Día internacional de la Cero Discriminación

15 Jul, 2019 | Artículos

Rompamos prejuicios y estereotipos de las personas con VIH positivo en el día de la Cero Discriminación. 

Existen varios tipos de discriminación, entre los cuales podemos mencionar algunos como: el racismo, la homofobia, xenofobia, transfobia y por supuesto las discriminaciones derivadas del machismo como la misoginia, entre otras. Pero en este artículo queremos enfocarnos en el tipo de discriminación que sufren las personas portadoras del VIH.

Nuestros pensamientos y actos muchas veces no validan la relación con todo tipo de personas, posiblemente por desconocimiento, por desconfianza o por miedo. Dentro de nuestros privilegios, no concebimos posicionarnos en las realidades de otras personas y por eso damos tratos injustos a las personas o ciertos colectivos que no encajan dentro de nuestros estándares. 

Es nuestro derecho como ciudadanía que no se nos discrimine ante cualquier situación, ni por nuestra procedencia, estado físico, color, raza, sexo, género, religión, orientación sexual, ni por cualquier otro tipo de aspectos que puedan vulnerar el derecho de vivir con libertad. Sin embargo, somos conscientes que las dificultades a las que nos sobreponemos son numerosas, y que nos seguimos enfrentando con patrones tan antiguos que nos impiden avanzar en sociedad.

Cada 1 de marzo se celebra el día de la cero discriminación, enfocadas en aquellas personas portadoras del virus del Sida. El objetivo principal de la celebración de este día es divulgar información sobre los derechos que asisten a las personas, visibilizar sus luchas y romper con los prejuicios y estereotipos. Y es que mucho se dice sobre este tema, sobre todo para generar pánico, pero es real y sigue existiendo, por lo que claro está que crear pánico no es la solución al problema. Miguel Caballero es un activista reconocido por su lucha contra la estigmatización de las personas portadoras del VIH, él dice que las personas tenemos dos actitudes frente a la problemática, la indiferencia o el pánico, y ninguna de las dos es la correcta. Es importante romper con los estereotipos sobre este tema, solo así lograremos  relaciones basadas en respeto e igualdad.

Cada año aumentan los casos de VIH en el estado español, el repunte es alarmante sí, pero también la posibilidad de  concienciar a la población sobre los riesgos y sobre todo, que las formas de relacionarnos con las personas portadoras no tiene porque ser diferente, no tienen porqué sentirse excluidos de la sociedad. 

Uno de los problemas más alarmantes entorno a este tema es que muchos de los nuevos casos detectados de VIH positivo son contagiados por enfermos que aún no han sido diagnosticados y esto es muy preocupante, porque la responsabilidad de la transmisión es individual, por lo tanto si se tuviera la conciencia de ser portadores, tendríamos la obligación de expresarlo a las personas con quién nos relacionamos, para tomar las precauciones necesarias.  Sin embargo, al existir tanto estigma sobre este virus y el miedo de sentirse etiquetado socialmente hace que las mismas personas prefieren mantenerlo en secreto. 

El acceso al sistema sanitario es otro de los obstáculos para una persona que quiere hacerse la prueba, porque en la mayoría de los lugares  sólo se lleva a cabo de forma sistemática en mujeres embarazadas y donantes de sangre y órganos, y por la misma estigmatización las personas no se atreven a ir a los servicios sanitarios a por este examen. Por lo tanto, o trabajamos en normalizar la libertad de poder solicitar realizarte la prueba o esta misma tiene que hacerse de forma  más generalizada. 

El estigma moral del sexo

Las personas diagnosticadas con VIH positivo, siguen arrastrando el estigma social y moral. La sociedad actual sigue relacionando este virus con personas homosexuales o prostitución. Cualquier persona corre los mismos riesgos de contraer este virus, sin importar su orientación sexual, sin embargo el estigma moral del sexo, se sigue notando principalmente en estos colectivos. 

Teniendo en cuenta que las mujeres ocupan el 50% en los casos de VIH es importante reconocer la doble discriminación que puedes sufrir una mujer portadora de este virus. 

Los roles de género impuestos por normas sociales y culturales son claramente desfavorables para las mujeres. Durante años nuestro cuerpo han sido utilizado como objetos; agresiones sexuales, violencia sexual como arma de guerra, relaciones de poder, han sido algunos de los causantes del aumento de casos de VIH en mujeres, ya sea por las agresiones sufridas, o porque las relaciones de poder en las parejas cohíbe a la mujer para decidir libremente de su cuerpo, obligándola a tener más descendientes de los deseados y prohibiéndole a utilizar métodos anticonceptivos. 

Ahora imaginemos, mujer, portadora de VIH y prostituta. Seguramente es la más estigmatizada de todas, a pesar de presentar tasas de infección menores a otros grupos. Las mujeres trabajadoras del sexo han sido denominadas como grupos de riesgo, sin embargo son de los pocos colectivos que  tiene incorporada la prevención de enfermedades sexuales como parte de su oficio.

Recomendaciones para tener en cuenta:

Recuerda que la educación es muy importante en este tema, porque el rechazo social, laboral y sanitario de las personas con VIH no es más que parte de nuestra cultura de discriminación. En los últimos años se ha avanzado mucho en investigar  para el tratamiento y como buena noticia, la esperanza de vida es exactamente la misma que en las personas que no portan el VIH, siempre y cuando tenga acceso al tratamiento respectivo. Por lo tanto, una persona portadora de este virus tiene todo el derecho de vivir libre de rechazo, porque el virus no se transmite por besarse, abrazarse, compartir platos, beber del mismo vaso, toser, estornudar, tocarse o acariciarse. Definitivamente el síntoma más grave para una persona portadora de VIH es el rechazo de la sociedad. 

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