El abuso y maltrato en la vejez

5 Jul, 2019Artículos

Llegaremos a la vejez un día en nuestras vidas, y queremos conseguir disfrutar de una vida plena, con salud, compañía, amor, felicidad y por supuesto una pensión digna que nos permita disfrutar de esos años para los que tanto hemos trabajado. Por eso queremos denunciar el abuso y maltrato a la vejez y en concreto a las personas mayores de Bizkaia.

La vejez es una de las etapas más vulnerables de nuestra vida y para darle la importancia que se merece tenemos que ser conscientes que pasaremos por ella, y que deseamos que sea de forma digna y sin abusos. El maltrato a las personas mayores es un tema cada día más sensible, en algunos países del mundo sus derechos y calidad de vida mejoran, mientras que en otros sus condiciones de vida empeoran, pero el tema del maltrato es un tema que afecta a nivel mundial y que viola los derechos humanos de las personas que lo sufren. La celebración de la toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez, se realiza con la intención de concienciar acerca de los abusos que sufren las personas mayores, que en algunos lugares aún es un tema tabú, y es por ello que no se sabe la magnitud exacta del problema.

Llegar a la vejez supone un privilegio lleno de cúmulos de experiencias y sabiduría, quienes hemos tenido la oportunidad de crecer con nuestros abuelos y abuelas lo sabemos bien, son las personas más consentidoras del mundo y siempre tienen las mejores historias que incluso pueden trasladarnos a otra época. Sin embargo, estos seres que tienen un gran significado en nuestras vidas poco a poco van encontrando ciertas dificultades como el deterioro físico y emocional, dejándoles en estado de vulnerabilidad, el cual genera violaciones de sus derechos humanos por medio de familiares o de las mismas instituciones públicas. 

El maltrato y la discriminación que sufren las personas mayores es una realidad latente en nuestra sociedad y en el mundo, constantemente sufren de abandono, desprotección y abusos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) 1 de cada 10 personas mayores sufren maltratos mensualmente, y se considera como un problema importante de salud pública. Este tipo de abusos se basan también en relaciones de poder que se crean cuando las personas se vuelven más vulnerables, sea por amistades, el vecindarios, familiares, la persona encargada del cuidado, o las mismas instituciones públicas. 

En algunos países las personas mayores tienen la opción de elegir donde quieren pasar su vejez, en compañía de quiénes, pueden decidir hacerlo en la casa, al cuidado de una persona o de la familia, o en otros casos ir a una residencia, pero en otros la realidad no es fácil. La mayoría de personas adultas no cuentan ni siquiera con el derecho a jubilación, y el acceso a la sanidad pública les resulta excesivamente complicada, principalmente para aquellas personas que deben desplazarse de zonas rurales.

Un estudio de la organización HelpAge International valoró los beneficios en cuanto a empleo, pensiones, apoyo comunitario, acceso sanitario para las personas mayores de 60 años, esto en 91 países del mundo. En este estudio se demuestra que Suecia, Noruega y Japón son los países que tienen mejor calidad de vida para las personas adultas, mientras que Afganistán, Tanzania y Jordania son los peores en esta región. En América Latina, la cobertura de los sistemas de jubilaciones y pensiones  es muy baja, y con grandes diferencias según el lugar donde viven. Los ingresos mensuales son insuficientes para satisfacer las necesidades básicas de una persona, sin embargo en Chile, Argentina, Uruguay y Costa Rica las condiciones para las personas mayores son las mejores de esta zona, caso contrario el de Honduras y Guatemala, que son los países con las zonas rurales más empobrecidas y donde los Gobiernos y la sociedad tiene en pleno abandono a las personas de la tercera edad. 

Imaginemos entonces, cuando estas personas no pueden valerse por sí mismas y quedan relegadas al cuidado de otras personas, sin ingresos económicos, sin tener asistencia sanitaria, sin los cuidados mínimos que demanda una persona mayor. Si bien, es cierto que las personas no alcanzan a vivir los mismos años de vida en países desarrollados y en países en vía de desarrollo, la calidad de vida también hace que las personas aparenten tener edades superiores a las reales, es decir una persona que ha tenido un buen trabajo, ciertas comodidades, se ha podido permitir una alimentación sana y buena, y que goza de una buena jubilación, no va a alcanzar los 80 años de la misma forma que una persona que ha llevado una vida llena de precariedades, mala alimentación, trabajo duro y sin ninguna pensión por avanzada edad. Por eso decimos que la violencia ejercida hacia las personas mayores no es solo por parte de familiares y amistades, sino también es un tipo de violencia institucional y estructural que no brinda la protección de sus derechos

En el contexto anterior, la desprotección por parte de los Estados hacia las personas mayores trae como consecuencia la dependencia familiar, tanto económica como de cuidados personales. Este traspaso de responsabilidades de los Estados hacia el sector privado (familia y amistades) crea en algunos casos consecuencias graves para la salud, tanto física como emocional de nuestros ancianos y ancianas, desencadenando ciertos tipos de malos tratos y abandono. La OMS también advierte sobre los principales tipos de abusos y violencias que sufren las personas mayores, entre ellas: maltrato físico, abuso sexual, maltrato psicológico, abuso económico y desatención. Diferentes abusos explicados en nuestro glosario feminista.

Envejecimiento y desigualdad

Para lograr el acceso a una vejez digna, tenemos el derecho de contar con una pensión justa. En el caso de las mujeres, el hecho de que anteriormente no se les permitiera estudiar o trabajar, o incluso, si ellas tomaron la decisión de ser amas de casa, ha generado que actualmente muchas mujeres adultas no tengan el derecho a esa pensión que les permita vivir de manera cómoda, manera bien merecida para una persona mayor.  Las mujeres estamos más afectadas por la pobreza, especialmente en zonas rurales. La desigualdad se refleja también en la salud mental, las mujeres mayores tienen más riesgo a sufrir de depresiones y tiene relación con las normas opresoras a las que hemos estado sujetas; casarnos, tener hijos o hijas, ser responsables del cuidado y del hogar, la presión constante contra el envejecimiento físico, entre otras. La violencia ejercida en su contra también juega un papel muy importante, pues envejecemos y debemos enfrentar además del deterioro físico y hormonal, las secuelas que dejaron en nuestra vida el maltrato físico, psicológico y sexual al que muchas fueron sometidas. 

La contribución que ha realizado las mujeres a la sociedad no ha sido reconocida en todos los aspectos, durante mucho tiempo hemos asumido cargas importantes en la familia como por ejemplo los cuidados. Muchas mujeres han dedicado su tiempo al trabajo, al cuidado de los hijos e hijas, cuidando a los y las  progenitoras cuando estos están en una edad adulta, atienden a sus parejas y encima terminan cuidado de las criaturas de sus hijos e hijas. En esta época se conoce como el Síndrome de la abuela esclava a aquellas mujeres de las cuales se abusa del rol como abuela, se le delegan responsabilidades que ya no le corresponden, y aunque es muy frecuente la sociedad lo acepta, de hecho la OMS la reconoce como otro tipo de maltrato hacia las mujeres. 

Mujeres mayores abandonadas por sus familias ¿qué pasa con ellas?

Además de la fuerte discriminación que sufren por ser personas de la tercera edad, se suma la discriminación por ser mujeres. Son muchas las mujeres de la tercera edad que sufren maltrato físico y/o psicológico y hasta económico por parte de sus propios parientes, que por alguna u otra razón no les brindan condiciones dignas. Las razones pueden ser desde el interés por una herencia o simplemente no querer hacerse cargo de ellas. En España, los hospitales que reciben ancianas que son abandonadas y nadie responde por ellas. Tampoco está bien regulado legalmente el abandono de las personas mayores, es decir que el abandono no es solo por parte de las familias, es también por parte del Estado.

Cada día hay más ancianas enfrentando diversas dificultades, por eso es necesario crear redes de apoyo, crear conciencia, hacer pública la problemática a todos los sectores de la sociedad y a todos los Estados, es un tema que merece la atención y el trabajo de la comunidad internacional creando estrategias de prevención, políticas que atiendan el abuso a las personas ancianas.

Llegar a la vejez, es una etapa más en la vida y debemos asumirla con la misma felicidad que se vive la niñez, la adolescencia, la juventud y la madurez, cada una con sus diferentes obstáculos y dificultades. Pero es esencial nuestro compromiso en este aspecto, en apoyar que las personas mayores tengan una mejor calidad de vida, luchar porque las mujeres mayores se les respete sus derechos y se haga visible todas las dificultades que han sufrido y que deben enfrentar por el hecho de ser mujeres. Debemos entender también que las luchas que están enfrentando las personas jubiladas en este momento es por el beneficio de esa generación, por la nuestra y por la venideras.

 La vitalidad no debe valorarse por los años de vida, sino por la energía, la sabiduría y el espíritu de seguir luchando. 

Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. Ingmar Bergman

Talleres de Mindfulness

La práctica de la meditación es sencilla y accesible para cualquier persona, independientemente de su condición física y sin necesidad de creencias religiosas. Miriam Herbon imparte talleres de Mindfulness en Bilbao y consultas individuales así como en toda Euskadi en los que podrás aprender y/o practicar la meditación y mejorar con ello tu calidad de vida emocional.

 

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