Glosario feminista

- Letra F -

Feminicidio:

Feminicidio es un crimen de odio, que consiste en el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer. El concepto define un acto de máxima gravedad, en un contexto cultural e institucional de discriminación y violencia de género, que suele ser acompañado por un conjunto de acciones de extrema violencia y contenido deshumanizante, como torturas, mutilaciones, quemaduras, ensañamiento y violencia sexual, contra las mujeres y niñas víctimas del mismo. Varios países lo han incluido como delito en sus legislaciones penales, con variaciones en el tipo penal.

Diana Russell, promotora inicial del concepto femicidio (femicide), lo definió como “el asesinato de mujeres por hombres motivado por el odio, desprecio, placer o sentido de posesión hacia las mujeres“. Fue castellanizado por la feminista mexicana Marcela Lagarde como “feminicidio”.

 

Feminidad:

Este término viene a resumir las “cualidades” que la sociedad patriarcal asigna a las mujeres: sumisión, generosidad, empatía, entrega, afecto, comprensión, delicadeza, suavidad, complacencia, fragilidad, pasividad, dependencia, servicialidad… Se refiere al “ideal de feminidad” como el patrón o modelo deseable de mujer según el punto de vista patriarcal, el cual también define los términos de masculinidad. Los atributos de la masculinidad deben ser asociados sólo a los del hombre, y, por tanto, nunca hasta día de hoy, en que empieza a haber cierta permisividad y apertura de miras, ha sido bien considerado que una mujer tuviera actitudes asociadas con la masculinidad, o viceversa. Lo cierto es que tanto las mujeres como los hombres, suelen tener actitudes diversas que no tienen por qué encajar dentro del binomio feminidad y masculinidad, ya que, por presión y reiteración de actitudes y roles, el binomio ha contribuido a generar desigualdades de género y discriminaciones.

 

Feminismo:

Ideología, corriente de pensamiento en permanente evolución, que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres. Constituye una forma diferente de entender el mundo, las relaciones de poder, las estructuras sociales y las relaciones entre los sexos. Esta nueva manera de observar la realidad, desde la perspectiva de las mujeres, es el motor que está produciendo más cambios en el presente siglo, en el sistema y los valores sociales, consiguiendo que las instituciones modifiquen sus políticas sociales y económicas. Simone de Beauvoir habla del feminismo como un modo de vivir individualmente y de luchar colectivamente.

Según Victoria Sau, “el feminismo es movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII y que supone la toma de conciencia de las mujeres como colectivo de la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de los varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera”.

El feminismo es el movimiento político y social que aparece de la mano y como crítica a la Revolución Francesa para conseguir que los ideales que la Ilustración predica (igualdad, derechos, ciudadanía…) se apliquen también a las mujeres y no solo a los varones, como de hecho estaba sucediendo. Cierto que siempre hubo mujeres que se rebelaron contra la situación de subordinación que sufrían por el hecho de ser mujeres en sociedades de dominación masculina, pero es en el s. XVIII (en Europa) cuando la protesta de las mujeres se articula conceptualmente y se establece como agenda política de denuncia y reivindicación.

El feminismo resultó ser en sus comienzos un referente polémico y se hubo de dedicar a combatir a los antifeministas que cuestionaban la pertinencia teórica y política de los planteamientos igualitaristas. Sin embargo, enseguida empezó a diversificarse, hasta llegar a un punto hoy en el que los debates entre las distintas corrientes y planteamientos feministas (a veces polémicos entre sí; otras, simplemente complementarios) son los que tienen verdadera relevancia. La maraña de planteamientos, los desarrollos que cada uno de ellos va propiciando, el abanico teórico y político a partir sobre todo de los años 70 son de tal complejidad y variedad que no podemos siquiera mencionar cada una de las corrientes feministas contemporáneas.

 

Feminismo de la diferencia:

El feminismo de la diferencia nace a mediados de la década de 1970 en Estados Unidos y Francia. Provenía de grupos feministas radicales, y, con su lema «ser mujer es hermoso», abogaba por identificar y defender las características propias de la mujer como diferentes a las del varón. Consideran que los hombres son, por naturaleza, agresivos, guerreros y depredadores, y por tanto, las mujeres no deben entrar en ese juego e intentar imitarlos. El feminismo de la diferencia diverge del feminismo de la igualdad, pues este considera que la masculinidad y la feminidad son roles de género construidos socialmente con los que hay que acabar. En cambio, el feminismo de la diferencia propone una invención constante del significante que es el cuerpo separado del mandato cultural hecho por el patriarcado (el género).

 

Feminismo de la igualdad:

El feminismo de la igualdad es una teoría feminista y un movimiento social que tiene como objetivo conseguir la igualdad entre hombres y mujeres y plantea que para ello no es suficiente la igualdad formal o legal sino que es necesario establecer un nuevo Contrato Social. El feminismo de la igualdad incluye diferentes feminismos como son los socialistas, marxista y anarquistas. Así mismo el feminismo radical estadounidense y los feminismos de Simone de Beauvoir y materialistas como Christine Delphy y Lidia Falcón también forman parte de esta perspectiva teórica. Todos estos feminismos creen que hombres y mujeres son originariamente seres humanos. El feminismo de la igualdad considera que la lucha por la igualdad real y efectiva, material, entre mujeres y varones transforma de manera radical todas las áreas de la vida social, el propio concepto de lo que es un ser humano y replantea los fines y el sentido de la vida individual y colectiva.

 

Feminismo islámico:

Es el feminismo como lo conocemos en el resto del mundo, con principios universales que reivindican la libertad, la emancipación y la dignidad para las mujeres. Es islámico porque se refiere a unos principios que están en nuestra cultura acerca del mensaje espiritual que enseña el islam. A la pregunta sobre la unión entre el feminismo y el islam -teniendo en cuenta que el islam está visto como una religión discriminatoria hacia las mujeres-, hay que decir que cuando hablamos de religión, hablamos de sistema, de una ideología religiosa y de una institución religiosa, pero también de un mensaje espiritual, que existe dentro de todas las religiones. Lo que ha traído la discriminación de las mujeres son las instituciones religiosas y el sistema religioso, no el mensaje. Nosotras queremos reivindicar los derechos a partir de este mensaje espiritual y luchar contra las instituciones religiosas, que son las que han hecho una lectura patriarcal del mensaje espiritual.

 

Feminismo liberal:

El feminismo liberal es una forma individualista de teoría feminista centrada en la capacidad de las mujeres para mantener su igualdad a través de sus propias acciones y decisiones. Las feministas liberales argumentan que la sociedad tiene la falsa creencia de que las mujeres son, por naturaleza, menos capaces que los hombres intelectualmente y físicamente, por lo tanto, tiende a discriminar a las mujeres en la academia, el foro y el mercado. Las feministas liberales creen que “la subordinación femenina se basa en un conjunto de restricciones de costumbres y legales que bloquean su entrada y el éxito en el llamado espacio público“. Su lucha es pues lograr la igualdad entre los sexos a través de la reforma política y legal.

 

Feminismo radical:

Consecuencia de un movimiento intelectual, social y político desarrollado entre finales de los 60 y principios de los 70, que decide que las mujeres deben ser las artífices de su propio cambio al estar cansadas de negociar pequeñas cuotas de igualdad con los hombres y de medir la lucha comparándose siempre con el estatus masculino. Su lema principal es “lo personal es político”, ya que ayudaron a visibilizar la problemática de la violencia “doméstica” que sufrían las mujeres que a finales de los 60 se consideraba privada, personal o sencillamente “normal”.

 

Feminazi:

Término peyorativo inventado para desprestigiar la lucha feminista. Lo popularizó el locutor de radio Rush Limbaugh, ligado al Partido Republicano en Estados Unidos, para referirse a las mujeres que defendían el derecho al aborto que el autor asociaba con el Holocausto.

 

Feminización de la pobreza:

Fenómeno que da nombre a una situación generalizada en la mayoría de los países y que visibiliza a las mujeres como colectivo que constituye la mayoría de la población pobre del Planeta. La pobreza y las políticas de ajuste de los países impactan de manera directa en la participación de las mujeres en el mercado laboral y en su acceso a los recursos económicos y sociales que ofrece el Estado de bienestar, promoviendo leyes y prácticas administrativas que limitan el acceso de las mujeres a los recursos económicos. Así pues, las personas que habitan el Cuarto Mundo (bolsas de pobreza en los países desarrollados) y los lugares de expulsión social son prioritariamente mujeres.

 

Friendzone:

Término machista inventado por los hombres que sienten que merecen ser recompensados con sexo por haber invertido tiempo o dinero en una mujer que les consideraba su amigo. Forma patética de no aceptar un rechazo amoroso o sexual.

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