de sueño.

Síntomas mentales y emocionales:

 

  • Terror a subir de peso o deseo compulsivo de perderlo.
  • Trastorno severo de la imagen corporal.
  • Ocultamiento de la enfermedad.
  • Baja autoestima.
  • Ánimo depresivo con ideaciones suicidas.
  • Egocentrismo.
  • Dificultad de concentración.
  • Irritabilidad y cambios bruscos de humor.
 

Factores de riesgo para padecer bulimia

Como en casi todos los trastornos de la alimentación, en la bulimia ser mujer y además ser adolescente supone el factor de riesgo más importante. La presión por encajar en los cánones de belleza establecidos nos provoca una complejidad con el yo ideal marcado.

Cuando el autoanálisis de ese yo real con el yo ideal propuesto por el patriarcado se convierte en obsesión los trastornos de la alimentación como la bulimia se convierten en nuestro día a día.

Mutilamos nuestro cuerpo con dietas, vómitos, tratamientos innecesarios de estética con el único propósito de parecernos a unas mujeres que desde todos los medios de comunicación nos han dicho que son las perfectas y deseables. Pero no lo son. Nuestros cuerpos son hermosos y tenemos que encontrar el equilibrio perfecto que a nosotras nos siente bien, para sentirnos cómodas y en paz con quienes somos.

Todos estos factores socioculturales suponen un gravísimo riesgo para la salud física y emocional de todas las mujeres.

Además los cambios que se producen en la adolescencia pueden ser factores de riesgo para sufrir bulimia por la fragilidad de las chicas a los mensajes externos de exigencia por cómo han de ser las mujeres. El cambio del cuerpo de niña a un cuerpo de mujer real puede ser vivido por la persona como algo traumático.

 

Redes sociales y su impacto en los trastornos de alimentación: bulimia

El acoso en las redes sociales que sufren muchas niñas y niños sobretodo en la adolescencia, el ciberacoso, mina la confianza de estos y estas jóvenes aumentando la posibilidad de sufrir trastornos de la alimentación.

Por último, en los últimos tiempos las autoridades y las diferentes personas profesionales de la salud están alertando sobre la proliferación de páginas que realizan apología de la bulimia así como comentábamos en el artículo anterior sobre anorexia.

En estas páginas donde se considera a los trastorno de la alimentación como amigas, llamándoles Ana o Mía se apoya a las chicas y chicos a continuar con el trastorno, se dan consejos de cómo vomitar, de cómo ocultar la bulimia, etc.

Desde las asociaciones y colectivos se han realizado campañas para alertar sobre el peligro de estas páginas de apología a la anorexia y la bulimia e intentar cerrarlas.

 

 

Fuentes:

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