Diarios de la calle

Richard LaGravenese

La película Diarios de la calle también llamada en su versión original Freedom Writers, nos muestra la importancia de poder entender el origen de las dificultades, todas las historias que hay detrás de un fracaso escolar. Además, nos muestra la capacidad de resiliencia que tenemos todas y todos, y la importancia de tener una figura de referencia en nuestro bienestar afectivo y emocional.

A destacar el esfuerzo de la protagonista por eliminar ese analfabetismo que nos anula y mata, una telaraña de la que es muy díficil escapar como la pobreza, en especial a algunas mujeres que les impide ser independientes, empoderadas o simplemente tener las riendas de su vida.

Por otro lado, también se habla de que la vida es para vivirla hasta el final gracias al testimonio de una mujer en el holocausto al igual que Viktor Frankl, el autor del libro El hombre en busca de sentido

La película está basada en el libro Freedom Writers de Erin Gruwell y a su vez basado en hechos reales.

Título original: Freedom Writers

Director: Richard LaGravenese

Año: 2007

Duración: 123 min.

País: Estados Unidos

Guión: Richard LaGravenese (Libro: Freedom Writers, Erin Gruwell)

Música: Mark Isham, RZA, Will.i.am

Fotografía: Jim Denault

Reparto: Hilary Swank, Patrick Dempsey, Scott Glenn, Imelda Staunton, April L. Hernandez, Mario, Jason Finn, Hunter Parrish

Erin es una joven de 23 años recién licenciada en lengua. A esta protagonista le han asignado alumnas y alumnos procedentes de barrios marginales, donde la violencia es el pan de cada día y poder llegar a clase, todo un logro.

El centro educativo le hace entender que es una clase conflictiva, la mayoría de profesionales que impartieron clase en esta aula, pidieron un cambio de clase o se cogieron la baja por no poder manejar la situación.

El comienzo de Erin no fue bueno: las y los adolescentes no le respetaban, la protagonista muestra dificultades para poner límites y sobre todo, para ganarse su motivación. Sólo hay una conexión aparente: el odio que sienten entre ellos y ellas.

No obstante, Erin no piensa tirar la toalla y se muestra interesada, implicada, en conocer las historias que hay detrás: violencia familiar, problemas de drogas, pobreza, ajustes de cuentas, etc.

La protagonista ve que el nivel académico es muy bajo: tienen muchos fallos de ortografía, no saben escribir, les cuesta leer, pero sobre todo, se da cuenta de las dificultades que presentan para gestionar sus emociones.

Erin propone a su alumnado como tarea escribir un diario: en él, cuentan sus historias personales, sus dificultades, para posteriormente compartirlas en clase. Gracias a esta actividad se crea un ambiente nuevo: empiezan a ver similitudes entre ellas y ellos, desarrollan una mayor empatía y comprensión. En definitiva, se palpa un nuevo ambiente más asertivo.

Aun así, Erin sigue buscando la manera de motivar a su alumnado, y les propone leer el libro de El diario de Ana Frank. Sin embargo, no le resultará fácil, ya que el centro no estará por la labor de invertir dinero en el alumnado de esta clase, no querrá comprar los libros, mostrándose una clara discriminación.

Al final, Erin consigue los libros y se da cuenta de que el alumnado tiene una alta implicación en el libro: muchas y muchos de ellos se sienten identificadas e identificados con su historia.

Después de mucho esfuerzo, Erin conseguirá llevar a una superviviente de un campo de concentración al aula. Esta mujer les contará su historia, cómo consiguió empoderarse de la situación y seguir adelante. Esta mujer, claro ejemplo de resiliencia, consigue trasladar un rayo de esperanza al alumnado.

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