La realidad detrás de las dietas

24 Abr, 2019 | Artículos

El ritmo de vida acelerado, los estereotipos de género y los cánones de belleza socialmente impuestos, hacen que cada vez más personas se sometan a una dieta al menos una vez en su vida, la mayoría de las veces sin supervisión especializada. Por ello, aquí queremos hablarte de la realidad detrás de las dietas y por qué ponen en riesgo nuestra salud física y emocional.

La frase “estoy harta o harto de hacer dietas porque no sirven para nada” es más común de lo que pensamos. Esta tendencia a hacer dietas por una cuestión meramente estética, está relacionada, como ya hemos hablado en este blog, con la violencia simbólica, que repercute en nuestros cuerpos, ocasionando, no sólo una tremenda frustración, sino también depresión, problemas de autoestima, ansiedad, trastornos alimenticios.

El sometimiento del organismo a este tipo de dietas, colocan a la persona como objeto, no como sujeto de su bienestar y en consecuencia, la persona sigue una pauta externa para mejorar su relación con la comida.

Si sumamos a ello las cifras actuales, que alertan sobre el aumento de la obesidad, estimada en 672 millones de personas en el mundo, al grado de ser considerada un problema de salud pública, observamos un foco de presión constante del que cuesta salir si no tomamos consciencia de que, al perder peso con estas medidas, perdemos en salud.

Hacer dietas sin supervisión médica es un factor de riesgo para padecer un trastorno de la alimentación. Existen pruebas contundentes de que muchos de los síntomas de un trastorno de la alimentación en realidad son síntomas de hambre por no comer adecuadamente.

Entendiendo la dieta

Más de alguna persona se preguntará entonces si hacer dieta está mal. Para responder a esta inquietud lo primero que tenemos que hacer es definir a qué nos referimos cuando hablamos de dieta.

De acuerdo con la definición de la RAE, la dieta es el conjunto de sustancias que se ingieren normalmente como alimento. Etimológicamente, dieta se refiere al régimen o estilo de vida. En conjunto, ambas definiciones nos indican que la dieta es algo cotidiano y que nos influye directamente, pues según lo que decidimos comer tenemos un cuerpo diferente, una mentalidad diferente y por tanto una salud diferente.

El problema surge entonces, no por la dieta en sí, entendida como un mecanismo para proveer a nuestro organismo de nutrientes, sino en nuestra manera de relacionamos con la comida y con qué finalidad.  

Del “no puedo” porque estoy a dieta, al “sí quiero” porque me cuido

De acuerdo con la Sociedad Española para el Estudio de Obesidad, el 76% de las personas en España no está a gusto con su peso, mientras que el 25% busca perder peso de forma rápida y sin esfuerzo.

A su vez, desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición se estima que un 61% reconoce no haber consultado nunca a una persona especializada al momento de realizar una dieta. A decir de esta institución, entre un 70 hasta un 90 por ciento de las personas que se someten a una dieta, sufren el denominado efecto rebote o “yo-yo”.   

Otros estudios demuestran que las dietas estrictas para bajar de peso, a corto plazo, al final tienen el efecto contrario, pues las probabilidades de que se aumente de peso, una vez concluida la dieta, es de hasta de 18 veces.

De acuerdo con la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) es fundamental mantener el suministro equilibrado de nutrientes aportados por los distintos grupos alimentarios, por tanto debe existir una gran variedad de alimentos en una dieta planteada para la pérdida de peso.

A medida que vamos probando dietas, sin ayuda profesional y bajo la obsesión por la pérdida de peso, nuestro cuerpo se hace más resistente a estos cambios, pues se pierde la capacidad de perder peso y por tanto, se complica adelgazar.

En resumen, las dietas muy restrictivas, muy bajas en calorías, aunque consiguen que el peso disminuya a corto plazo, constituyen un riesgo inaceptable para la salud pues:

  • Agravan el riesgo metabólico de las personas.
  • Pueden causar problemas cardiacos.
  • Ocasionan debilidad muscular y molestias en las articulaciones.
  • Afectan el funcionamiento de los riñones
  • Provocan déficit de proteínas, carbohidratos y ácidos grasos, así como de vitaminas y minerales.
  • Desencadenan trastornos alimenticios a veces de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.
  • Producen efectos psicológicos negativos.
  • Favorecen el efecto rebote.

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Aprender a saborear el momento presente

La alimentación consciente o mindful eating nos enseña a comer con la cabeza y no con el estómago; a ser conscientes de las sensaciones físicas, pero también de las emociones y los pensamientos relacionados con la comida; a disfrutar sin sentirnos culpables y, en definitiva, a cuidarnos de la mejor manera y saborear el presente.

En nuestro artículo sobre el hambre definimos la sensación saciedad como el mecanismo a través del cual nuestro organismo nos indica cuándo debemos parar de comer.

Ocurre muchas veces, sin embargo, que pasamos desapercibida esa señal, pues más que saciarnos, comemos para alimentar el hambre emocional.

Y ya sabemos que esos excesos se acumulan en el cuerpo. Aquí es cuando nos invade la culpa, y perseguimos las dietas milagrosas, y se sucede el efecto rebote y luego más dietas y así, hasta que el cuerpo enferma.

Sin embargo, nadie mejor que cada persona sabe mejor de sí misma, por lo tanto, la reflexión sobre el sentido de nuestra alimentación debe surgir del autoanálisis.

Comer no debe ser una tortura. Si las personas estamos a la escucha activa de lo que nuestro cuerpo nos demanda, física y emocionalmente, habremos emprendido el camino para llevar una relación sana con la comida.

De esta manera aprenderemos a suministrarnos el alimento necesario para la vida. Se trata de un proceso de cocción lenta, pero que nos sana y nos concilia, desde dentro.

«Sólo vivimos una vez y será con nuestros respectivos cuerpos. Es una ilusión  pretender ser otra persona en otro cuerpo. Cuida el tuyo, así como cuidas de la gente a quien amas y tu cuerpo será agradecido contigo sin duda. Tú cuerpo solo espera tu aceptación completa»

Talleres de Alimentación Consciente

A través de la atención y experimentación que practicaremos en los talleres de Alimentación Consciente aprenderás a tener una relación sana con la comida y a sentirte feliz en tu cuerpo.

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