Como ya hemos visto en el blog, la Alimentación Consciente aumenta el sabor de los alimentos pero ¿Qué alimentos y situaciones afectan al sabor? ¿La edad afecta a nuestro sentido del gusto? en este artículo os explicaremos algunas curiosidades de nuestras papilas gustativas que responden a esas preguntas.

Cuando comemos, dos de nuestros sentidos trabajan juntos. En una Alimentación Consciente donde saboreamos los alimentos, nuestras papilas gustativas captan los sabores, incluyendo cuatro básicos: dulce, salado, agrio y amargo. Al mismo tiempo, nuestro sentido del olfato nos permite disfrutar de los aromas de los alimentos. Cuando algo va mal con cualquiera de los dos, nuestro sentido del gusto puede cambiar y hacer que la comida nos sepa peor. 

Razones por las que el sabor de las comidas disminuye

Edad

A medida que envejecemos, nos puede resultar más difícil notar los sabores. Según un estudio, algunas mujeres pueden empezar a perder sus papilas gustativas a los 40 años. Para los hombres, el cambio puede ocurrir a los 50 años. Una manera de evitar esto es tomar más Alimentos antioxidantes, antiinflamatorios que sean flavonoides como los arándanos, que retrasan el envejecimiento. 

Además, la edad puede hacer que las papilas gustativas que aún tenemos puedan encogerse y volverse menos sensibles. Los sabores salados y dulces tienden a debilitarse primero y los sabores amargos o agrios casi desaparecen. Es por eso que es importante animarse a probar todo tipo de comidas en edad adulta ya que a mayor edad, menor sabor podremos disfrutar. 

El sentido del olfato también puede disminuir con el envejecimiento. Este sentido es más fuerte cuando tenemos entre 30 y 60 años. Algunas personas mayores incluso pueden perder este sentido. 

 Desgraciadamente, no se puede revertir el declive relacionado con la edad en el sentido del gusto. Pero es importante no asumir que todo es culpa de la edad, siempre podemos ir al médico a revisar si se trata de envejecimiento o puede ser otra causa, como la ingesta de ciertos medicamentos.   

Medicación

Los medicamentos recetados pueden afectar la forma en que las papilas gustativas adquieren los sabores y/o podrían poner diferentes químicos en nuestra saliva.

Nuestro gusto y olfato pueden fallar si tomamos: 

  • Inhibidores ACE. Estos y otros medicamentos para la presión arterial a veces nos hacen menos sensibles al gusto. También pueden dejar un sabor metálico, amargo o dulce en la boca.
  • Antidepresivos, antihistamínicos u otros medicamentos. Pueden hacer que tu boca se seque.Que evita que los sabores lleguen a nuestras papilas gustativas.
  • Beta-bloqueadores. Estos medicamentos para el corazón pueden interferir con nuestro sentido del gusto y el sentido del olfato.

Enfermedades

Nuestro gusto podría verse afectado si tenemos:

  • Una infección en la nariz o la garganta.
  • Un traumatismo craneal que podría afectar los nervios relacionados con el gusto y el olfato
  • Un pólipo o un tumor que bloquea el pasaje nasal
  • Un irritación en la boca u otros problemas dentales. Eso puede liberar secreciones de mal sabor en tu boca. Las dentaduras postizas también pueden causar problemas.

Alimentos y bebidas que cambian el sabor

¿Por qué la pasta de dientes le da al zumo de naranja un sabor raro? Es una de las muchas maneras sorprendentemente fáciles de engañar a las papilas gustativas y al cerebro para que experimenten sabores extraños.

El sentido del gusto no empieza de cero. Lo que acabamos de comer puede cambiar el sabor de lo que comemos a continuación, para bien o para mal. Todo esto se debe a que las papilas gustativas responden de forma diferente cuando el entorno que las rodea cambia.

Una práctica de Alimentación Consciente diferente puede ser comer una alcachofa. Tras comer una y beber un vaso de agua, notaremos que nuestra bebida tiene un sabor extrañamente dulce. 

La clave de este sabor es una sustancia en la alcachofa llamada cinarina, según Linda Bartoshuk, una científica del gusto que actualmente trabaja en la Universidad de Florida y que escribió un artículo científico sobre el fenómeno en 1972. Cuando comemos una alcachofa, la cinarina se adhiere silenciosamente a nuestros receptores dulces sin realmente activarlos. Cuando bebemos un vaso de agua, las moléculas de cinarina son lavadas, liberando los receptores. Es esta liberación repentina la que desencadena un mensaje al cerebro, generando la sensación de dulzura. Y aunque es sólo un sabor fantasma, es decir, no real, se siente tan real como una sensación de estimulación directa del receptor por una fruta dulce.

Otro interesante experimento aunque no tan agradable es beber zumo de naranja tras cepillarse los dientes. La bebida normalmente dulce sabe asquerosa en su lugar. 

El culpable es un detergente llamado lauril sulfato de sodio (SLS) que hace espuma cuando nos lavamos los dientes. El SLS tiene propiedades químicas que le permite abrirse paso en burbujas de moléculas de grasa y dispersarse. El problema es que las membranas de nuestras células biológicas también están hechas de grasas. El SLS de alguna manera altera las membranas de las células gustativas de nuestra lengua, reduciendo la capacidad de sabor dulce y añadiendo un sabor amargo al ácido.

Otro efecto menos conocido es usar una pequeña baya roja de África Occidental Synsepalum dulcificum, más conocida como la fruta milagrosa, que hace que cualquier alimento tenga un sabor dulce. Esto se debe a que la baya activa los receptores dulces y en lugar de la acidez se saborea la dulzura. La lengua todavía registra el sabor agrio de los alimentos incluso bajo la influencia de la fruta milagrosa, pero la señal es ahogada por la fuerza del sabor dulce.

Para entender por qué estos alimentos cambian el sabor debemos entender que nuestra lengua está cubierta de pequeños grupos de células sensibles al gusto, y la membrana de cada célula está repleta de proteínas que funcionan más o menos como timbres. Cuando algo -una molécula de la comida que hemos comido- les da en el punto justo, un mensaje se dispara desde la célula hasta el cerebro, causando una de las cinco sensaciones gustativas: dulzura, amargura, acidez, salinidad o umami.

Dicho de esa manera, suena relativamente simple, pero las investigaciones aún no han descubierto todos los detalles del sabor: dulce, amargo y umami tienen relaciones bastante claras con el gusto pero la forma exacta en que nuestras lenguas detectan la salinidad y la acidez es todavía un poco misteriosa. Es por eso que os invitamos a experimentar junto con la Alimentación Consciente con los sabores en cada comida para explorar los alimentos como si fuera la primera vez. 

Y de paso, con esta manera de comer, ayudarás a tu cuerpo y mente a estar en presencia plena. 

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