Siete dietas perjudiciales para la salud

30 Abr, 2019 | Artículos

Aspirar a un cuerpo diez de la noche a la mañana o en pocos días tiene muchos riesgos. Es como querer ser otra persona por arte de magia. La imposición de cánones de belleza distanciados de la realidad, obligan a muchas personas a iniciar dietas sin consulta especializada y asumiendo serios riesgos para la vida. De una amplísima lista, aquí te hablaremos de siete dietas perjudiciales para la salud, aunque hay muchas más.  

El portal de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece una lista de 56 dietas distintas, muchas de ellas sin fundamento alguno como la dieta bebé, la dieta de la enzima prodigiosa o la dieta de la bella durmiente.

En los últimos años, la Fundación Española del Corazón viene alertando sobre los riesgos de someterse a dietas sin supervisión especializada, por lo que ha realizado una clasificación de los tipos de dietas, de acuerdo a los motivos de su supuesta eficacia:

  • Dietas hipocalóricas desequilibradas: ofrecen un bajo contenido en energía, pero son desequilibradas, como la dieta de las 800 kcal, calificada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad como la peor dieta para 2019.
  • Dietas disociativas: se basan en la teoría de que la combinación de ciertos alimentos es lo que genera sobrepeso, por lo que invitan a comer de todo pero no durante la misma comida.
  • Dietas excluyentes: se basan en eliminar de la dieta algún nutriente, como las cetogénicas.
  • Dietas psicológicas: utilizan estrategias psicológicas para conseguir reducir el consumo calórico.
  • Otras, como las monodietas, las dietas líquidas, las dietas sin fundamento o dietas fantasma.

Algunos de estos regímenes o dietas que se han popularizado recientemente, y a los que suelen someterse las personas con fines meramente estéticos son: la dieta keto, del kiwi, danesa, del potito, disociada, del paleolítico.

1) Dieta Keto

Keto es la abreviatura de ketogenic, cetogénico en inglés. Es una de las dietas de moda en 2019 basada en reducir al máximo la ingesta de hidratos de carbono, para que, una vez vaciado de sus reservas el organismo comience a consumir las reservas de grasa, de manera que se pueda perder peso.

La reducción drástica de hidratos de carbono a través de esta dieta, acompañada de un incremento de proteínas puede ser perjudicial para el riñón, afectar a la función intestinal, y provocar otros efectos adversos. Entre estos están desde el mal aliento, dolor de cabeza, los calambres musculares o la debilidad.

2) Dieta del Kiwi

Este régimen o monodieta propone basar la alimentación en el kiwi, durante cuatro días, por lo que ya se considera una dieta pobre en proteínas, hierro y grasas y demás nutrientes.

Se trata de una dieta de muy bajo valor calórico, que no alcanza ni las 1000 Kcal por día, por lo que puede originar mareos a causa de las pocas calorías que se ingieren y puede propiciar deficiencias nutricionales.

El descenso drástico de peso al someterse a esta dieta, afecta seriamente el metabolismo de quienes la siguen, además del consecuente efecto rebote. Como toda dieta milagro no mejora los hábitos alimenticios ni nos reeduca para comer mejor, simplemente nos hace perder de dos a tres kilos y después enfrentar las consecuencias de esta dieta tan drástica y restrictiva en nuestra salud.

3) Dieta danesa

Se trata de una dieta desequilibrada, carente de lácteos, granos integrales y frutas, con una deficiencia nutricional muy alta, por lo que provoca cansancio, sensación constante de hambre y una baja notable de defensas, por lo que estarás más susceptible a enfermedades.

La dieta Copenhague, danesa o de los 13 días es una dieta rigurosa de corta duración, basada en la ingesta de aproximadamente 600 calorías al día.

Sus defensores aseguran que puedes bajar 6 a 10 kilogramos en tan solo 13 días, de allí su nombre. Evidentemente esta no es una forma saludable de perder peso y no recuperarlo a largo plazo.

Si completas esta dieta, la mayor parte del peso que perderás será agua, no grasa, un indicador de que el efecto rebote será inmediato. También te indica que consumas grandes cantidades de alimentos ricos en colesterol y proteínas, lo cual altera gravemente el metabolismo.

4) Dieta del potito o bebé

Se sustituyen todas las comidas, excepto la cena, por potitos de bebé y consiste en ingerir 14 potitos a lo largo del día. Esta dieta es otra peligrosa moda impuesta por actrices de Hollywood, con consecuencias nada favorables, además del efecto rebote.

Es evidente que esta dieta ha sido un invento de alguien sin formación en la rama de la nutrición, lo que explica su falta de rigor.

Los potitos o tarritos para bebés son productos elaborados para bebés de 6 a 12 meses con unas necesidades nutricionales muy específicas. Los alimentos que se emplean y la textura del preparado están pensados para los bebés y no para  personas adultas.

Por si fuera poco, cada tarrito aporta de media unas 135 kilocalorías, que multiplicadas por 14, supone casi 1.900 kilocalorías diarias, sin sumar la cena. No son los tarritos lo que hacen adelgazar sino el ejercicio físico que acompaña la dieta, que al parecer es bastante intenso.

La monotonía de la dieta es otra de sus características, porque, aunque haya variedad de productos, 14 tarritos son demasiados para que haya rotación. Al final, tanto potito, cansa, por lo que se deja de comer.  Ésa puede ser la otra razón por la que la gente pierda peso con esta dieta.

5) Dieta astringente o fisterra

Es una dieta de prescripción médica indicada después de una gastroenteritis o diarrea por diferentes causas. A veces es conocida como dieta blana y se trata de un ejemplo típico de dieta progresiva, ya que la introducción de los alimentos se realiza paulatinamente. Con ello se consigue que el tracto digestivo se encuentre en reposo al principio y se vaya acostumbrando poco a poco a volver a realizar sus funciones habituales, pérdidas durante la enfermedad.

Una parte fundamental de la recuperación cuando se sufre diarrea, además de la dieta astringente y del ayuno inicial, es la recuperación de la glucosa y los electrolitos que se pierden a causa de las deposiciones líquidas y frecuentes.

Los alimentos ricos en grasa no son nada recomendables para este tipo de dieta, ni los alimentos ricos en fibra. Tampoco los azúcares, ni los edulcorantes industriales que se encuentran en bebidas gaseosas o zumos. En general, se deben evitar los productos procesados. Se restringe también el consumo de ajo, la cebolla cruda o los pimientos. El chocolate, el alcohol, los alimentos fritos, la carne roja, la mantequilla no deben ingerirse.

6) Dieta disociada

La dieta disociada promueve la división de los alimentos según al grupo a que pertenecen: proteínas (carne , pescados, huevos y lácteos) o hidratos de carbono (pan y derivados, arroz, pasta, patatas y legumbres) provocando un sobreesfuerzo desde el punto de vista metabólico que obliga al organismo a utilizar su grasa de reserva y por lo tanto a adelgazar.

El sólo hecho de evitar mezclar hidratos de carbono y proteínas no hace que perdamos peso, sino que es la reducción calórica, la cetosis o la monotonía y lo poco apetecibles que pueden parecer los menús, lo que verdaderamente hace que estas dietas aparentemente, ayuden a bajar de peso.

De nuevo, la falta de variedad e incluso escasez de nutrientes, así como las alteraciones metabólicas que sufre el organismo, entre otros efectos, hace que la dieta disociada tampoco sea recomendable.

7) Dieta paleolítica

La paleodieta consiste en comer lo que se comía en la época paleolítica, donde la gente se dedicaba a la caza y a la recolección. Por tanto, la alimentación se basaba en carne, pescado, fibra, frutas y verduras. Aún no había comenzado con la ganadería, por lo que el acceso a la leche, lácteos en general era prácticamente nulo. Los huevos tampoco estaban muy presentes ya que sólo tendría acceso a los que encontrase en sus cacerías, y en determinadas épocas del año.

Se trata de una dieta hiperprotéica y por tanto desequilibrada, por lo que puede ocasionar una sobrecarga en el funcionamiento del hígado y los riñones, la producción de cuerpos cetónicos, debido a los bajos niveles de glucosa en la sangre. La carencia de glucosa también produce calambres y estado de fatiga.

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En la alimentación todo está conectado

Hay un mal hábito en la tendencia a realizar dietas poco planificadas, que no cuentan con una ingesta adecuada de calorías ni un estudio pormenorizado de las necesidades nutricionales de cada persona, sumada a la existencia de numerosa información sin rigor científico y recetas milagrosas que circulan por internet, a las que  recurre cada vez más personas, para encontrar una solución inmediata que les ayude a perder peso a corto plazo, sin esfuerzo, aún sin la supervisión de especialistas.

Como hemos señalado en nuestro artículo acerca de la realidad detrás de las dietas, este término no suele ir asociado a nutrición, ni a salud, sino a estética, cuerpo escultural, estereotipos de belleza y consumismo.  

Las dietas milagrosas no existen, y es fundamental dejar claro que las oscilaciones bruscas de peso siempre tienen consecuencias en la salud, además de trastornos de alimentación, y déficits de nutrientes, sin los cuales, el organismo enferma, muchas veces de forma severa.

Recuerda que una relación sana con tu cuerpo y tu mente, también está conectada a una relación sana con la comida y a la inversa.

“Comer es un acto para la vida y por ello no puede estar basado en prohibiciones que no se pueden mantener en el tiempo de nutrientes esenciales para el organismo”.

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A través de la atención y experimentación que practicaremos en los talleres de Alimentación Consciente aprenderás a tener una relación sana con la comida y a sentirte feliz en tu cuerpo.

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