Podríamos morir menos mujeres, si fuésemos igual de importantes que los hombres

14 Mar, 2019 | Artículos, Salud

Aunque en el mundo de la medicina se ha mejorado el nivel de los diagnósticos para la prevención y cura de enfermedades, y a pesar de que está demostrado que las mujeres somos mejores sobrevivientes que los hombres, la realidad es que nuestra salud sigue mermando por causas curables o evitables. Ante la evidencia, no hay engaño: podríamos morir menos mujeres, si fuésemos igual de importantes que los hombres.

Con tantos avances médicos y tecnológicos, es una realidad -muy cuestionable- que los procesos de prevención y atención de enfermedades desde los servicios de salud, continúan siendo distintos en hombres y mujeres. Estas diferencias injustas se han convertido en desigualdades a combatir. La gran mayoría de ellas no se pueden explicar por cuestiones ligadas al sexo biológico, sino que se relacionan con los roles y estereotipos de género.

Sabemos que el machismo prevaleciente, también en la ciencia médica, pretende y ha pretendido salvarnos a las mujeres de nuestra propia biología. No somos naturalmente, ni mentalmente más vulnerables, sin embargo el sistema insiste en convencernos de lo contrario.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque la mayor parte de las enfermedades crónicas son evitables, son responsables del 63% de las muertes anuales en el mundo. Si bien la esperanza de vida que tenemos las mujeres en casi todo el mundo es mayor a la de los hombres, algunas enfermedades repercuten más en nosotras, por lo que es importante aprender a reconocerlas y abordarlas desde una mirada feminista.

Las cifras absolutas de muertes por causas no naturales siempre deja un amplio margen de interpretación, puesto que muchas de éstas no llegan a aparecer en las estadísticas. Lo cierto es que las muertes violentas de mujeres siguen ocurriendo en el mundo. La violencia machista se sigue cobrando la vida de muchas mujeres en el mundo cada día, llegando a contabilizar 6 feminicidios por hora en 2017, según la propia ONU.

Principales causas de mortalidad de mujeres en el mundo

A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares representan el 46% de muertes de mujeres mayores de 60 años, según la OMS, colocándose como la primera causa de muerte. Cuando se habla de infarto al corazón, el imaginario popular enseguida identifica un dolor intenso en el pecho que se extiende hacia el brazo izquierdo. Y efectivamente, esos son algunos de los síntomas, pero en los hombres. Las mujeres presentamos sintomatología diferente, por lo que no se suele identificar a tiempo y esto provoca una mortalidad más elevada.

principalescausas de muerte en las mujeres

El infradiagnóstico del infarto femenino es uno de los ejemplos más obvios de las consecuencias del androcentrismo, habitual en la cultura occidental, reflexiona la periodista Nuria Varela, autora de Feminismo para principiantes, en entrevista para el diario El País.

Según la Fundación Española para el Corazón, el 95% de estas muertes podría haberse evitado, de haberse tratado a tiempo.

Aunque el cáncer de mama o el cérvico uterino son los más frecuentes en las mujeres, no causan tantas defunciones en mujeres como el carcinoma pulmonar. La cifra es alarmante, pues de acuerdo con la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer, podría incrementarse en 159% para 2030.

El cáncer de pulmón tiene al tabaquismo como principal causa, siendo éste el responsable del 90% de las muertes.  Desde la asociación se advierte que este cáncer, antes común en edades más avanzadas, está aumentando en grupos de población de mujeres jóvenes, a causa del tabaquismo y otros contaminantes ambientales.

Por otra parte, según la OMS, el suicidio es la principal causa de defunción en mujeres de 15 a 29 años de edad, particularmente en la India, a donde pertenecen 4 de cada 10 mujeres que mueren por esta causa.  Las tentativas de suicidio, que superan en 20 veces a los suicidios consumados, suelen ser más frecuentes entre las mujeres que entre los hombres y entrañan una carga de discapacidad que se tiende a ignorar. Desde luego, las causas de estas acciones deben ser atendidos desde el origen.

En este orden de datos, la misma fuente señala que cada año mueren 287 mil mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo o el parto. Sin embargo, en mujeres en edad reproductiva (de 15 a 44 años), el sida es la principal causa de mortalidad, también en países considerados en vías de desarrollo.

En el grupo de mujeres de 20 a 59 años de edad, la tuberculosis se ubica entre las cinco causas de muerte más frecuentes. Los hombres son los más diagnosticados, sin embargo, las que más mueren a causa de esta infección, son mujeres, unas 750 mil cada año.

Un dato ofrecido desde la OMS que llama la atención, tiene que ver con las muertes accidentales. Los traumatismos provocados por accidentes de tránsito figuran entre las 10 causas principales de mortalidad de las mujeres adultas (20 a 59 años) a nivel mundial. Además, en la Región de Asia Sudoriental, las quemaduras son una de las mayores causas de mortalidad entre las mujeres de 15 a 44 años. Las mujeres sufren lesiones y mueren por causas relacionadas con el fuego en mucha mayor medida que los hombres. Numerosas muertes se deben a accidentes ocurridos en la cocina y muchas son resultado de casos de violencia de género y violencia en el hogar o doméstica.

Es un hecho inadmisible confirmar que estas violencias machistas contra las mujeres continúan tan extendidas en el mundo entero. Según las últimas estimaciones mundiales, el 35% de las mujeres ha sido alguna vez en la vida víctima de violencia de pareja o de violencia sexual fuera de la pareja. Por término medio, el 30% de las mujeres que han tenido una relación de pareja han experimentado algún tipo de violencia física o sexual por parte de su compañero.

Se calcula que, a nivel mundial, hasta un 38% de los asesinatos de mujeres han sido cometidos por sus respectivas parejas. ONU Mujeres informa que en 2017 se cometieron 87 mil feminicidios en el mundo, de los cuales 50 mil (más de la mitad) fueron cometidos por la pareja o ex pareja de estas mujeres. Se calcula que aquel año se cometieron unos 6 feminicidios por hora en el mundo.

Las mujeres que han sido víctimas de abusos físicos o sexuales presentan tasas más elevadas de problemas de salud mental, embarazos no deseados y abortos inducidos y espontáneos. Las mujeres expuestas a la violencia en la pareja tienen el doble de probabilidades de sufrir depresión, cerca del doble de probabilidades de padecer trastornos asociados al consumo de alcohol y 1,5 veces más probabilidades de contraer el VIH u otra infección de transmisión sexual. El 42% de estas mujeres han experimentado traumatismos causados por esos abusos. En muchos conflictos, se ha utilizado y se utiliza cada vez más la violencia sexual contra las mujeres, como táctica de guerra.

Causas de morbilidad de las mujeres en España

En España, según la estadística más recientes de defunciones por causa y sexo del INE, las principales causas de muerte de mujeres (siguiendo los criterios de la Clasificación Internacional de Enfermedades) son, en primer lugar las enfermedades del sistema circulatorio, siendo las más frecuentes, las enfermedades cerebrovasculares con 15,382 muertes de mujeres, frente a 11,555 en hombres; demencia con 14,024 muertes de mujeres frente a 6,977 en hombres; insuficiencia cardíaca, con 12,201 de mujeres frente a 6,964 en hombres; Alzheimer 10,867 en mujeres, frente a 4,335 en hombres; enfermedad hipertensiva 8,574 mujeres, frente a 3,986 hombres; diabetes 5,480 mujeres, frente a 4,293 en hombres; insuficiencia renal 3,575 de mujeres, frente a 3,043 en hombres; y por último, cáncer de mama 6,489 muertes de mujeres, frente a 84 de hombres.  

En España, los feminicidios corresponden a la mitad de las muertes violentas de las mujeres. De acuerdo con el sitio Feminicidio.net, desde 2010 en que comenzaron a documentar los feminicidios en el país, hasta la fecha, se han registrado un total de 1006 feminicidios hasta inicios de 2019.

La doctora Carme Valls Llobet, Directora del Programa Mujer, Salud y Calidad de Vida, entrevistada para la revista digital Siete Días Médicos, no quita el dedo del renglón al denunciar que en pleno siglo XXI persiste un sesgo de género porque los estudios de ciencias de la salud se han centrado sobre todo en el varón, entendiendo que todo lo que pasara en la naturaleza del varón era homologable a nosotras. Y eso es rotundamente falso. Las mujeres somos propensas a enfermedades específicas, lo que se denomina «morbilidad diferencial».

Además, las mujeres tenemos algunos problemas graves, como, por ejemplo, la mortalidad cardiovascular, pues siempre se había pensado que había mayor incidencia en hombres. Como ya lo hemos explicado, la enfermedad cardiovascular principal causa de mortalidad en las mujeres. Y esas ideas suponen maneras diferentes de atender a las mujeres: si pensamos que no van a sufrir un problema del corazón nunca se les brindará la atención médica correcta.

Muchos de los problemas de salud que padecemos las mujeres en las etapas más avanzadas de nuestra vida se deben a la exposición a diversos factores de riesgo durante la adolescencia y etapas anteriores de la edad adulta, como el tabaquismo, el sedentarismo o la mala alimentación. En otras palabras, si procuramos una calidad de vida desde temprana edad, los efectos nocivos para nuestra salud serán mucho menores.

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