El secreto del Arcoíris

4 May, 2017 | Historias de vida, Miriam Herbón, Poemas

Cuento: El secreto del Arcoíris

Cuando el arcoíris salía todo el mundo lo miraba, todo el mundo paraba su tiempo para contemplar sus 7 colores fundamentales. ¿Qué magia había en este fenómeno, al parecer científicamente explicado, al que nadie se resistía con su belleza?

Afrika llevaba años buscando una explicación que le calmara su curiosidad por esta magia. Ella no quería saber el cómo del arcoíris, no quería seguir llenando su cabeza de definiciones científicas que de fenómenos ópticos y meteorológicos trataran. Ella creía en la “magia de la vida” y estaba segura de que había una hermosa manera de explicar la naturaleza y la belleza que se nos regalaba en cada segundo. Llevaba tiempo detrás de los regalos que, en un mismo día, le daba la salvaje naturaleza. No era el mismo regalo a las 6:00 a.m. con el comienzo de la vida que a las 18:00 p.m. al caer el día en el invierno o a las 21:00 al estirarse el Sol de forma perezosa y tranquila en el verano.

Siempre que podía reflexionaba sobre estos milagros pero el arcoíris era tan extraordinario que cuando lo veía lo paraba todo a su alrededor porque sabía que tenía poco tiempo para mirarlo, ya que se desvanecería sin poder a penas identificar todos sus colores.

Era capaz de parar en cualquier lugar para verlo e intentar preguntarle mirándolo fijamente por qué era tan hermoso, por qué era tan distinto, por qué tantos colores, por qué solo a veces se manifestaba.

Afrika lo hizo una vez más, esperanzada como la primera vez de que alguien le respondiera a sus curiosas preguntas y de pronto algo ocurrió. Estaba sentada y sintió un viento mover su largo cabello y su cuerpo vibró. Creyó que se había levantado el viento pero el día estaba calmado y ese viento no era un viento normal sino un viento con forma de caricia. Se estremeció y siguió mirando el arcoíris. Era curioso porque estaba durando más de lo habitual.

De nuevo sintió como un viento más cálido que el anterior le volvía a acariciar, esta vez más intensa y dulcemente. Sabía que algo especial estaba pasando y la intuición le llevó a cerrar los ojos y a sentir las caricias que se le estaban ofreciendo en ese preciso momento. Una frase se le vino a la mente: “Nada puede detener un aprendizaje si la hora ha llegado”. Sintió que eran sus minutos y abriría todos sus sentidos y escucharía con toda la atención. Al cerrar los ojos vio un hada con alas y cuerpo del color del arcoíris. Solo se distinguía la silueta pero todo eran colores, no solo 7, era imposible decir cuántos sentía que había, la palabra era infinitos. Y de pronto el hada empezó a hablar.

Hada: Llegó el momento querida Afrika. Aquí estoy para responder a tus preguntas.

Afrika sobresaltada de emoción contestó tímidamente.

Afrika: Hola… ¿Cómo te llamas?

Hada: Afrika.

Afrika: ¿De verdad? Vaya coincidencia, yo me llamo así también.

Hada: Ya lo sabía. He venido a contestar tus preguntas que por tanto tiempo te llevas haciendo sobre mi magia y es por ello que me envían a ti desde el arcoíris. Fui bautizada como Afrika el 2 de marzo del año 1978.

Afrika: ¿En serio? Es sorprendente, ese día nací yo también, esto es maravilloso, tenemos la misma edad y el mismo nombre aunque yo no tengo alas… ¿Dónde vives?

Hada: Vivo donde vives tú, bueno para ser más precisa vivo en ti.

Afrika: ¿Cómo? no entiendo Afrika. Si vives en mi ¿cómo es que no te he visto antes?

Hada: Porque no querías verme y aunque mirabas el arcoíris no me mirabas ni me oías.

Afrika: No, no puede ser, llevo varias décadas queriendo saber de tu magia. Te preguntaba cada vez que te veía y he esperado pacientemente respuestas que no llegaban sobre ti.

Hada: Cada vez que preguntabas yo respondía pero tú no me podías oír.

Afrika: Pero ¿por qué no te oía? ¿Era tan feo lo que me tenías que contar? ¿Era triste el cómo se hace tu magia?

Hada: Nada malo ni bueno, la magia es magia y está dentro de ti también. No me podías ver ni oír porque no estabas lista, porque me hubieras negado si te hubiera hablado con más contundencia antes de hoy. Estabas llena de razones e ideas que no te dejaban espacio para lo nuevo.

Afrika: Empiezo a entender y sentir lo que me dices, siento mucho que hayas estado ahí ignorada tanto tiempo.

Hada: No te pongas triste, yo no lo estoy, podrías haber muerto sin verme ni oírme y ese hubiera sido el fin para las dos.

Afrika: Si, tienes razón, no es tiempo para ponerse triste sino para celebrarlo. Gracias por haber tenido tanta paciencia conmigo. Pero tengo una pregunta que igual te parece tonta pero necesito saberla, ¿por qué infinitos colores?

El hada sonríe y hace un gesto con las manos uniéndolas y dando gracias mientras dice Namasté.

Hada: Ha llegado el momento de que te explique la magia del arcoíris y que entiendas por qué todas las personas se paran ante su belleza.

El arcoíris no tiene 7 colores, los tiene todos, todos los que existen y los que puedan existir, los que fueron y serán, todos, porque el arcoíris es un cuadro de familia nada más. En él estamos todas las personas, con todos sus espectros, su oscuridad y su luz. Cuando el arcoíris se deja ver es porque el mundo necesita recordar que somos de todos los colores, de todos los gustos, de todas las formas, de todas las apetencias, que somos distintos hasta el infinito y más allá, pero somos un todo en un continuo de colores, somos una familia y nadie se resiste a verse retratado o retratada en una foto familiar si en ella pone amor y puede recibir amor.

La magia del arcoíris consiste en que mientras miramos al cielo y contemplamos su belleza no queremos dividirnos, evitamos hacernos daño, dejamos al Ego parado y podemos ver más colores que el color de nuestra forma.

Cuando una persona nace un hada como yo se crea en su interior y solo cuando la persona está lista se le revela “el secreto del arcoíris”.

Afrika: Ahora siento que ya no tengo más preguntas sobre esta magia. Sabía que era poderosa pero no sabía cuánto. Me siento tranquila. Gracias de sencillo corazón, te lo agradeceré siempre.

Hada: No me des las gracias porque tú eres la que lo ha hecho posible, tú has creado este momento. Ahora tengo que pedirte algo a cambio de haberte contado el secreto de la magia del arcoíris.

Afrika: Sí claro, pídeme lo que necesites

Hada: Necesito que no le cuentes a nadie el secreto pero que actúes bajo su magia .Necesito que veas a todas las formas, a todos los colores, y compartas tu color, tu luz para que esas personas puedan llegar a ver y escuchar sus hadas internas como tú me has visto hoy a mí.

Afrika se quedó pensativa y alagada pero le brotó una pregunta.

Afrika: Y ¿cómo lo hare?

Hada: Siendo tu misma, genuina y transparente, agradeciendo cada momento y devolviéndole a la vida los colores con que la ves, los colores del corazón.

 

Escrito por Miriam Herbón

Cuento inspirado por la música de “El concierto de Aranjuez

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