Si nos dejasen trabajar en igualdad de condiciones las mujeres mejoraríamos el mundo

10 Dic, 2017 | Artículos, Derechos Humanos, Empoderamiento

Las mujeres somos desde hace muchos años ya las que más sufrimos una gran desigualdad en el mundo laboral, siendo siempre las peores pagadas con trabajos precarios o sin remunerar. Lo que no tiene en cuenta la sociedad para abordar esta realidad necesariamente urgente a erradicar es que eliminar la desigualdad no solo ayuda a las mujeres, sino al mundo entero a ser mejor.

Somos las primeras afectadas cuando los servicios públicos no son financiados debidamente, sobre todo en el caso de las mujeres que cuidan a sus familiares y pareja, como consecuencia del papel de los cuidados asignado a las mujeres. Por tanto la falta de fondos y la distribución injusta de estos agravan la desigualdad.

Por si esto fuera poco, las diferentes leyes y convenciones sociales en el mundo limitan nuestra capacidad de organizarnos para luchar por nuestros derechos y cuando lo hacemos somos rápidamente reducidas por las malas o sutilmente por las buenas.

Es por ello que el incremento de la desigualdad extrema económica es un gran golpe contra la lucha de la desigualdad de género y una amenaza a los derechos de las mujeres. 

El informe de Oxfam “Las mujeres y el 1%” lo deja claro: el empoderamiento económico de las mujeres tiene un gran potencial de transformar la vida de muchas mujeres para bien y ayudar al crecimiento económico del país.

Actualmente las mujeres somos la mitad de la población mundial pero sólo generamos un 37% del producto interior bruto global. Pero el informe ha calculado que si la desigualdad de género en la economía fuese erradicada, se añadirían un total de 12 trillones de dólares al PIB global para 2025.

 

La desigualdad laboral en la India

India es un caso extremo de desigualdad laboral: ocupa el puesto 132 de 152 países en un nuevo índice que mide el compromiso de un país por reducir la desigualdad. Se trata de un puesto muy inquietante debido a la situación de la India; 1,2 mil millones de personas viven en extrema pobreza. El estudio de Oxfam calcula que si India redujese un tercio su desigualdad, más de 170 millones de personas de población no serían pobres.

La pobreza, telaraña del sistema de la que es imposible escapar

La pobreza, según la Organización mundial de la Salud (OMS) es la “enfermedad más mortal del planeta”. Esta teje su particular telaraña de desigualdad influenciada por el sistema capitalista, el patriarcado y el etnocentrismo. Las víctimas más vulnerables, las que se encuentra en el centro de esta telaraña de opresiones, son las mujeres racializadas sin recursos.

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El nuevo índice CRI (Commitment to Reducing Inequality) ha sido desarrollado por Oxfam y el grupo Development Finance International (DFI) para medir la brecha entre las personas ricas y las pobres. Para calcular el índice se han tenido tres factores en cuenta: gasto público, los impuestos y los derechos laborales de cada país, aspectos que son clave para reducir la desigualdad.

En el informe se denuncia una discriminación sistemática en contra de las mujeres en el ámbito laboral. En los últimos 10 años la tasa de participación de las mujeres indias en la población activa, ya de por sí muy bajo comparado con otros países asiáticos, ha bajado del 37 al 27 por ciento.

A medida que las familias prosperan se vuelven más controladores y no permiten a las mujeres conseguir su propio dinero. India es uno de los pocos países en el mundo donde hay una gran rotura en la carrera de las mujeres cuando se casa, a diferencia de otras partes del mundo donde las mujeres dejan de trabajar por ciertos periodos de tiempo durante la maternidad. 

En cuanto a derechos laborales y respeto de las mujeres en su lugar de trabajo, las mujeres de India sufren discriminaciones brutales pues se ven forzadas a trabajar sin contrato  o en la agricultura con mucha falta de organización sindical, lo que imposibilita la mejora de sus condiciones laborales y su empoderamiento. A pesar de que la mayoría del trabajo en la agricultura es realizado por mujeres, las mujeres rurales sólo son dueñas del 10-15% de la tierra que trabajan. Es una discriminación sistemática en contra de mujeres y chicas que es a la vez la causa y el resultado de la desigualdad de la pobreza.

El sistema económico donde nos encontramos ha fallado estrepitosamente en crear puestos de trabajo acordes con las necesidades de las personas trabajadoras y esto ha afectado en especial a las mujeres, siendo su fuerza de trabajo apartada y concentrada en empleos de bajo salario y siendo las más afectadas por los trabajos sin contrato, sin poder acceder a sanidad, bajas laborales o de maternidad ni pensiones.

 

Está claro por tanto, que si se nos diesen las mismas oportunidades que a los hombres y no tuviésemos impedimentos para trabajar, nuestra fuerza laboral cambiaría para bien el mundo.

La esclavitud de las mujeres rurales

El patriarcado y el sistema capitalista que lo sustenta, se nutren del trabajo invisible de las mujeres rurales, a las cuales excluyen de la toma de decisiones, de la independencia económica (vital para el empoderamiento) y, en demasiadas ocasiones, de la retribución o gratificación por el trabajo realizado.

La invisibilización del trabajo de las mujeres rurales unida a la pobreza rural de los países empobrecidos, provoca enormes desigualdades entre mujeres y hombres.

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