Desde 1975, la obesidad casi se ha triplicado en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. En 2016, más de 1900 millones de personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso (39%), de las cuales, más de 650 millones eran obesas (13%). Para 2030, según un estudio de Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques (IMIM), se prevé que 27 millones de personas adultas españolas, el 80% de los hombres y el 55% de las mujeres, tendrá problemas de obesidad o sobrepeso. Es por eso que queremos analizar las razones ocultas por las que engordamos o no conseguimos adelgazar: ¿Por qué engordamos?

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Porcentaje de obesidad en el Estado según la Encuesta nacional de salud (ENSE) realizada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Razones por las que sufrimos obesidad

Según un informe realizado por la Universidad de Bedfordshire,»Las personas que tienen más probabilidades de tener un peso no saludable son aquellas que tienen un alto riesgo genético de desarrollar obesidad y cuyas vidas también están moldeadas por el trabajo, los estudios y los entornos sociales que promueven la sobrealimentación y la inactividad«

El informe añade que, como os comentábamos en el artículo Las desigualdades sociales en la Alimentación, “las personas que viven en zonas desfavorecidas a menudo experimentan altos niveles de estrés, incluidos los principales problemas y traumas de la vida, a menudo sus vecindarios ofrecen pocas oportunidades e incentivos para la actividad física y las opciones para acceder a alimentos sanos y asequibles son limitadas«.

Otra razón que imposibilita que la gente adelgace es el estrés y acoso causado por la vergüenza de sentirse mal por el peso propio impuesto por las campañas de salud pública y sus personas trabajadoras, los anuncios con cánones de belleza imposibles gracias al photoshop, los medios y nuestro propio entorno familiar y de amistades.  Ese acoso produce un estrés y ansiedad que a menudo conduce a un aumento de la ingesta de alimentos y a un mayor aumento de peso.

Para solucionar esto, el estudio dirigido por el Dr. Angel Chater afirma que las personas que se dedican a la psicología deberían ayudar a capacitar a las personas profesionales de la salud a comunicarse mejor sobre la obesidad, usando más empatía con sus pacientes ya que “si el tratamiento para la obesidad fuera fácil, no estaríamos aquí y no habríamos escrito este estudio». La obesidad no es una opción y hacer que las personas se sientan avergonzadas resulta sólo en que se sientan peor consigo mismas.

«Puede que tengas la mejor fuerza de voluntad del mundo, pero si no tienes acceso a la comida adecuada, el ambiente adecuado, la mejor herencia genética…. será difícil.»

Pero las razones por las que engordamos no son solo el poco ejercicio, una mala alimentación o a consecuencia de estrés o ansiedad.

Motivos emocionales por los que engordamos (o no adelgazamos)

Detrás de todo comportamiento hay una intención positiva, de comer en exceso también. Si las personas quieren perder peso y no lo consiguen puede que de algún modo se estén saboteando porque puede en parte crean que van a salir perdiendo si eso sucede. Estas son algunas razones o motivos emocionales que nos han contado las psicólogas expertas en Alimentación Consciente Mónica Fernández y Clara Rossel por las que nos cuesta adelgazar:

Protegerse del mundo: la grasa es físicamente una barrera. La grasa tiene la misión evolutiva de proteger a nuestros órganos vitales de ataques, caídas… Y aunque el riesgo de sufrir un golpe mortal cazando no existe hoy, ese mecanismo primitivo sigue activo. Subconscientemente, no sabemos diferenciar bien el daño/dolor físico del emocional. Y la grasa se convierte en ese caparazón protector de diferentes amenazas del entorno como:

    • El sentimiento de abandono. En este caso, el cerebro más primitivo interpreta que nos hemos quedado en soledad en el bosque y se activa la alarma de “me voy a morir”.
    • Ante abusos mentales, físicos o emocionales: la grasa crea distancia, es una barrera protectora frente a personas que te controlan, interrogan y dominan.

El pilar o bastón de la vejez: ¿Cómo son las columnas? Son grandes y fuertes. Son personas que pase lo que pase tienen que sostener el núcleo familiar.

Lo grande manda: seguimos con la asociación de nuestra infancia de que la persona adulta, grande, era quién mandaba. ¡La persona que manda más! y ¿Cómo son los elefantes? Un león o leona no se atreve a atacar a un o una elefante adulta ¡es demasiado grande! Si sientes que te rodean personas enemigas puede que desees seguir siendo grande…

Autocastigo: si no te gustas o crees que no eres buena persona puedes no sentir la suficiente dignidad de tener éxito, de tener un cuerpo hermoso, bello…

Rebelión: si alguien quiere que pierdas peso quizá quieras seguir estando con exceso de peso para poder reafirmar que tú mandas en tu vida. Llevar la contraria es algo que se nos da realmente bien.

Sensación de traición: muy frecuente en el ámbito familiar o de pareja. Si toda tu familia come sin parar, si tiene sobrepeso, ¿Cómo vas a querer traicionarles siendo diferente?

Dolor vía el control: cuando sentimos que no podemos controlar la situación (ejemplo, no puedo controlar que mi expareja vuelva a quererme, no puedo decidir en el trabajo/estudios…), necesitamos controlar ¡algo!, tomamos la actitud de “pues esto sí lo voy a hacer, esto sí me lo voy a comer…)”, “quién me va a prohibir a mí que me coma esto”.

Salida del mercado: La típica pareja que empiezan a engordar. Necesitan salir del mercado, no ser atrayentes y evitar posibles riesgos o infidelidades. Lo más fácil es engordar para no estar disponible y proteger así la unidad familiar. Esta actitud no es muy sana emocionalmente y muchas veces se toma por evitar los celos en la pareja

Como excusa: es más fácil echarle la culpa a la gordura, que hacer frente a los problemas emocionales o físicos.

Para recibir atención, cuidados, cariño…: una muy buena excusa para recibir lo que realmente anhelamos. Aunque seguramente…no sea una solución muy efectiva.

Estos motivos emocionales realmente son obstáculos ocultos. Si bien siempre cabe agradecerle al subconsciente su buena intención de protegerte durante todos estos años, sería interesante hacer un ejercicio y reflexionar:

¿Te puedes imaginar con aspecto más delgado? ¿Te sientes a salvo estando así? Si alguien te comenta que has adelgazado, ¿Cómo reaccionas? Alegre, incomodidad…

Puedes contestar a estas preguntas en los comentarios o en una hoja en blanco. El objetivo de estas preguntas es encontrar ese beneficio secundario o intención positiva que nos ha impedido hasta el momento llevar la vida saludable que deseamos. Descubrir esa parte que piensa que si lo consigue en el fondo va a perder algo.

Junto con la Alimentación Consciente este ejercicio puede ayudarnos a descubrir las razones por las que engordamos y cómo podemos alimentarnos mejor. 

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