Más allá del voto: la participación política de las mujeres

13 Mar, 2019 | Artículos

Con motivo de las próximas elecciones generales en España que se celebrarán el 28 de abril, es decir, 86 años después de que las mujeres ejercieron su derecho al voto en este país, no te sorprenda saber que todavía hay lugares en el mundo, donde el sufragio es un derecho del cual se excluye a muchas mujeres.

Las portadas de los diarios españoles mostraban las imágenes de las primeras mujeres votantes depositando su papeleta en una urna. Aquel 21 de noviembre de 1933, fue el momento histórico en que el voto femenino o de las mujeres se hizo efectivo, tras ser aprobado en las Cortes. Sin embargo, para llegar a este punto, hubo que enfrentar reticencias de no pocos sectores de la sociedad, contrarias a que las mujeres ejerciécemos este derecho universal como es el voto.

A lo largo de la historia, se han divulgado todo tipo de argumentos retrógrados y machistas para excluirnos a las mujeres de participar en la esfera pública, incluso desde la antigüedad, como el que profirió Catón, un político, escritor y militar romano para alertar sobre el supuesto peligro de la igualdad entre los sexos diciendo que: “Tan pronto como empiecen a ser iguales, serán superiores”, refiriéndose a la participación política de nosotras las mujeres, según cita en su artículo Los argumentos de la exclusión, la investigadora de la UPV/EHU, Nerea Aresti.

El mismo artículo hace referencia a otra idea que décadas más tarde intentaría justificar el hecho de mantenernos alejadas a las mujeres de los asuntos de gobierno, de la política y del ejercicio de nuestro derecho al voto, a razón de que la ‘virtud femenina’ se mancharía por la acción desmoralizadora e incluso corruptora de la política. Otros más temían que las mujeres, tachadas de regresivas y sin espíritu crítico, pusieran en peligro la recién nacida República española.

Contra todo eso y más, la lucha de las mujeres ha dado y seguirá dando frutos hasta alcanzar la igualdad de derechos no solo en España, sino en todo el mundo.

La lucha incansable de las sufragistas por el voto universal

El 21 de junio de 1908, más de 250 mil mujeres procedentes de todo el Reino Unido y de Irlanda se congregaron en las calles de Londres para exigir su derecho al voto en una manifestación sin precedentes para pedir al Gobierno la tramitación urgente de una ley que posibilitara el voto de las mujeres. Aquella fue una fecha clave para el denominado movimiento de las Sufragistas, en su camino hacia el voto de las mujeres inglesas. Por ello, se ha elegido el 21 de junio para conmemorar el Día del Voto de las Mujeres.

Sin embargo, la primera noticia sobre el ejercicio efectivo del voto de las mujeres se remonta a 1776, en Nueva Jersey, EEUU, donde por error se autorizó el voto de las mujeres al poner la palabra «personas» en vez de «hombres» en la ley. La fugaz iniciativa no duró mucho, pues fue abolida en 1807.

Años después, en 1838, Las Islas Pitcairn, un territorio británico de ultramar fue el primer territorio del mundo donde pudieron votar las mujeres, pese a ser una región que se mantiene con menos de 300 habitantes.

En otros lugares el voto de las mujeres es inexistente o limitado

El derecho al voto de las mujeres ha sido aprobado y revocado varias veces en distintas partes del mundo. Aunque todos los países tienen leyes que permiten a las mujeres votar en algunas elecciones, el machismo hace que aún se limite o prohíba el voto libre de las mujeres en ciertas regiones, debido a dichas convenciones sociales.

El país que más recientemente ha permitido el voto pleno de las mujeres es Bután, pues ha cambiado su legislación del sistema de voto familiar, donde el voto que se emite suele ser el del esposo, al sistema de voto individual, dando paso al voto de las mujeres.

En 2015, Arabia Saudita permitió a las mujeres votar, sólo en elecciones locales y postularse para cargos públicos.

En el sultanato de Brunéi, tanto a hombres como mujeres se les ha revocado el derecho a votar o presentarse a las elecciones nacionales legislativas desde 1962. Sólo en las elecciones locales se les permite.

En Líbano, se exige una prueba de educación básica para mujeres, pero no para los hombres. La votación es obligatoria para hombres, pero opcional para mujeres.

Por último, los Emiratos Árabes, realizaron sus primeras elecciones en 2006. En aquella región el sufragio está limitado, tanto para hombres como para mujeres, pero se amplió gradualmente en las últimas elecciones celebradas en 2011.

Finalmente, el Vaticano es el único estado, donde las mujeres NO tienen derecho al voto. El jefe del estado Vaticano es el Papa, cuyo cargo es vitalicio, y de acuerdo a sus leyes los cardenales, únicos con poder de elección, obligatoriamente han de ser hombres.

Más allá del voto. La participación política de las mujeres en el mundo

A pesar de que las mujeres representamos la mitad de la población todavía estamos muy lejos de acceder a la mitad de los cargos de poder. En 2017, sólo 11 mujeres eran Jefas de Estado y 12 Jefas de Gobierno, en el mundo, como revelan estadísticas de ONU Mujeres.

Solo un 23,3 % de parlamentarios nacionales eran mujeres, según las mismas referencias, lo que significa que la proporción de mujeres parlamentarias ha aumentado muy lentamente desde 1995, cuando se situaba en un 11,3 % .

Y en la mayoría de los parlamentos, tampoco hay paridad. Rwanda es el país con mayor representación de mujeres en su parlamento, con 61.3%, seguida de Bolivia con 53.1% de mujeres que ocupan algún escaño en sus cámaras. México el posicionamiento de las mujeres en el Congreso ha alcanzado el 48.7%, tras las recientes elecciones.

A escala mundial, en 2017 había 32 estados en el mundo donde las mujeres representaban menos del 10% del total del parlamento en cámaras únicas o bajas, e incluso sin presencia alguna en ellas.

Seguridad para las mujeres en los procesos electorales

El informe Procesos Electorales Incluyentes, difundido por ONU Mujeres y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) nos aporta datos respecto a las medidas de equidad que se han emprendido en distintos países del mundo para garantizar la seguridad de las mujeres en los procesos electorales, la participación igualitaria y el acceso a los procesos electorales.

El informe destaca algunos de los desafíos a los que atender ya que impiden la participación de votantes mujeres, como la existencia de normas culturales sesgadas que prescriben que las mujeres no deben involucrarse en política o que la política es el dominio de los hombres; ciertas tradiciones familiares que privan a las mujeres de elegir libremente; normas culturales o religiosas que prohíben a las mujeres interactuar con hombres que no sean familiares, lo que incluye el personal del centro de votación y otros votantes; problemas para trasladarse al centro de votación, por inseguridad, por falta de recursos o por tratarse de personas desplazadas de sus regiones por algún conflicto bélico.

Ante estos desafíos, se han implementado algunas medidas para facilitar a las mujeres ejercer su derecho al voto de manera segura, entre las que el citado informe destaca:

  • Bahrein: existe un área separada para mujeres en cada centro de votación.
  • Chile: utiliza lugares de votación separados para hombres y mujeres. En los pocos centros de votación mixtos, hombres y mujeres colocan sus papeletas de voto en urnas diferentes.
  • Egipto: utiliza centros de votación separados en algunas áreas. Pueden utilizarse también filas separadas en los centros mixtos.
  • Kuwait: ha segregado los centros de votación para hombres y mujeres.
  • Paquistán: utiliza centros de votación separados o cuartos separados en centros de votación mixtos. Los centros de votación designados para mujeres cuentan con personal femenino. También hay personal femenino de seguridad en los centros de votación.
  • Líbano, Yemen y Jordania: también emplean lugares de votación separados.
  • Papúa Nueva Guinea: habilitaron cabinas separadas para asegurar la seguridad de las mujeres en las áreas montañosas durante las elecciones de 2012, tras haber realizado una prueba piloto en una elección parcial.
  • Uzbekistán: En todas las mesas electorales se brindan salas especiales para madres e hijos y puestos de primeros auxilios.

Violencia de género en las votaciones

De acuerdo con ONU Mujeres, la violencia de género asociada a las elecciones impacta a las mujeres en muchos roles, y existen amenazas específicas de género en todas las áreas de participación electoral, como el empadronamiento de votantes, registro de candidaturas y las campañas electorales.

La violencia contra las mujeres en las elecciones constituye una tendencia cada vez más evidente que requiere una respuesta concertada en colaboración con otras esferas sociales, como el sector de seguridad, los partidos políticos y las Organizaciones de la Sociedad Civil.

Según la ONU, las mujeres votantes tienen significativamente más probabilidades que los hombres de ser víctimas de violencia en el día de las elecciones y esta violencia contra las mujeres ocurre con mayor frecuencia en los contextos rurales.

Participación activa de las mujeres para nuestro empoderamiento

Si nosotras nos movemos, el mundo se mueve. Eso lo sabemos las mujeres de sobra. Las sufragistas fueron un claro ejemplo en la Inglaterra de principios de siglo veinte, aunque en todo el mundo han habido mujeres que han luchado por la igualdad de derechos.

Votar en una elecciones es más que un ejercicio de democracia. Es una expresión voluntaria y libre de nuestra capacidad de decidir y hacer que la realidad dé un giro hacia la transformación social que tanto necesitamos como sociedad.

Mientras siga existiendo, una mujer en cualquier lugar del mundo cuyo derecho a votar y a opinar se vea mermado por posturas machistas, nosotras, todas continuaremos trabajando, luchando, manifestándonos y exigiendo el respeto a nuestra dignidad.

La foto que ilustra este post pertenece a las Votaciones Presidenciales de la Cancillería del Ecuador.

86 aniversario del sufragio femenino

El derecho al voto de todas las mujeres está recogido en los derechos fundamentales de cualquier persona. Negar el derecho al voto a una parte de la población es infringir los derechos fundamentales de esas personas.

En este artículo queremos agradecer a todas las sufragistas que han luchado por el derecho al voto femenino. Pero también reivindicar el derecho al voto en los países donde todavía las mujeres no pueden participar en política.

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