El peligro de los alimentos procesados

5 Abr, 2019Artículos

La población demanda alimentos más apetecibles, fáciles de preparar y consumir, que no impliquen trabajo en casa, de manera que la industria adaptó su producción a esta necesidad. Este modelo de alimentación haría que la gente gane tiempo, pero pierde en salud. No obstante, ha pasado mucho tiempo antes de que se alertase a la población de el peligro de los alimentos procesados.

Los alimentos procesados pueden definirse como aquellos elaborados por procedimientos industriales a partir de ingredientes, no del alimento completo, para su consumo directo. Lo anterior significa que no se requiere cocinarlos, basta con sacarlos del empaquetado o de la lata, calentarlos un poco y consumirlos.

En general, las y los nutricionistas no recomiendan el consumo de alimentos procesados, pues consideran que es comida poco saludables por las siguientes razones:

  • Se elimina alguna parte del alimento original, por ejemplo quitarles a los cereales el salvado y el germen para obtener harinas refinadas o a las frutas la fibra, para extraer el zumo.
  • Contienen harinas refinadas, azúcar añadido, sal en exceso o grasas saturadas o de mala calidad, todos ellos poco saludables.
  • Estos cuatro ingredientes son muy baratos y de sabor agradable, además se conservan durante largo tiempo, algo que resulta redituable a la industria alimentaria, aunque sea poco sano.
  • Los alimentos procesados tienden a desplazar el consumo de los alimentos frescos, de proximidad, y sanos.

Sin embargo, hay alimentos mínimamente y semi-procesados que pueden formar parte de una dieta equilibrada. Este tipo de alimentos mantienen las propiedades de los alimentos naturales. Entre ellos podemos mencionar:

  • Grasas, como el aceite de oliva virgen extra, que es un procesado, porque no se encuentra tal cual en la naturaleza.
  • Derivados de la soja, como el tofu, el tempeh o el miso, típicos de dietas como la japonesa.
  • Verduras, hortalizas y legumbres. Aquí se incluyen los encurtidos, como las olivas, los pepinillos, cuyo consumo se recomienda con moderación por su contenido en sal. También las verduras o legumbres tiernas, congeladas, las verduras en conserva sin añadidos, las legumbres cocidas en bote, y los vegetales frescos envasados como las ensaladas de bolsa.
  • Fruta, como la fruta desecada o deshidratada: higos, orejones, ciruelas, pasas y la fruta deshidratada o liofilizada.
  • Derivados de cereales, entre ellos la pasta integral como los típicos espaguetis, el pan integral de verdad, el seitán o sucedáneo de carne.
  • Otros. Aquí debemos incluir el cacao puro y chocolate por encima del 85% de cacao; el tahín o crema de sésamo y otras cremas de frutos secos, como la crema de cacahuate; los vinagres; la mostaza, el café, el té, y especias secas.

A la anterior clasificación se suman los alimentos medianamente procesados y los ultraprocesados, que son altos en grasas saturadas, totales o trans, además de azúcares refinados, sodio, todas deficitarias de nutrientes, fibra dietética y altamente calóricos. Incluir estos alimentos en la dieta, es poco o nada recomendable.

Dietistas, nutricionistas estiman que los alimentos ultraprocesados suponen hasta el 50% de todas las calorías diarias que se ingieren en muchos países occidentales, lo que se asocia a un mayor riesgo de obesidad, de hipertensión arterial y aumento del colesterol, pero también pueden desencadenar algún tipo de cáncer.

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Entre los ingredientes más peligrosos para la salud que suelen contener estos alimentos se encuentran:

Glutamato monosódico

El glutamato monosódico se utiliza para potenciar el sabor de los alimentos y acaba provocando una muy fuerte adicción. Una vez que lo probamos, es muy difícil dejarlo, lo anhelamos quizás sin siquiera saberlo.

Lo encontramos en gran parte de los alimentos procesados incluyendo snacks, conservas, comida rápida, sopas deshidratadas y es muy famoso en la comida china, en especial los noodles.

Bromato de potasio

Aditivo que emplean las industrias para lograr que las masas sean más esponjosas, suaves y amigables al paladar humano.

Suele estar presentes en productos como pasteles, pan, tortas, bollería en general y otras masas dulces o saladas.

Jarabe de maíz de alta fructosa

Sin duda uno de los ingredientes con peor reputación en la actualidad, pues se relaciona con la diabetes, caries dentales, sobrepeso y obesidad entre otras patologías.

Acrilamida

La acrilamida es abundante en alimentos que son sometidos a tratamientos en altas temperaturas como por ejemplo los que son fritos u horneados.

Como puedes inferir, las patatas fritas y otros snacks, la comida rápida y los salteados suelen contener este compuesto.

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Nitratos o nitrito de sodio

Se usa principalmente en las conservas de derivados cárneos, pues amplía la duración de los alimentos.

Este compuesto se utiliza en los embutidos como el jamón, salamis, mortadelas, perniles y otros similares.

Podemos prevenir, antes que lamentar

Un estudio publicado por la revista médica The Lancet informa que una de cada cinco muertes en el mundo está relacionada con la mala alimentación, producto del exceso de comida industrializada. La dieta es el segundo factor de mayor riesgo en la salud, después de fumar, según confirma este estudio.

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Según fuentes de la Health Metrics and Evaluation (IHME), en España unos 6 millones de personas padecen enfermedades relacionadas con la mala alimentación. Ante ello, desde la Asociación Justicia Alimentaria, se ha creado la campaña Dame Veneno, para concienciar sobre los peligros de los alimentos procesados en nuestra salud.  

Las conclusiones del informe de dicha campaña son contundentes: el consumo excesivo de alimentos procesados, cargados de sal, azúcares y grasas insalubres, es lo que más nos enferma. Pero esto aún es reversible.

Hemos abandonado una agricultura sostenible, centrada en una producción cercana, diversa y de temporada. Hemos abandonado los circuitos de producción, comercialización y consumo alimentario de proximidad. Lo más grave, hemos desplazado la alimentación sostenible y consciente, por una alimentación nociva para la salud, pero también para la naturaleza.

La primera recomendación que queremos hacerte es que no te alarmes. Es muy importante estigmatizar ningún alimento hasta conocerlo realmente. Para ello podemos aprender a leer e interpretar el etiquetado de la comida que compramos en el supermercado.

Y como hemos señalado anteriormente, priorizar los alimentos naturales, de proximidad, y sólo complementarlo con algún alimento mínimamente procesado.

Sin duda alguna, buscar el equilibrio entre lo saludable, lo más asequible, delicioso y apropiado para la ocasión, siempre será la mejor decisión para llevar a cabo una alimentación consciente y garantizar con ello un buen trato a tu cuerpo que en definitiva es tu templo más sagrado.

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A través de la atención y experimentación que practicaremos en los talleres de Alimentación Consciente aprenderás a tener una relación sana con la comida y a sentirte feliz en tu cuerpo.

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