A veces, estamos atrapadas en mecánicas que no nos dejan ser nosotras mismas y/o no nos dejan hacer las “cosas” que realmente nos gustaría estar haciendo.

Puede que sintamos que el tiempo se pierde en asuntos que no nos importan mucho o que no aportan nada a nuestra persona o a nuestra vida, pero que tenemos que hacer, porque son nuestra responsabilidad… Porque son las “cosas que verdaderamente importan”…

Y va pasando la vida y tenemos una “mala” sensación de nuestra relación con nosotras mismas y con nuestro entorno. Porque apenas si tenemos tiempo libre, tiempo de ocio, tiempo para nosotras… y el tiempo libre que tenemos no sabemos que hacer, nos dejamos llevar por inercias.

Pero hay maneras de aprovechar el tiempo y de vivir cada momento, pudiendo dedicarlo a “las cosas que realmente importan a cada persona”. Y, además, existe la manera de aprovechar el tiempo mientras estamos realizando esas cosas impuestas que son las supuestamente necesarias por importantes… pero que sabemos que no lo son tanto. 

Podemos dedicar beneficiosamente nuestro tiempo-nuestra VIDA al enfocarla-dirigirla COMO una ACTITUD-CONDUCTA POSITIVA en base a lo que NOS PUEDE Y PODEMOS HACER FELICES, como es relacionarnos honesta y sinceramente con el entorno laboral, con la familia, con los amigos, con la sociedad, a la vez que realizamos actividades que nos llenan profundamente y nos devuelven a la realidad de quienes somos.

O, “simplemente”, dedicar ese tiempo a pensarnos a nosotros y nosotras mismas y nuestra relación con el mundo para ser mejores personas.

El árbol de la vida es un poema que nos recomienda actitudes y acciones para realizar con nosotras y nosotros y los seres queridos y conseguir así ser un poco más felices o muy felices…

“Respira hondo, déjate querer, pasea algún rato, sonríe a tu hij@, haz tu álbum familiar, cuenta las estrellas, mima a los que te aman…

 

el arbol de la vida

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