Psicología feminista: una breve explicación

9 Mar, 2017 | Artículos, Educación Emocional, Empoderamiento, Feminismos

Psicología feminista, ¿qué es? Vienen muchas reflexiones a la mente pero, ¿sabemos realmente qué es? Se relaciona a la psicología feminista, que no femenina, directamente con la psicología humanista aunque no son lo mismo.

Aunque en parte es normal la confusión ya que, la psicología feminista pretende que las personas sean humanas y humanamente tratadas, pues entiende a las personas como seres humanos formados por un entorno y contexto social particular. Pero, en contraposición a la psicología tradicional, esa que era enfocada exclusivamente desde el ojo del varón, la psicología feminista parte del reconocimiento y aceptación de toda la diversidad existente en cada persona.

No se nace mujer, llega una a serlo

Desde siempre, las mujeres hemos sido entendidas como la alteridad de los hombres, la parte del otro, lo otro, en todas las esferas, sociales, políticas, económicas, religiosas, etc… y cómo no, también en las científicas. Así, la perspectiva de lo genéricamente femenino era definida siempre desde lo masculino.

Las mujeres teníamos un rol asimilado de reclusión exclusivamente a lo doméstico y a la procreación, e incluso, cuando trabajábamos fuera de casa, ese trabajo era invisibilizado pues no se nos reconocía los mismos derechos legales y retributivos que a los hombres, ni se nos daba el reconocimiento de nuestros derechos como personas, lo cual sigue siendo una cotidianidad en infinitos lugares de este largo y ancho mundo.

No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino.

Simone de Beauvoir

Nuestros males psicológicos se asumían relacionados con los procesos hormonales, con la menstruación, maternidad, menopausia… y todos nuestros malestares se analizaban desde dicha perspectiva hormonal, como procesos fisiológicos que nos condicionaban completamente y a los cuales estábamos condenadas por nuestra condición de mujeres.

Desde una visión única y androcéntrica, sin tener en cuenta la personalidad propia que se desenvolvía en un ambiente social, cultural, político y religioso verdaderamente hostil, excluyente y, por encima de todo, desigual y discriminatorio, las mujeres éramos cosificadas y reducidas a nuestro supuesto destino.

Psicología tradicional vs Psicología Feminista

La psicología tradicional no pretendía ni era consciente de estar siendo machista y androcéntrica, porque era lo considerado normal. Las dinámicas del patriarcado articulaban la sociedad con hilos invisibles, encubiertos por la falta de educación, el desconocimiento y el carente análisis crítico y realista.

Sigmund Freud, el mismo que aseveraba que las mujeres tenemos envidia al pene de los hombres y que de este hecho partían todos nuestros males y complejos existenciales, como si tener vulva y vagina fuese un hecho de inferioridad en sí misma, otorgando a las mujeres la condición de “castradas”, reconoce expresamente en su Introducción al Psicoanálisis: “si quieren conocer más acerca de la feminidad… vuélvanse a los profetas o esperen hasta que la ciencia pueda darles una información más profunda y más coherente“, considerando que ni la ciencia psicológica de aquel momento podría dar alguna respuesta respecto a ese concepto de feminidad que, si bien era definido e impuesto por el androcentrismo, ni los propios hombres eran capaces de descifrar, y en ningún caso ese concepto a conocer se refería a la realidad de las mujeres, de cada una de las mujeres, ya que ni siquiera se les preguntaba.

Afortunadamente, y como respuesta a estas aseveraciones que desde la psicología tradicional se estaban construyendo, reafirmando el estereotipo de género que marcaba la supuesta inferioridad física y mental sobre la diferencia sexual, se comenzó a desarrollar una corriente alternativa de estudios psicológicos que empezaría a investigarnos a las mujeres dentro de toda nuestra amplitud, en vez de como seres limitados y determinados a un falso destino, definiendo utilidades y habilidades, simplificándonos a meros objetos.

Fue a comienzos del siglo XX, coincidiendo con el estallido del movimiento sufragista y con la incorporación de las mujeres a los estudios superiores, y gracias a figuras como Karen Horney, cuando estalló una nueva revolución feminista a todos los niveles, y también en la ciencia psicológica, donde las mujeres empezaríamos a investigarnos y analizarnos a nosotras mismas y a nuestras homólogas para demostrar que las mujeres no estamos condicionadas para siempre por nuestra biología y que no todos nuestros malestares responden a las hormonas. Sino que, la gran mayoría de esos malestares, son fruto de estar esforzándonos y/o siendo obligadas por la fuerza a cumplir unos mandatos de género impuestos, los cuales ni deseamos ni queremos.

La psicología feminista se fue teorizando y poniendo en práctica, no sin la constancia y sacrificios necesarios para superar los bloqueos del sistema patriarcal y capitalista que excluían y siguen excluyéndonos, sutil y/o descaradamente, de todos los ámbitos de poder, política, ciencia, economía…

Sus proponentes ven a la psicología feminista como un intento de contrabalancear la psicología tradicional orientada y dominada por el machismo androcéntrico.

Principios de la Psicología Feminista

La psicología feminista se define como una aproximación a los temas que enfatiza el papel de la perspectiva feminista en el pensamiento, la acción y la emoción en la vida de las mujeres y su repercusión e impacto en el cambio para una sociedad igualitaria.

La psicología feminista actual se amplía al estudio de todos los seres humanos, ya que considera a todos los seres humanos en igualdad, como personas que son influenciadas por un entorno-contexto social que les afecta y conforma sus identidades aunque de modos distintos y bien definidos los roles para cada género, pero sin invisibilizar la desigualdad y discriminación específicas hacia las mujeres.

Además, la psicología feminista se centra en analizar las cuestiones de género, incluyendo la forma en que las personas identifican su género, cómo han sido afectadas por las estructuras sociales relacionadas con el género (jerarquía de géneros), el rol de género en la vida individual (tales como los estereotipos de roles de género), y otros muchos asuntos relacionados con el género (teoría queer).

Por ello, consideramos que la psicología feminista en sus principios ha de integrar las siguientes cuestiones, ya que existe un profundo análisis que hacer sobre cómo afecta la opresión a nuestro mundo emocional:

  • Lo personal es político así como lo político es personal
  • Las relaciones han de ser igualitarias para que se puedan dar.
  • Las experiencias, sensaciones y emociones de las mujeres no son puestas en cuestión.
  • Las definiciones de angustia, ansiedad, depresión, enfermedad mental y otras muchas son reformuladas y abordadas desde factores más allá de los biológicos.

Conceptos clave para la terapia feminista

Además, la terapia feminista se maneja desde una serie de conceptos clave:

  • Los problemas son vistos en un contexto sociopolítico y cultural desigual y discriminatorio para las mujeres.
  • La persona es la que más sabe sobre ella misma y es la experta de su propia vida aunque necesite una persona-guía-acompañante.
  • El énfasis está en educar a las personas hacia un cambio de creencias y mandatos que no reviertan en su salud emocional.
  • Se retan los métodos tradicionales de valorar la salud psicológica.
  • Se asume que el cambio individual sucederá con más probabilidad a través de un cambio social y político.
  • Se persigue como objetivo que las personas actúen desde la coherencia entre lo que sienten piensan y hacen, al margen de mandatos de género.

 Y se centra en temas relacionados con:

  • Género y cultura
  • Sexismo
  • Sexualidad
  • Desarrollo
  • Similitudes y diferencias de género
  • Mujeres, trabajo y liderazgo
  • Cuerpos y salud de las mujeres
  • Salud mental de las mujeres
  • Empoderamiento
  • Violencia contra las mujeres

El futuro de la psicología es feminista

El objetivo detrás la psicología feminista es comprender y contextualizar el malestar de la persona dentro de los aspectos más amplios de la sociedad y de la política.

Aunque… principalmente:

La psicología feminista pone fuerte énfasis en los Derechos de las Mujeres, los cuales aún no gozamos, y en dotarnos de herramientas y habilidades psicológicas para el empoderamiento personal para incidir en lo colectivo.

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