Autocuidado para la cuarentena del coronavirus

18 Mar, 2020Artículos

Ya hemos reconocido que tenemos miedo al coronavirus pero ¿Qué podemos hacer en esta cuarentena para autocuidarnos? ¿Qué es el autocuidado y cómo puedes autocuidarte? Es esa atención deliberada por tu parte para regularte, es cada una de las prácticas conscientes que eliges para cuidar tu salud, tanto física como psicológica. Es la elección consciente de que eliges pensar y elegir acciones para poner la vida de tu parte, en tu propio beneficio y no arriesgar a hacerte sensible a inmunodeprimirte por entrar en el miedo y no trabajar por salir de él. Cada persona tiene sus estrategias pero aquí hemos dejado algunas recomendaciones que puedan servir de inspiración para ponernos a darle la vuelta a esta situación constante de incertidumbre y de miedo a perder la vida que nos provoca el coronavirus. 

Aprovecha la oportunidad de enfrentarte al miedo y abrazar el tiempo para cultivar la confianza en la vida y en el ser humano.

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Recomendaciones activas para tu autocuidado
Emocional y psicológica Física
No saturarse con información. Ejercicios de respiración.
Aceptar la situación. Ejercicios de meditación.
Reconocer y aceptar las emociones que vayan apareciendo y poder darle salida con actividades y apoyo en personas.

Buena alimentación consciente.

“Diferenciar el hambre emocional del hambre físico”

Identifica tus pensamientos, sobre todo lo que generan malestar y cuestiónalos. Buen descanso y horas de sueño suficientes pero no excesivas.

Establecer una rutina y un horario. Y un acuerdo con las personas con las que están conviviendo en relación a tus necesidades y las de éstas.

Cámbiate de ropa para estar en casa cómodamente.

Actividades que produzcan placer corporal y que estén acordes a nuestras posibilidades.
Realizar ejercicios de autoconocimiento, de agradecimiento, o de toma de decisiones para tu vida. Intenta crear armonía a tu alrededor. Hábitos saludables (no excederse con bebidas alcohólicas o fumar).

 

Recomendaciones activas para la gestión del miedo y nuestro trabajo personal

 

  • No sobre informarse o saturarse con información. Mantenernos a distancia con las redes sociales y con todo lo que leamos. Evitemos agotarnos emocionalmente. Tomemos descansos y decidamos informarnos en algunos momentos, no todo el día, ya que de lo contrario podría aumentar nuestra sensación de nervios sin necesidad y de ansiedad por recibir noticias que cambien la situación con demasiada angustia e impaciencia.

 

  • Aceptar la situación. Los hospitales están priorizando a las personas que llegan con síntomas, poniendo sus recursos al servicio del cuidado de las cifras que se elevan exponencialmente día tras día. Seamos consciente de que si realizamos alguna actividad y nos caemos, por ejemplo, añadiremos más carga al personal sanitario. Vamos a intentar no magnificar ni minimizar el riesgo y la situación y sentir que estamos contribuyendo con nuestro comportamiento ejemplar a superar esta pandemia. Aceptemos la situación, como lo que es, algo temporal y con la responsabilidad de todas las personas, para poder empezar a tomar decisiones para nuestro bienestar. Aceptar desde la confianza de que estamos en buenas manos, que nos cuidaran tanto las manos más cercanas en nuestros hogares como las manos del personal sanitario que vela por nuestro cuidado y que no nos van a dejar de acoger.

 

  • Reconocer las emociones que vayan apareciendo; miedo, tristeza, enfado, apatía, ambivalencia entre ambas emociones o incluso montaña rusa de miedo y tristeza etc. Aceptarlas y darles salida a través de alguna actividad o compartiéndolas con otras personas vía telefónica, chat, videoconferencia, donde puedas sentirte con apoyo verdadero sin juicios. Recuerda las ocasiones en las cuáles también has sentido esas emociones no tan cómodas y cómo pudiste gestionarlas y superarlas. Seguro que ya te has demostrado que puedes antes de esta situación, tira de esa experiencia para poder repetir la estrategia. La capacidad de resiliencia se desarrolla y entrena, está dentro de ti.

 

  • Identificar nuestros pensamientos, sobre todo los que generan malestar y cuestionarlos. Hemos de preguntarnos si podríamos afirmar con una certeza del 100% si esos pensamientos son absolutamente ciertos, que de tan negativa es nuestra situación realmente y si no podemos afirmarlo, imaginarnos sin ese pensamiento que genera malestar e intentar sustituirlo por otro que conjugue más posibilidad, que ponga el acento en lo que sí tenemos y necesitamos para estar con mayor tranquilidad y reposo. Desde el reposo podemos acceder al aquí y ahora, a centrarnos en lo que tenemos delante, a centrarte en ti. Hay personas que están siendo despedidas por falta de ingresos o simplemente no van a tener ingresos en un período que todavía es un tanto incierto pero que tendrá una fecha final. Negar las consecuencias de esta situación no ayuda pero por  el momento presente no podemos adelantar acciones para volver a encontrar otro trabajo o recuperar el que teníamos. Intentemos entonces aprovechar esta situación para centrarnos en el bienestar personal, en sentir fortaleza desde dentro, en darle espacio a todo lo que queríamos hacer pero no podíamos porque no teníamos tiempo, Centrémonos en esas actividades que siempre pensamos en hacer si tuviéramos un año sabático. Esto se pasará y podremos volver a retomar la vida laboral y a esa vida que decidida o no ocupaba nuestro tiempo fuera de casa. 

 

  • Decidir qué vida quieres vivir. Es el momento forzado pero el momento de pensar si veníamos viviendo como queríamos vivir y si hay algo que podemos cambiar una vez pasado este periodo de pánico. Muchas personas venían necesitando parar y no se daban el permiso porque la vida exige movimiento, producir, hacer y hacer y más hacer. Estoy segura que a pesar del colapso en las casas y la reformulación de la convivencia y sus códigos y formas, esta es una oportunidad para el descanso para el reencuentro con la familia y con el ser interior. Cada una de las personas que cada mañana se levantan pensando que para qué tanto esfuerzo, para qué tanta renuncia ahora tienen la oportunidad de recalcular el rumbo y afinar que vida quieres vivir. Aunque sea pequeño el margen seguro que algo puedes cambiar. 

 

  • Pararse a pensar a dónde quieres ir, cómo y con quién después de esta pandemia será el mejor de los resultados que nos ayude a sobrellevar las pérdidas humanas y económicas insalvables y que no están en nuestras manos.

 

  • ¿Cómo centrarte en ti? Podemos hacer ejercicios de autoconocimiento, de escritura terapéutica, de cultivar el estado de  agradecimiento ahora hacia las personas que nos han ayudado o que nos rodean y siempre a todo lo que acontece en nuestra vida como oportunidad de superarnos y de crecer como personas. Podemos valorar cómo son nuestras relaciones y cómo nos gustarían que fuesen,  hacer un ejercicio para la toma de decisiones para nuestra vida… ¿qué objetivos nos gustaría conseguir? ¿cuáles son nuestros obstáculos? ¿qué necesitamos para lograrlos? ¿Qué sentido le damos a nuestra vida y que propósito nos rige? Puede ser un buen momento para plantearnos diferentes temas o asuntos pendientes. 

 

  • También podemos centrarnos diariamente en el trabajo corporal realizando ejercicios de relajación, de respiración, de meditación, yoga estiramientos y diferentes posturas físicas. O cualquier actividad que nos produzca un placer corporal. Así mismo es primordial mantener hábitos saludables en los que no nos excedamos en consumir bebidas alcohólicas o aumentar el tabaquismo o el consumo de comida por hambre emocional.

 

  • Es importante que establezcamos una rutina y un horario para no descompensar nuestras horas de descanso  y de actividad y gestionemos las formas de alimentarnos que nos podrían afectar a nuestro sistema inmunológico por sobrealimentarnos o alimentarnos insanamente. Además, ese planning de Horario va a favorecer que nos podamos programar actividades y que percibamos que estamos en estado  activo cumpliendo la agenda que nos proponemos además de sentir que nuestro día tiene propósito, sentido y dirección. Podemos realizar actividades de manualidades, lectura de libros, escuchar música, ver películas o documentales, escribir en un diario, limpiar la casa, cocinar rico y nutritivo, hablar y reír con las personas con las que vivimos o  con las que no están cercar por teléfono, jugar con las mascotas, contar cuentos a nuestros hijos e hijas, programar viajes para el futuro , sopesar bien una elección y en definitiva usar el tiempo para poner la vida en el centro y cuando hablo de vida es respirar agradecidamente y honrando la suerte de estar VIVA con mayúsculas en esta vida. VIVA y sobreviviendo.

 

  • Quince días e incluso más pueden hacerse muy largos por lo que es importante planificar qué queremos y para ello, hemos de declarar a nuestra familia o las personas con las que convivimos cuáles son nuestras necesidades y llegar a un acuerdo de respeto mutuo. Es un buen momento para hablar con la familia, desde el respeto y el amor y aprender a negociar y a mediar el miedo.
  • Tratemos de no actuar de forma impulsiva, analizando qué podemos estar tratando de evitar. Nos encontramos ante una nueva forma social, de bastante parón  y de baja productividad, por lo que nos podemos invitar a tomar conciencia de qué nos pasa y poner nuestras vidas en el centro, puede que descubramos que durante mucho tiempo hemos estado en un plano de desconexión con nuestro ser y con las demás personas. Si estabas en un nivel alto de cansancio y estrés, puede que ahora se incrementen esas emociones o que te agarres a un palo ardiendo para seguir con tu estado anterior, ya que posiblemente recibías un beneficio o era por una causa que ahora puedes descubrir y atender. Tenemos la oportunidad ahora para escucharnos, para parar y autocuidarte-nos. ¿Qué estás sintiendo? ¿De dónde nace? ¿Es congruente con lo que estoy viviendo? ¿Qué puedo hacer para movilizar esa energía?

 

  • Intentemos crear armonía a nuestro alrededor, no se puede tener una emoción y la contraria al mismo tiempo por lo que busquemos y construyamos emociones que contagien alegría, humor, esperanza y afecto. Bien puede ser a través de cantar o bailar, o bien puede ser a través de estar al servicio de la situación y no que la situación nos controle y nos maneje. Si hay algo positivo también en esto que estamos viviendo es sin lugar a dudas el humor con el que muchas personas se lo están tomando y esos vídeos o audios tan creativos nos alegran, nos inspiran, nos dan fuerzas y unidad. Así como todas esas personas que nos están cuidando y las que se ofrecen como voluntarias para acompañar a otras que no pueden, también nos inspiran y nos hacen confiar, como personas y como sociedad de que nuestra naturaleza es la humanidad y la ayuda mutua.
  • Por último, busca ayuda si lo crees necesario. A través de organismos oficiales, teléfonos habilitados para la atención sanitaria.

 

Lo que si queremos dejar como un mensaje fundamental de este texto escrito desde dentro del corazón es que el Miedo nos trae el mensaje de que queremos preservar la vida, la reflexión nos ayuda a interpelarnos a como preservar esa vida y para qué. Espero que este retiro sea para todas las personas una oportunidad para despertar de esta Matrix y decidamos vivir una vida plena con renuncias que a la larga nos traerán frutos. Menos es más y sin duda el tiempo es como dice José Mujica lo único que no podemos comprar. 

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