Las parteras y su relación con el sentir

8 Jul, 2019Artículos, Deseo Materno

Queremos compartir con vosotras esta información sobre las parteras y su relación con el sentir. Una partera es una mujer con experiencia y conocimientos para poder acompañar antes, durante y después del parto.

Existen tres tipos de parteras: tradicionales, empíricas y profesionales. Ejercen una importante función en la salud de las mujeres y de sus hijos e hijas, así como brindan un papel extraordinario garantizando que durante sus intervenciones las personas a su cargo reciban una atención de calidad y calidez humana, para que de este modo el proceso se realice de forma armoniosa y segura.  

Antiguamente los partos eran atendidos por comadronas, como anteriormente se les llamaba. Esta palabra es de origen latina, del término “commater” que significa conjuntamente  “mater” (madre). Ya aparecían en las historias de la antigua Roma y Grecia. El año de 1560 en la ciudad de París se comenzó a exigir la aprobación de un examen para obtener el título y poder ejercer como tal, mientras en otros países no se requería esta formación, pero se reconocía el trabajo de estas mujeres. En algún tiempo fueron desprestigiadas por los médicos acusándolas del aumento de las muertes maternas, pero se consideró que era una estrategia de los médicos que se sentían amenazados por la competencia que estas les generaban.

Actualmente, las matronas ejercen en los hospitales, pueden ser enfermeras o médicas tituladas con formación de matronas y disponen de autorización para ejercer, esto en países de Europa y América del Norte. En países de América latina por ejemplo, suelen ser preparadas con formaciones, talleres y charlas, y llevan a cabo esta práctica por medio de su experiencia en partos extra-hospitalarios, esta variación depende de la legislación de cada país.

En España históricamente las matronas ejercían su oficio basado en la experiencia, existían más partos fisiológicos y menos visitas a los hospitales, se reconocía la dedicación de estas y de nuestras antepasadas, el conocimiento se transmitía de forma oral y por tradición familiar. Las matronas acompañaban y daban consejos durante el embarazo, asistencia en el parto y cuidado de las y los recién nacidos. Fue en el siglo XV que ya se reconocía en la legislación como un oficio importante en la sociedad, se extendían cartas a quiénes demostraban conocimientos de matronería (obstetricia) y llegó a ser un oficio mal remunerado. Durante la inquisición fueron catalogadas como “brujas blancas” . Con el tiempo comenzó a ser una profesión, desde el siglo XIX hasta nuestros días se ha configurado ya como una profesión legalmente reconocida. 

Cada 5 de mayo se celebra el Día mundial de la Partera, declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).Con la celebración de este día se busca el reconocimiento de estas ejemplares mujeres para mejorar la calidad de partos a nivel mundial y por lo tanto que existan más personas dedicadas a esta labor tan importante y que tengan acceso  a distintas y constantes preparaciones. 

La Confederación Internacional de Matronas (ICM) realiza cada año un documento para la celebración de este día, este año el lema es «Matronas liderando el camino con un cuidado de calidad» esta vez se centra principalmente en la atención con “cuidado de calidad” que significa prestar servicios sanitarios basados en la necesidades de cada persona. “La calidad de la atención de la matrona es de fundamental importancia. Las matronas con educación, formación, titulación y regulación conformes con las normas de la ICM no se limitan a trabajar con los parámetros de una situación, una comunidad o un país exclusivamente, sino que son capaces de abrir camino para mejorar los resultados sanitarios de la madre y el recién nacido o nacida”. 

Matronas en comunidades rurales de otros países

 

La función de las comadronas en las comunidades rurales es muy importante por su papel de lideresa comunitaria, tienen muchos saberes, conocimientos y experiencias que la hacen merecedora del reconocimiento de la comunidad, quien también brinda orientación esencial sobre la planificación familiar y la salud sexual y reproductiva. Como bien sabemos, desgraciadamente en muchos lugares del mundo las mujeres no tenemos acceso libre a la educación, salud, elegir cómo y cuántos hijos e hijas tener, entre otras. Aquí es donde las comadronas juegan un papel importantísimo para asegurar una maternidad sana y prevenir la muerte materno infantil, pero también va más allá de su competencia, ya que muchas veces estas lideresas también sensibilizan e intervienen ante la violencia contra las mujeres. 

En América Latina, se han implementado recursos y políticas hacia la atención de la mujer embarazada, durante su parto, posparto y también a  la criatura recién nacida, de tal forma que cada intervención sea adecuada y con una perspectiva intercultural. Con este modelo se logra conseguir que las mujeres sean atendidas con más cuidado, en un ambiente favorable a sus culturas y creencias. 

¿Por qué es importante tener en cuenta el contexto intercultural?

En algunos lugares del mundo, no solo en América latina, sino también en otros continentes las mujeres sufren distintas discriminaciones y violencias por su condición de color, etnia y raza. En los hospitales públicos y otras instituciones de salud, existen tratos desiguales por ser mujeres indígenas (por ejemplo) y no reciben una atención de calidad, no se respeta su cultura y sus preferencias en la posición del parto. La discriminación muchas veces suele ser de forma vertical, inicia con los gobiernos quienes no suministran los hospitales y centros de atención pública de medicamentos ni personal sanitario, por lo tanto estos encuentran una carga de trabajo considerables que les lleva a prestar servicios ineficientes, sin pensar en la calidad, mucho menos la calidez del trato. 

En muchos lugares del mundo las mujeres siguen estando supeditadas al hombre, ni siquiera tienen la opción de elegir cuántos hijos o hijas tener, ni cómo espaciar sus embarazos, miles de niñas siguen siendo forzadas al matrimonio y se les sigue practicando la Mutilación genital. Cuando llega el momento de parir no se tiene en cuenta ninguna de estas realidades, la atención es nefasta y puede significar incluso un hecho traumático para las mujeres. Veamos los siguientes casos: 

En Nicaragua, en el Hospital España Chinandega las condiciones son tan pésimas que las embarazadas se quejaron de la mala atención. Al igual que muchos hospitales de Centroamérica, no existe suficiente personal sanitario, medicamentos ni equipo médico, incluso, las mujeres han tenido que compartir cama para poder ser atendidas. 

En Guinea, las mujeres no acuden a los hospitales nacionales por miedo al contagio de enfermedades. El ébola marcó un antes y un después para la salud reproductiva de las mujeres, quienes han perdido la confianza en el sistema de salud y la mayoría sigue teniendo a sus criaturas en casa, con o sin ayuda de las parteras. 

En Burkina Faso, según un informe de Amnistía Internacional, cientos de mujeres están muriendo embarazadas a causa de la discriminación. Las mujeres que presentan complicaciones en el embarazo, durante y después del parto, no cuentan con la oportunidad de acceder libremente a los servicios de salud, ya sea por la pobreza y/o por vivir en zonas totalmente apartadas de las áreas urbanas. 

Por eso es muy importante la intervención de las comadronas en las comunidades, que entienden a la perfección su modelo de vida, el acercamiento que necesitan con la naturaleza, en sus entornos cercanos y con sus propias creencias. 

Las comadronas y su sabiduría Maya

Guatemala es uno de los países de América Latina con el presupuesto más bajo en Sanidad. Las mujeres siguen teniendo más dificultad en el acceso a la salud pública, principalmente las mujeres indígenas. La pobreza, la discriminación, el racismo y el idioma siguen siendo los principales obstáculos para que las mujeres puedan parir de forma digna. Existen aun muchos países como Guatemala donde el dinero significa una atención de calidad en salud. Sin embargo, a este sistema capitalista se oponen las comadronas mayas, mujeres con conocimientos ancestrales que siguen utilizando la espiritualidad vinculada con la cosmovisión maya para sanar y para apoyar en todo el proceso a las mujeres, desde diagnosticar un embarazo, hasta los cuidados los 40 días después del parto.

Debemos saber que existen alternativas para nuestros partos, tenemos derecho a elegir con quién y cómo vivir ese proceso, sin tratamientos agresivos o degradantes. Incluso, si deseamos combinar las diferentes experiencias, siempre y cuando se nos trate con amor, cuidado y respeto. 

“Las mujeres siempre han sido personas que sanan. Ellas fueron las pioneras médicas y anatomistas de la historia occidental. Sabían realizar abortos y actuaban como enfermeras y consejeras. Las mujeres fueron las primeras farmacólogas con sus cultivos de hierbas medicinales, los secretos de cuyo uso se pasaban de unas a otras. Y fueron también parteras que iban de casa en casa y de pueblo en pueblo. Durante siglos las mujeres fueron médicas sin título; excluidas de los libros y de la ciencia oficial. Se transmitían sus experiencias entre vecinas o de madre a hija. La gente del pueblo las llamaba “mujeres sabias”, aunque para las autoridades eran brujas o charlatanas. La medicina forma parte de nuestra herencia de mujeres”. Barbara Ehrenreich

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