Son personas no números: vidas refugiadas

9 Jul, 2019Artículos, Derechos Humanos

La violencia de estos tiempos obliga a personas y familias enteras a renunciar a su vida cotidiana y a desprenderse de  los lugares donde han vivido siempre, a desplazarse para buscar protección y abandonar sus hogares. Cada año miles de personas huyen de las distintas persecuciones y enfrentamientos, las cifras van en aumento mientras el espacio de asilo se va restringiendo en Europa y en otras regiones. Son personas, no números: vidas refugiadas.

Las principales causas de estos desplazamientos de personas refugiadas son: la guerra y sus consecuencias, el hambre, la inseguridad y violencia, las persecución por distintos motivos. Actualmente existe en todo el mundo un aproximado de 70 millones de personas desplazadas forzosamente, siendo estas en su mayoría  de Siria, Irak y Colombia, seguido por Afganistán, Somalia y Sudán del Sur. La mayoría de personas han tenido que buscar refugio en países vecinos, debido a la escasez de recursos económicos y a lo difícil que es el acceso al derecho de asilo en otros países. 

Imaginemos que de repente, estalla una guerra en nuestro país, podemos pensar en buscar amistades o familiares en otras lugares, pero no, no es solo nuestro problema, sino de miles y miles de personas que necesitan buscar un refugio, y nos vemos obligadas a huir, dejando todo atrás, nuestros hogares, nuestros ámbito de confort, nuestros trabajos, nuestras amistades, nuestros lugares de estudio, incluso dejar a nuestras propias familias, ¿qué duro, no? Ahora imaginemos que después de recorrer ese largo camino llegamos por fin a un sitio donde debemos sentirnos en libertad, fuera de cualquier peligro, y resulta que ese lugar nos dice ”NO” y nos cierra las puertas.

Difícil, muy difícil ponernos en el lugar de otras personas aunque lo intentemos, pero es real, son personas como nosotras que lo están viviendo en este momento, que están sufriendo la muerte y desaparición de personas queridas por motivos de las guerras, personas que tienen que huir de sus hogares porque son perseguidas por amar a otras personas, mujeres que huyen por sobrevivir a su maltratador, personas como nosotras que han nacido en otros lugares y no tienen la misma suerte que nosotras, al menos hasta ahora. 

Existen muchas razones por las que debemos estar indignadas, razones que posiblemente desconocemos pero que nos acercan a la realidad de estas personas. Muchas personas han muerto en su traslado a Libia por el desierto del Sahara, 10.000 niños y niñas refugiadas desaparecidas en su llegada a Europa, miles de personas abandonadas en el mediterráneo, el caso de 7 mujeres que murieron en el mar durante una devolución en caliente, las personas que han muerto de frío en los campos de refugiados y un sinfín de acontecimientos que muchas veces los medios de comunicación no hacen visible. 

El 2 de septiembre de 2015, la fotografía de Aylan, un niño sirio de tres años muerto a la orilla de la playa turca, despertó nuestra conciencia, al menos por unos días, sobre esta dura realidad que están atravesando las personas refugiadas sirias. Los niños y niñas representan una realidad desgarradora, ocupan un gran porcentaje en desplazamientos forzados, 28 millones de niñas y niños en todo el mundo, y en el año 2017 alrededor de 29.000 tanto personas migrantes como refugiadas llegaron a Europa, según los datos de Unicef donde se refleja el sufrimiento que atraviesan.

Muchos de los menores de edad y adolescentes hacen el trayecto solos, encontrando diferentes dificultades en su camino como: explotación laboral y abusos por parte de las mafias, violencia y maltrato. Sin embargo, la dificultad más grande que encuentran es la indiferencia, si, nuestra indiferencia. 

Lo que cada una de nosotras ha vivido en nuestra niñez, tiene sus repercusiones en el hoy, las huellas tan profundas de nuestro pasado ha marcado nuestra niña o niño interior nuestras vidas, las cosas malas que nos han sucedido nos han dejado traumas difíciles de superar, pero no imposibles. Sin embargo, las consecuencias de los traumas que deja ver a nuestras familias asesinadas, bombardeos en tu ciudad, pérdidas irreparables, masacre, violaciones, etc. En el caso de los niños y niñas de Siria, por ejemplo, sus propias vidas convertidas en escombros con la única esperanza que se desarrolle la resiliencia en su ser.

El largo recorrido que han tenido que atravesar está lleno de vulneraciones de derechos y discriminaciones, cada día se conocen nuevas historia de vida y de muerte que evidencian la masacre que se está cometiendo sobre el pueblo sirio y la indiferencia vergonzosa por parte de países europeos que se encuentran en una situación privilegiada como para hacerse cargo de ellas y ellos. Los diferentes Estados europeos están mirando hacia otro lado, la omisión y la indiferencia es un arma letal contra las personas, donde un 51% son niñas y niños.

Refugio por motivos de género

Miles de personas escapan cada año de los conflictos armados en sus países, pero también de otras realidades como: la pobreza, la violencia, las persecuciones por su orientación sexual, y en el caso de las mujeres huyen de sus maltratadores. Dentro de la Convención de Ginebra de 1951 reconoce como motivos de persecución las que se dan por ser de una determinada raza, clase, religión, nacionalidad, por opiniones políticas y por pertenecer a un determinado grupo social, por lo tanto la persecución por motivos de género va relacionada a la que se da por: violencia contra las mujeres por su condición de serlo, la mutilación genital femenina, la trata de personas, matrimonios forzados, feminicidios, abortos selectivos, crímenes de honor, pero también por ser de determinada orientación sexual o identidad de género.

Cuando el amor o el deseo de ser es motivo de persecución. 

Ser gay, lesbiana, bisexual, transexual en muchos lugares del mundo puede ser motivo de persecución y riesgo de vida. Existen muchos casos alrededor del mundo sobre maltrato, discriminación, tortura, detenciones e incluso asesinatos solo por decidir ser, sentir o amar a determinadas personas. Os recomendamos la película Fuego donde se puede ver un claro caso de esta persecución.

Refugiados LGTB. Huir por Ser, Sentir, Amar

España concede el derecho de asilo a aquellas personas que cumplan con la condición de refugiadas, es decir, aquellas personas que siendo perseguidas por las causas anteriormente mencionadas quieran salir de sus países de origen o no quieran regresar. Pero debido a la demanda tan grande en los últimos años, adquirir la condición de asilo es muy difícil y cada vez los requisitos y el control van en aumento. 

La mayoría de las guerras y de los conflictos son por motivos económicos, políticos, ideológicos o religiosos si no es que todas, por lo tanto son ellos “los grandes poderes” los que nos quieren dividir, los que se benefician de ello. Mientras Europa siga apoyando las guerras, no estaremos a salvo aquí, lo que hoy ocurre en otros lugares nos puede ocurrir a nosotras por eso debemos actuar y evitar la indiferencia. 

Las migraciones y los derechos de vivir en el país que queramos deberían ser decisiones libres sin distinción ninguna. En este universo estamos de paso, ningún pedazo de la tierra nos pertenece, por lo tanto ,las personas no nos vienen a quitar nada nuestro, tampoco somos nadie para decidir por los demás, para juzgar sus caminos, cada persona ama a quién quiere y debería tener derecho a elegir sobre su vida, sobre su sexualidad, sobre su libertad.

“Mis acciones son mis únicas pertenencias. No puedo escapar de las consecuencias de mis acciones. Mis acciones son el suelo sobre el que me mantengo” Thích Nhất Hạnh.

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