Buda explotó por vergüenza

Hana Makhmalbaf

Buda explotó por vergüenza es un poema visual de la directora iraní Hana Makhmalbaf que nos acerca a la terrible realidad de la destrucción de un pueblo y cultura a manos de los talibanes, a través de la vida de la protagonista Baktay, una niña de seis años cuya única voluntad es aprender a leer y escribir, y todo lo demás que haya que aprender en la vida, algo que, por tradición y costumbre, se prohíbe a las niñas y mujeres hoy por hoy en países como Afganistán, y tantos otros.

En Buda explotó por vergüenza  nos vemos de repente como empatizantes-simpatizantes de la terrible e injusta situación de desigualdad que vive Baktay y, por tanto, muchas niñas y mujeres en países donde la palabra feminismo jamás ha sido escrita o leída. Ni siquiera lo han sido las palabras derechos humanos.

Baktay descubre, por su tremenda y admirable voluntad de aprender y de ser, el increíble mundo de conocimiento que se puede abrir ante sus ojos más allá de sus tareas como niña-futura-mujer-esposa-madre. Y no quiere dejar de intentarlo a pesar de todas las circunstancias que se antepongan en su camino.

Baktay frente al hueco donde estaba la estatua del Buda que destruyeron los talibanes.

Baktay tumbada bajo el fruto del campo que siegan los hombres.

Baktay bajo la presión de toda una sociedad patriarcal opresora.

Baktay luchando por vivir su vida a su manera.

Baktay trascendiendo en su existencia.

Título original: Buda az sharm foru rikht (Buddha Collapsed out of Shame)

Directora: Hana Makhmalbaf

Año: 2007

Duración: 81 min.

País: Irán

Guión: Marzieh Meshkini

Música: Tolibhon Shakhidi

Fotografía: Ostad Ali

Reparto: Nikbakht Noruz, Abdolali Hoseinali, Abbas Alijome

Buda explotó por vergüenza es una pieza sencilla, bella y dolorosamente narrada sobre la vida de la pequeña pero única protagonista Baktay, una simpática e inteligente niña afgana de seis años de cuya difícil vida y realidad ella misma comienza a ser consciente. Baktay representa a muchas niñas y mujeres en el mundo por la discriminación y desigualdad en la vida pero, sobre todo, por su voluntad y poder de superación.

Buda explotó por vergüenza transcurre en Afganistán donde la vida sigue siendo extremadamente dura para todas las personas que allí habitan, pero en especial lo sigue siendo para las niñas y mujeres que siempre son colocadas en la situación de vulnerabilidad por la violación sistemática de sus derechos. Derechos tan básicos como el de la alfabetización de niñas y mujeres, tal y como los niños y hombres lo ejercen.

En Buda explotó por vergüenza se pueden ver claramente esas diferencias que, aún en un entorno extenuante y difícil para todas las personas, las niñas y mujeres siguen sufriendo como las desfavorecidas. Los hombres realizan las tareas “importantes”, las funciones profesionales que manejan la economía y el poder, mientras las mujeres son obligadas una vez más a ser las responsables de las funciones de mantenimiento de la estructura familiar y social: recogida de agua, lavado de ropa, cultivo de comida, compras en mercado, venta de productos, alimentación, cuidado de niños y niñas y personas ancianas… Sin tener opción a nada más. Además, cualquier acto que realicen o palabra que digan las niñas o mujeres puede ser juzgado por un hombre que dicte sentencia que, sin duda, va a ser violenta.

El analfabetismo es una de las violencias primarias que se ejerce contra las niñas y mujeres, ya que supone la anulación de cualquier posibilidad de aprender a leer y escribir, de aprender matemáticas, geometría, gramática o historia en igualdad de condiciones respecto a los varones y, por tanto, de poder conocer y desenvolverse por la vida y el mundo de forma equitativa, condenando así a las niñas y mujeres a un completo analfabetismo funcional, lo que supone otro derecho violado más dentro de los demás derechos violados.

La tasa de analfabetización de niñas y mujeres en el mundo sobrepasa con creces y de manera avergonzante a la de los niños y hombres. Y esto no se debe a que las niñas y mujeres no tengan su propia voluntad por aprender, por educarse, por desarrollarse, sino que se debe a la violencia estructural sistemática que se ejerce contra las niñas y mujeres prohibiéndonos, castigándonos, agrediéndonos… por el hecho de ser personas y querer ejercer nuestros derechos como personas, despreciando las capacidades que tenemos y que podemos desarrollar y aportar al mundo.

En Buda explotó por vergüenza nos encontramos también frente a la imaginería infantil que se enfoca a través del juego simbólico en la representación de todas las circunstancias y acontecimientos que las niñas y niños perciben de su entorno. En este caso, la continua guerra de Afganistán hace que ese entorno favorezca repeticiones y aprendizajes de violencia, sometimiento, agresiones, destrucción…

Aunque disfrazados de juegos son comportamientos y actitudes que dan verdaderamente miedo porque las niñas y los niños, aunque también algunas personas adultas, no llegan a discernir entre realidad y juego. Y, sobre todo, da terror pensar en el futuro que puede deparar a las niñas, niños, mujeres, hombres, a las personas, en este tipo de sociedades tan cerradas al desarrollo intelectual y humano.

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