Ecología desde el feminismo por un futuro mejor

5 Sep, 2017 | Artículos, Ecofeminismo, Feminismos

La relación que la especie humana ha tenido con el planeta Tierra y la Naturaleza a lo largo de la historia deja bastante que desear si tenemos en cuenta que nos hemos dedicado a sacar de ella todo lo que necesitamos sin devolverle nada a cambio. Es más, somos la causa directa de su paulatina degradación con extinciones de especies animales y vegetales incluidas, y quizá, en un futuro no tan lejano, de la nuestra propia.

 

El cambio climático es más que evidente

Evidencia de que algo estamos haciendo mal en nuestra interacción con el planeta es que el año 2015 ha sido registrado como el año de temperaturas más elevadas a lo largo y ancho del planeta, y en 2017 seguimos batiendo las cifras. La temperatura media del planeta ha aumentado en un grado Celsius (1ºC) desde el siglo XIX debido al incremento de las emisiones de dióxido de carbono y otras emisiones generadas por la vida de la especie humana. La mayor parte de ese calentamiento global se ha producido en los últimos 35 años siendo los últimos 15 años, desde 2001, los más calientes. Este es un hecho.

El cambio climático es el reto de nuestra generación, y el trabajo vital de la NASA sobre este asunto tan importante afecta a todas las personas en la Tierra. El anuncio sobre las temperaturas en la historia registrada, no sólo pone de manifiesto cómo de crítico es el programa de NASA sobre la observación del planeta, sino que es un asunto clave que apunta hacia el hecho de que los que hacen las políticas deberían levantarse y tomar nota: ahora es el tiempo de actuar sobre el cambio climático”.

Charles Bolden, administrador de la NASA

Las consecuencias inmediatas de este cambio son más que evidentes en muchas de las manifestaciones meteorológicas y en la degradación de la vida natural y de los espacios y especies con las que cohabitamos.

Sin embargo, parece que queda aún un largo camino en la concienciación sobre aspectos como el consumo abusivo, las formas de producción contaminante, reguladas o no, los sistemas para deshacernos de nuestros propios deshechos, la escasez del agua potable… Un sinfín de problemas sobre los que tenemos que tomar conciencia y actuar a nivel personal y a nivel global para que realmente el planeta no siga este proceso destructivo.

Ecofeminismo y concienciación medioambiental

El ecofeminismo es una ideología que se está conociendo cada vez más y está calando como alternativa que contempla, además de los principios ecologistas, la perspectiva de género, incluyendo en su análisis la discriminación que sufrimos las mujeres en todo el planeta y las consecuencias que esto tiene en la naturaleza y en el medio ambiente.

“Las mujeres del movimiento verde trabajan junto con los hombres en cuestiones como la ecología y el desarme. Pero debemos también imponer el problema de la opresión de las mujeres por los hombres como asunto fundamental, pues nuestra experiencia nos dice que los hombres no toman la opresión de las mujeres tan en serio como otras causas. Hay una relación clara y profunda entre militarismo, degradación ambiental y sexismo. Cualquier compromiso con la justicia social y la no violencia que no señale las estructuras de dominación masculina sobre las mujeres será incompleto. Nosotras queremos trabajar con nuestros hermanos del movimiento verde, pero no queremos estar sometidas a ellos. Ellos deben demostrar su buena voluntad para abandonar sus privilegios de miembros de la casta masculina.”

Por un futuro alternativo” de Petra Kelly (1997), extracto del libro de Alicia Puleo “Ecofeminismo para otro mundo posible“ (2011)

La chispa inicial del ecofeminismo estalló en los 70, con la proliferación del movimiento antinuclear y el movimiento verde, en plena segunda ola del feminismo. Desde el ecofeminismo se comenzó a observar una conexión entre la explotación y degradación del medio ambiente y la subordinación y la opresión de las mujeres por el patriarcado.

Es gracias a las novelas utópicas de las feministas de los años setenta que vemos un nuevo mundo, donde las mujeres viven sin la opresión patriarcal ni capital. Estas escritoras construían un universo literario con un poder descentralizado, donde no existían las jerarquías ni los ejércitos.

La primera vez que nos encontramos con el término “ecofeminismo” es de la mano de Françoise d’Eaubonne. En 1974. D’Eaubonne planteaba la existencia de un matriarcado original, donde las mujeres y los hombres vivían ambos liberados que fue reemplazado por el patriarcado, cuando los hombres arrebataron a las mujeres cualquier tipo de poder sobre la fertilidad de sus propios cuerpos y la tierra. Esto tendría como consecuencia la situación medioambiental de urgencia en la que nos encontramos ahora y la mercantilización de las mujeres como objetos. El termino le sirvió para representar la necesidad de las mujeres de encabezar una revolución ecológica donde nuevas relaciones humano/naturaleza sean posibles al igual que la liberación de las mujeres.

El ecofeminismo se dio de la mano en sus comienzos con un feminismo que hablaba de la similitud “natural” entre mujeres y naturaleza y con el marxismo. Este mismo ha evolucionado en diferentes tendencias, aunque en todas encontramos ese interés inicial en cambiar las relaciones de las personas entre sí y con el medio ambiente. A partir de los años 80 se navega en la interseccionalidad entre el propio ecofeminismo y otros movimientos de lucha social brindándole especial interés a la raza, clase y al colonialismo.

Nos podemos encontrar con autoras como Vandana Shiva que denuncia la imposición occidental al resto del mundo en su famosa obra Sur, Staying Alive o a Carol Adams, que hace un símil entre la explotación animal y la explotación a la mujer en su libro La política sexual de la carne en los 90.

En España, hablando de ecofeminismo y su relación con otras causas como en este caso la raza, nos encontramos a Alicia H. Puleo, que habla de la necesidad de mirar más allá si queremos que la calidad de vida se extienda a toda la humanidad, revisándola, cambiándola y haciéndola sostenible.

“Si lo anterior se refiere a las necesidades futuras, hay otras razones actuales para que el feminismo se interese por la ecología. Si el feminismo quiere mantener su vocación internacionalista, deberá pensar también en términos ecologistas ya que las mujeres pobres del Tercer Mundo son las primeras víctimas de la destrucción del medio natural llevada a cabo para producir objetos suntuarios que se vendan en el Primer Mundo. El nivel de vida de los países ricos no es exportable a todo el mundo. Los recursos naturales son consumidos sin atender a la posibilidad o imposibilidad de su renovación. El expolio no tiene límites en aquellos países en los que la población carece de poder político y económico para hacer frente a la destrucción de su medio natural.”

“Artículo de la revista El Ecologista (número 31, verano del 2002)” de Alicia H. Puleo

Desarrollo sostenible a través de la Igualdad

El desarrollo sostenible es un “desarrollo que busca satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades” (ONU, Our Common Future, 1987, cap. 2).

El concepto abarca la satisfacción de las necesidades básicas de todos en su empeño por una vida mejor. Por tanto, la igualdad es un pre-requisito para el desarrollo sostenible. En tanto que la desigualdad de género es una de las principales formas de desigualdad, debemos enfocarnos en las dimensiones transversales del género y del desarrollo sostenible en la búsqueda de soluciones.

El principal vínculo puede ser establecido a partir de la observación de la asignación de recursos entre hombres y mujeres (UNECE, Empowering Women for Sustainable Development, Marzo 2011, p. 4). Esto incluye el pago de la brecha de género y la restricción en el acceso y la propiedad de las mujeres a la tierra y otros activos.

“Es deseable pensar que en un futuro no tan lejano podamos ver el planeta y toda la vida que él habita como algo que es parte de nuestra especie. Todos los animales y plantas que nos rodean, los mares y océanos, el aire que respiramos, es lo que somos porque sin ellas no somos nada.

En ese futuro no tan lejano donde seamos conscientes de la naturaleza y del respeto que le debemos.

En ese futuro en el que tratemos la vida y la naturaleza con todo el respeto y humildad posibles.

En ese futuro en que miremos atrás y veamos que hemos sido la generación que ha cambiado el mundo a mejor.

La respuesta depende de la evolución consciente de nuestra especie y esta respuesta podría salvar este hermoso planeta azul para las generaciones futuras”.

Leonardo DiCaprio, documental sobre el cambio climático “La última hora

Referencias:

Ecofeminismo y Feminismo Ecologísta

Las primeras conexiones entre el feminismo y la ecología que dieron origen al ecofeminismo se encuentran en las utopías literarias de las feministas de los años setenta.

En ellas se define una sociedad en la que las mujeres viven sin opresión, lo que implica la construcción de una sociedad ecológica, descentralizada, no jerárquica y no militarizada, con democracia interna y en la que prevalece el uso de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente, etc.

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