Glosario feminista

- Letra I -

Identidad de género:

La identidad de género alude a la percepción subjetiva que una persona tiene sobre sí misma en cuanto a su propio género, que podría o no coincidir con sus características sexuales; este, puede considerarse como el sexo psicológico o psíquico y se constituye en uno de los tres elementos de la identidad sexual junto a la orientación sexual y el rol de género, relacionándose con el esquema ideo-afectivo de pertenencia a un sexo», por lo que sería la expresión individual del género.

Es una construcción social y cultural asociada a estereotipos y a roles de género. En nuestras sociedades occidentales, basadas en el pensamiento binario, hemos tratado de categorizar a la Humanidad en dos grandes grupos: masculinos y femeninos, en principio, opuestos y diferenciados en el carácter, en el comportamiento, en el aspecto físico, en las actitudes ante la vida, en metas y en formas de sentir, etc. Sin embargo, es un concepto artificial, porque entre los hombres muy varoniles y las mujeres muy femeninas hay una amplia gama de identidades diversas mucho más rica que los dos rígidos arquetipos en los que se basa la identidad de género patriarcal, que es la que establece cómo debe ser un hombre y cómo debe ser una mujer. Los modelos de feminidad y de masculinidad de los productos culturales están idealizados en el imaginario colectivo de modo que la gente, para sentirse aceptada en la comunidad, se ajusta como puede a la tiranía binaria de la identidad de género. La razón es que este pensamiento binario distingue entre lo que es natural y artificial y establece la norma; es decir, lo que es ‘normal’.

Así, todas las sociedades tienen un conjunto de categorías de género que pueden servir como base de la formación de la identidad social de una persona en relación con otras personas. En la mayoría de ellas, existe una división básica entre los atributos de género asignados a hombres y mujeres, un binarismo de género, al que la mayoría de las personas se adhieren y se acoplaría a los ideales de la masculinidad y la feminidad en todos los aspectos del sexo y género: el sexo biológico, la identidad de género y la expresión de género. Sin embargo, también hay algunas personas que no se identifican con algunos (o todos) los aspectos de género que están asignados a su sexo biológico. Algunas de esas personas son transgénero o de género no-binario. Incluso, algunas sociedades tienen categorías adscritas a un tercer género.

 

Identidad sexual:

Es la identidad basada en condicionamientos biológicos, la primera que se le otorga a un bebé según sus genitales y características fisiológicas. Este concepto viene del área de la Medicina, que lo ha utilizado para clasificar a los seres humanos en dos grupos diferenciados, a través del análisis genético, gonádico, corporal y psíquico. La dificultad aparece cuando se trata de categorizar a las personas que nacen siendo hermafroditas o intersexuales, pues presentan una fuerte ambigüedad sexual o comparten características de ambos sexos.

Sin embargo, desde la perspectiva feminista, la identidad sexual o la identidad de sexo, alude a la percepción que una persona tiene sobre sí misma en cuanto a sentirse hombre, mujer, en función de la evaluación que realiza de sus características físicas o biológicas. En términos generales alude al aspecto psicológico de la sexualidad de la persona desde lo corpóreo, desde la genitalidad, y está conformada por tres elementos: la identidad de género, la orientación sexual y el rol de género.

 

Igualdad:

La igualdad significa ignorar las diferencias entre los seres humanos para un propósito particular o en un contexto específico. Eso supone un acuerdo social para considerar a personas obviamente diferentes como equivalentes (no idénticas) para un propósito dado. La igualdad, por tanto, depende de un reconocimiento de la existencia de la diferencia; si los grupos o los individuos fueran idénticos no habría necesidad de pedir igualdad. Se trata de lograr la igualdad de acceso, participación y beneficios. La finalidad es lograr la igualdad para las mujeres y los hombres en el proceso de desarrollo y también conseguir la igualdad entre las mujeres y los hombres a través del desarrollo.

  • La igualdad es lo contrario a la desigualdad, inequidad, injusticia.
  • La igualdad es equiparable a la equivalencia (mismo valor), a la equipotencia (mismo poder), a la equifonía (misma voz) y compatible con las diferencias (al igual que una diferencia de color en una manzana roja no elimina la parte de igual que tiene con una manzana amarilla).
  • Las diferencias también son compatibles con la desigualdad, porque la igualdad y la desigualdad son construcciones socioculturales y políticas: se puede hacer de la diferencia una discriminación o se puede hacer de la diferencia un trato neutro que logre hasta olvidarla por irrelevante. Por ejemplo, admitir a un examen a personas con los ojos verdes o azules o, más precisamente, admitir en el sistema educativo a chicas y a chicos, autóctonos y extranjeros, niñas y niños de cualquier origen y condición. En este caso, la condición de diferencia de origen, raza o sexo-género es irrelevante: hemos tratado social y políticamente la diferencia con igualdad.

La igualdad se sustenta en tres pilares: igualdad de oportunidades (o formal); igualdad de trato (equidad); e igualdad de condiciones (no discriminación, ni real ni simbólica). La igualdad es un principio democrático, ético y político, que rechaza la jerarquía de valor desigual, el poder desigual y el acceso desigual a los bienes tangibles e intangibles entre unos seres humanos y otros. Por tanto, ha de propugnar acciones compensatorias (acciones positivas) necesarias para paliar las desigualdades adjudicadas culturalmente a personas o a grupos concretos (a las mujeres por el mero hecho de serlo, por ejemplo).

 

Igualdad de género:

Ejercicio, en todos los aspectos de la vida, de los mismos derechos humanos, las mismas oportunidades, condiciones y el mismo trato por parte de las personas de uno y otro sexo, independientemente de su edad. Se parte del principio de que los derechos, las responsabilidades, la situación social y el acceso a los recursos de las personas no deben estar supeditados al hecho de ser varón o ser mujer. No obstante, no significa que los hombres y las mujeres sean lo mismo o deban convertirse en lo mismo, ni que todas las medidas del mercado de trabajo deban concluir en los mismos resultados. La igualdad por lo que respecta al género supone que todas las personas de uno y otro sexo son libres de desarrollar sus capacidades y elegir sus opciones sin limitaciones impuestas por estereotipos acerca de los papeles de un sexo o del otro o de las características de los hombres y de las mujeres. La igualdad de derecho se refiere al reconocimiento de mujeres y hombres como iguales en la legislación. La igualdad de hecho se refiere a la igualdad entre mujeres y hombres en todos los aspectos de la vida personal, cultural, económica, laboral, cultural, política, social sin brechas de género.

 

Igualdad de oportunidades, condiciones y trato entre mujeres y hombres:

Ausencia de toda barrera sexista para la participación económica, política y social.

 

Igualdad de oportunidades, condiciones y trato entre mujeres y hombres en el ámbito laboral:

Hay dos aspectos complementarios en la igualdad en el empleo: la igualdad de oportunidades y la de trato. Igualdad de oportunidades significa tener las mismas posibilidades de solicitar un empleo concreto, de ser empleado, de asistir a cursos de educación o formación profesional, de adquirir ciertas calificaciones, de ser considerado como cualquier otro trabajador a la hora de pensar en un ascenso en todas las ocupaciones o puestos, incluidos los dominados por un sexo o el otro. Igualdad de trato presupone el mismo derecho en cuanto a remuneración, condiciones de trabajo y seguridad en el empleo, armonización entre la vida laboral y la vida familiar y protección social. Cuando se habla de igualdad de oportunidades y de trato en la ocupación se está hablando de acabar con la segregación ocupacional horizontal y vertical.

 

Igualdad entre los sexos:

Situación en que todos los seres humanos son libres de desarrollar sus capacidades personales y de tomar decisiones, sin las limitaciones impuestas por los roles tradicionales, y en la que se tienen en cuenta, valoran y potencian por igual las distintas conductas, aspiraciones y necesidades de hombres y mujeres.

 

Impacto de género:

El análisis desde la óptica del género es una herramienta para diagnosticar las diferencias entre las mujeres y los hombres con respecto a sus características específicas en cuanto a actividades, situación, necesidades, acceso y control sobre los recursos, así como a su acceso a condiciones ventajosas para progresar profesionalmente, y a los niveles de adopción de decisiones. Permite estudiar estos vínculos y otros factores en el contexto social, económico, político y ambiental más amplio. Comprende los elementos siguientes: recoger datos desglosados por sexo e información susceptible de guardar relación con el género respecto de la población en cuestión; determinar la división del trabajo en función del sexo, y el acceso que tienen los hombres y las mujeres respectivamente a los recursos y a su control; comprender las necesidades, limitaciones y posibilidades de las niñas, los niños, las mujeres y los hombres; determinar las limitaciones y las posibilidades en el contexto más amplio; examinar la capacidad de las organizaciones conexas para promover la igualdad de género vertical.

 

Indicador de género:

Es un elemento estandarizado (índice, cifra, número, hecho, opinión o percepción) que muestra la situación específica de las mujeres y de los hombres en un contexto determinado, así como los cambios que se producen en los dos grupos a través del tiempo. Los indicadores de género permiten visibilizar, detectar o cuantificar las desigualdades existentes entre hombres y mujeres en una situación o contexto histórico determinado, y observar los cambios o las resistencias que se producen en torno a esa situación o contexto estudiado.

 

Invisibilidad social:

Fenómeno por el cual las aportaciones de determinados grupos sociales como las mujeres por el androcentrismo, las culturas no occidentales por el etnocentrismo, las minorías sociales por el racismo o sexuales por la heteronormatividad pasan completamente desapercibidas, dando la sensación de que nunca se han producido.

 

Interseccionalidad:

Término acuñado en 1989 por la activista y académica Kimberlé Williams Crenshaw que mantiene que las opresiones de la sociedad (racismo, sexismo, capacitismo, homofobia, xenofobia o clasismo) no actúan de manera independiente, sino que estas formas de exclusión están interrelacionadas y no pueden ser examinadas separándolas unas de otras.

Esto es, el término interseccionalidad se utiliza para señalar cómo diferentes fuentes estructurales de desigualdad (como la clase social, el género, la sexualidad, la diversidad funcional, la etnia, la nacionalidad, la edad, etc.) mantienen relaciones recíprocas. Es un enfoque teórico que subraya que el género, la etnia, la clase o la orientación sexual, como otras categorías sociales, lejos de ser naturales o biológicas son construidas y están interrelacionadas.

 

Intersexualidad:

Es una variación orgánica por la cual un individuo presenta discrepancia entre su sexo y sus genitales, poseyendo por tanto características genéticas y fenotípicas propias de varón y de mujer, en grado variable. Puede poseer, por ejemplo, una abertura vaginal, la cual puede estar parcialmente fusionada, un órgano eréctil (entre pene y clítoris) más o menos desarrollado y ovarios o testículos, los cuales suelen ser internos. Es una cuestión genital, principalmente externa. Es un error común pensar que un intersexual es “hombre y mujer a la vez”. Es imposible que una persona tenga el sistema reproductor para la gestación de un feto, exclusivo de las mujeres, y a la vez tenga la capacidad de generar semen con espermatozoides, capacidad exclusivamente masculina. De la misma manera es biológicamente imposible que en un mismo cuerpo se desarrollen plenamente órganos sexuales masculinos y femeninos. La intersexualidad se caracteriza por una ambigüedad genital dentro de una escala de severidad y se puede empezar a manifestar en cualquier momento desde el nacimiento hasta la adultez.

Anteriormente se empleaba el término hermafrodita, pero el mismo ha empezado a reemplazarse, pues para algunos puede resultar engañoso, insensible y confuso por comparar una característica común en otras especies de animales y plantas con una condición de nacimiento que ocurre en algunos pocos seres humanos.

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