La importancia del desayuno y sus beneficios

6 May, 2019 | Alimentación Consciente, Artículos

Más de alguna vez habremos escuchado decir que el desayuno es primordial. Esta idea hace especial énfasis en la importancia del desayuno por tratarse de la primera comida del día, para muchos la única, que nos provee de energía suficiente necesaria para la rutina diaria.

Es preciso aclarar que no hay verdades absolutas sobre los hábitos alimenticios, pues siempre debemos considerar que cada organismo es distinto, por tanto, debemos reconocer y cuestionar los mitos relacionados con la alimentación que se han ido instalando en nuestras mesas, incluso en lo que se refiere al desayuno.

La única certeza, como insistimos siempre desde este espacio, es que los hábitos saludables en la alimentación no tienen que ver con tallas ideales, ni con dietas rigurosas, ni con el consumo de tal o cual alimento, y sí con la capacidad de identificar nuestras necesidades emocionales y físicas, para poder darles la respuesta más adecuada.

Ahora bien, cuando hablamos del hábito de desayunar después de dormir, de las horas de descanso, en las que por supuesto no ingerimos ningún alimento, sabemos que esta primera ingesta alimenticia permite activar nuestro metabolismo y nos abastece de minerales y vitaminas que nuestro organismo ha consumido durante el sueño.

Como el término lo indica, des-ayunar se refiere a la acción de deshacer o romper el ayuno que hemos mantenido durante la noche. En inglés también es así ya que breakfast (desayuno) es literalmente romper (break) el ayuno (fast).

El hábito de desayunar determina el rendimiento escolar en la infancia, pues está demostrado que quienes desayunan de manera sana durante la niñez, tienen mayores niveles de concentración y atención para el aprendizaje, al contrario de quienes tienen un desayuno deficiente.

Lo anterior nos sugiere que la ingesta durante la mañana no es lo importante, sino los alimentos que componen el desayuno y sus nutrientes.

Para que un desayuno sea equilibrado y sano, deben estar representados como mínimo los siguientes grupos de alimentos: cereales, lácteos y frutas, así como alimentos que aporten proteínas, como frutos secos o huevos. Es decir, debe ser variado.

Si entendemos que el desayuno es una comida igual de importante que el resto, podremos comprender las razones por las cuales es imprescindible que sea una comida de calidad.

Entre las ventajas que se atribuyen a la ingesta de un desayuno saludable, está el hecho de que repercute de manera favorable en el estado nutricional, mejora el rendimiento físico, aumenta la concentración y la memoria, pero también nos hace estar alegres y de buen humor.

Una investigación publicada en la revista Nutrición Hospitalaria, señala que en la población infantil y juvenil española, entre el 5 y el 15% de los escolares acuden al colegio sin desayunar. Esta proporción aumenta con la edad, y un 20-30% lo hacen de manera insuficiente. Solo el 5% de quienes desayunan habitualmente lo hacen de forma óptima y consumen lácteos, cereales y frutas. Los escolares de mayor edad incluyen menor variedad en su desayuno.

Como hemos dicho, un desayuno saludable o de calidad es aquel que contiene variedad de nutrientes. Pero hay otros componentes que influyen y que son aplicables a cualquiera de nuestras comidas diarias, como dedicarle tiempo suficiente, desayunar con tranquilidad, el criterio en la elección de los alimentos, y la imaginación para que el desayuno no sea monótono, sino variado.

Muchas personas utilizan la monotonía como argumento para quitarle importancia a esta ingesta y, por lo tanto, eliminarla, sin embargo, en función de cómo lo empecemos, nuestro día terminará de una forma más o menos saludable.

beneficios y la importancia del desayuno miriam herbon bilbao

Si el desayuno tiene beneficios, ¿el ayuno también?

Si el desayuno es la acción de romper el ayuno nocturno, entonces todas las personas, con una rutina de sueño regular, ayunamos.

El desayuno, a decir de las personas especializadas en nutrición, es aconsejable, pero no obligatorio, por el hecho de que hay quienes necesitan que el cuerpo esté bien despierto antes de poder ingerir algo, lo que puede requerir más o menos tiempo según cada organismo.

Hay quienes no desayunan, simplemente porque no tienen hambre. En este caso puede ser que la cena haya sido muy abundante o que el descanso no ha sido suficiente.

Si seguimos el consejo de descansar un mínimo de 7 horas durante la noche, y cenamos al menos 2 horas antes de acostarnos, supondría un ayuno de 9 o más horas. Esto es tiempo suficiente para levantarnos con un poco de hambre, hambre física. Por lo tanto, bajo esta circunstancia, el hecho de no desayunar nos indica que se pueden mejorar algunas pautas en nuestro hábito de cena o en el del sueño.

Por otra parte, cuando omitimos el desayuno, la falta de nutrientes puede generarnos debilidad, dificultad para concentrarnos, mal humor, déficit de energía, bajo rendimiento, en particular durante la edad de crecimiento, dolores de cabeza, entre otros efectos.

Si nos saltamos el desayuno, o cualquier comida, como ocurre con las dietas estrictas, estresamos nuestro metabolismo. Al estar estresado, nuestro cuerpo libera sustancias, como el cortisol, que hace que almacenemos más calorías. La falta de glucosa, que produce el ayuno mañanero, empuja a nuestro organismo a quemar las reservas energéticas.

Además del ayuno nocturno que todas las personas realizamos, cada vez surgen más recomendaciones que promueven ayunar de manera intermitente para supuestamente desintoxicar el cuerpo, bajar de peso e incluso para aliviar enfermedades crónicas pero no son beneficios reales. 

Siempre que hacemos alusión a la relación que tenemos con la comida, debemos considerar que los hábitos alimenticios tienen como finalidad primordial abastecer a nuestro organismo de los nutrientes necesarios para que funcionemos de manera óptima.

Abstenerse de comer, por tanto, siempre conlleva el privar al organismo de algún nutriente. Por ello ayunar sólo por seguir una moda, sin duda tiene más objeciones que beneficios.

La ciencia tampoco justifica la práctica del ayuno intermitente para mejorar la salud, como señalan las versiones que se popularizan cada vez más (igual que las dietas milagrosas). Desde el proyecto Nutrimedia, de la Universidad Pompeu Fabra, que se encarga de evaluar los mensajes sobre nutrición que circulan en los medios de comunicación, se deja claro que los mensajes que promueven supuestos beneficios del ayuno para la salud deben ser considerados dudosos.

Importa cuándo comemos, dónde comemos, cómo comemos, qué comemos y en qué cantidad. Pero sin duda, lo que más importa es sabernos suministrar el alimento necesario para la VIDA.

La vida es un proceso que requiere respeto, paciencia, pero sobre todo, entendimiento de lo que somos y lo que necesitamos para tener bienestar.

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